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gunea
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ona
Abierta
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Ribera
del Pisuerga, cosecha del 2003
C.
Gil/B. Relaño}
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Borja
Relaño
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Lo
primero es saludar a los amigos, a la organización, acreditarse,
acudir a una exposición multidisciplinar de Gerardo Sanz, fotógrafo
vallisoletano especializado en teatro de calle que muestra una perspectiva
de las tres ediciones anteriores. Un buen repaso, un documento que
la Fundación Municipal de Cultura está interesada en que se pueda
ver allá donde la soliciten. Vale la pena. El espectáculo de inauguración
reúne a una cantidad ingente de personal en el campo de fútbol del
seminario para presenciar Il Corso de los alemanes de Pan Optikum.
Grandilocuencia en los elementos, juegos binarios, elementos de
gran envergadura y pirotecnia. Combina bien el texto, la música,
las luces y los efectos y tiene mucho empaque. Ante la coincidencia
de horarios, nos repartimos los trabajos, aunque algunos son de
obligada visión como las pértigas de los australianos Strange Fruits,
de los que el número anterior sacábamos una foto en portada, que
cumplen con las expectativas. Se cimbrean a cinco metros de altura,
hacen un ballet urbano de mucho colorido, pero de movimientos espaciales
limitados por la excepcionalidad de su atalaya. Se confunden algo
con el precioso fondo de la Plaza Mayor, pero llaman la atención
y saben desarrollar sus coreografías y sus relaciones con los espectadores.
Se consolidan fórmulas, formatos, como el que presenta Circo Imperfecto,
tres acróbatas, clows, malabaristas, que desarrollan una pequeña
historia divertida y cautivadora. Vemos el primero de los tres espectáculos
portugueses a cargo de la compañía O bando, y su Alma Grande, con
textos, música y gran aparataje para crear un mundo poético muy
particular expresado con un ritmo interno muy placentero, que ayuda
a descifrar interrogantes pero que huye del ruido y la urgencia.
Del mismo porte, tamaño, intención es el trabajo de Teatro Circolando
y su Giroflé, mucho más estructurado, con muchos más elementos,
sacando partido de un espacio escénico que toma vida, y juntando
estilos y disciplinas diversas
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Borja
Relaño
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con gran pulso. Es un bello trabajo, quizás excesivo en su duración
y donde se percibe que algunas escenas son estiradas en exceso.
El tercer grupo portugués, Teatro Ka, nos lleva a tiempos pretéritos,
en donde los zancos y el maquillaje corporal servían como significación
y que visto en estos momentos parece algo no excesivamente comunicador.
Sucede algo parecido con los italianos de Teatro Núcleo, con un
Quijote, que contiene los lenguajes que prevalecieron en la calle
hace unos años y que hoy se queda a medio camino, no alcanza el
poder evocador de antes. Los sevillanos de Producciones Imperdibles
presentaron la propuesta más novedoso. La posibilidad de contemplar
tres coreografías vistas desde abajo del escenario de metacrilato.
Ver los movimientos desde abajo, tumbados en hamacas, es una experiencia
única. Visto el espectáculo desde fuera tiene un valor diferente.
Mirando al cielo es el título y es una opción auténtica. Con la
misma intención de crear nuevas sensaciones basadas en el modo en
que se presencia la obra, Rayuela presentó en su teatrobus su trilogía
3E, de la que pudimos disfrutar de la pieza Conectado. Un monólogo
premeditadamente asfixiante, un hombre encerrado en su locura, preso
de una vertiginosa cantidad de información que revienta su conciencia.
Un conmovedor Hamlet en circuito cerrado. Yerma, de la misma compañía,
es otra revisión de uno de los grandes pero en un teatro al uso.
Una propuesta escénica actual y sugerente con la poética de entonces.
Dando un paso más en el circo de los horrores, los australianos
The Happy Sideshow impactaron con su trabajo extremo y casi masoquista,
en el que se demuestra que el morbo es espectáculo y donde el dolor
físico de los actores se funde con la sonrisa permanente. Imposible
que pase inadvertido. En el apartado de variedades, el Pati Free,
en el centro de la Plaza Mayor, acogió a un público valiente capaz
de enfrentarse al sol por ver una secuencia de piezas de entretenimiento,
y donde la sucesión de números permite a unos destacar sobre otros,
especialmente el que realizan los australianos Dislocate en un trapecio
de cuerda. Ejercicios al límite que contagian la tensión. La Tal
plantó su delicada estructura para mostrar su gusto en un reloj
con figuras vivientes que van desarrollando una historia atractiva,
muy bien resuelta escénica y actoralmente. La Hojarasca con Ángeles
caídos buscan subir al cielo, cuentan una transformación de obreras
a bailarinas de barra con fuerza y picardía. El break dance tuvo
su representación con el grupo sevillano El Punto, una divertida
historia no del todo hilvanada. Carruseles inverosímiles produciendo
música, circo de pulgas, y muchas actividades del off, con propuestas
muy manidas, simples, resueltas con tópicos, y entre ellas algún
detalle interesante.
Markeliñe repite con
DSOLa compañía Markeliñe recibió un nuevo reconocimiento para su
DSO, al considerarlo el jurado el mejor espectáculo de gran formato.
El de pequeño y medio formato fue a parar a manos de Producciones
Imperdibles por Mirando al cielo, mientras que el de Circo ³Emilio
Zapatero² fue para The Happy Sideshow. En el apartado del off, los
galardones fueron para dos unipersonales argentinos, el de la clown
Missis Vero y el del provocador Niño Costrini.
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