Revista Artez
Portal Artezblai
Libreria Yorik
Revista de las Artes Escénicas
Artez 76. Agosto 2003
Hoy es
 
  • Teatro
  • Música
  • Danza
  • Zona Abierta
  • Opinión
  •  
     
  • Agenda
  •  
     
  • Conócenos
  • Suscríbete
  • Contacta
  •  
     
  • Buscador
  • Números anteriores
  • Directorio
  •  
    abal gunea
    ona Abierta

    Abre en Madrid el Teatro Mayor

    En la calle Mayor de Madrid, a dos pasos de la emblemática Puerta del Sol, nace un nuevo teatro: el Teatro Mayor. Una sala que ve la luz después de ocho años de trabajos para su reestructuración. Gracias al tesón y el empeño del empresario Mariano Torralba y la actriz Luisa María Payán, el Teatro Mayor recupera un espacio artístico con el objetivo principal de potenciar un género muy nuestro, la comedia de dramaturgos españoles. El Mayor comenzó su andadura el día 9 de junio, día de la inauguración oficial, con el espectáculo La Faroles o (de cómo un Gobernador Civil cumplimentó la orden de un Ministro) de Joaquín Calvo Sotelo.

    Belén Fernández. Madrid

    El productor Mariano Torralba y su esposa, la actriz Luisa María Payán, han estado toda la vida ligados al mundo del espectáculo. Durante más de diez años mantuvieron abierto el Teatro Príncipe en Gran Vía y, como ellos mismos afirman, les faltaba algo sin un telón que levantar. Desde hace años, han apostado por obras de dramaturgos españoles y seguirán en esta línea. “Siempre nos hemos decantado por obras españolas antes que por traducciones de obras extranjeras. Porque es más nuestro, tiene más frescura… Pero la verdad es que hay poca producción. Hay autores que escriben una función cada tres años. Es difícil tirar sólo de teatro español porque no hay tanto. Además la iniciativa privada casi no tenemos ayudas. Hay poco y mal repartido”, asegura la actriz.
    Luisa María Payán inicia una nueva etapa en su vida. Tras varios años alejada del teatro y dedicada exclusivamente a la poesía, todos los críticos coinciden en denominarla como “la voz blanca de la poesía porque en ella caben todos los matices”, vuelve a subirse a un escenario, en su teatro, el Teatro Mayor, para representar a La Faroles, la madame de un prostíbulo de provincias.

    La aventura


    La aventura comienza una noche del año 1995, durante una cena a la que asistían Mariano Torralba, Luisa María Payán, Montse Clot y, su marido, el autor Jaime Salóm. “Jaime nos dijo si queríamos un teatro, que había un local estupendo en la calle Mayor” –asegura Torralba– “y yo, que normalmente soy un poco perezoso para reaccionar rápidamente, a la mañana siguiente, me vine a verlo y quede fascinado por las posibilidades del local”. La mitad de la superficie era una sala de cine, la otra mitad había quedado condenada desde la Guerra Civil por un enorme muro y servía de escombrera de los restos de una bomba que había caído en ese mismo edificio. Mariano Torralba empezó a negociar con el propietario hasta que llegaron a un acuerdo, después “estuve tres meses recorriendo cada rincón, metiéndome por cada cueva de esto que era una cloaca, para hacer un plan básico. Me puse en contacto con el arquitecto Manuel Padilla Alcalde y entre los dos empezamos poco a poco a configurar el teatro en el papel”.
    El Teatro Mayor surge de iniciativa privada, aunque sustentado por las ayudas a fondo perdido que ofrece el Consorcio de Rehabilitación de Teatros de Madrid, para la recuperación o reestructuración de teatros. Un consorcio constituido por el Ministerio de Cultura, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital que ha aportado 691.000 € (115 millones de pesetas). Poner en pie el Teatro Mayor ha costado cerca de 3.000.000 € (500 millones). Mariano Torralba cuenta su andadura para conseguir un patrocinador que posibilitara la terminación de la obra del teatro. “Nos dirigimos a más de cuarenta empresas, en un esfuerzo inútil por convencer a sus directivos de la importancia de prestigiar su imagen al vincular su marca al nombre de un teatro… todo fue inútil. El milagro se produjo gracias a mi amigo José María Castiblanque, que me presentó a su primo Jesús Castiblanque, dueño de la constructora JCH, S.A. Este hizo suyo el empeño y.. ¡Aquí está el Teatro Mayor!”.
    Durante estos ocho años de reconstrucción, han surgido muchos problemas, sobre todo con Protección Civil, ya que el teatro tiene un fuerte desnivel con respecto a la línea de la calle. Los promotores afirman que se han adoptado todas las medidas de seguridad que se exigen, “incluso las hemos superado, estamos por encima de las medidas mínimas”.

    El edificio

    El edificio en donde se ubica actualmente el Teatro Mayor, fue a principios del XX el Teatro María Cristina, después la Sala Rex, en la que Azorín estrenó Brandy, mucho brandy, interpretada por él mismo, y Cyro’s Español, un cabaret donde actuaron La Yanky y Raquel Meyer. En la década de los 30, con el boom del cinematógrafo sonoro, el teatro se transformó en una sala de cine, el Pleyel.
    Las luces y los carteles de programación en el número 6 de la calle Mayor anuncian que al fondo de un pequeño hall está la entrada del teatro. Las funciones son de miércoles a domingo, con varios pases los fines de semana, y los precios oscilan entre los 12 y los 20 euros dependiendo del día y la hora.
    Una amplia escalinata nos sumerge a tres niveles del suelo. Paredes a estuco color cereza nos guían hasta el vestíbulo mayor en donde encontramos una pequeña barra de bar, todavía sin servicio. Una exposición permanente de cuarenta cuadros al óleo del artista Marcos Rubio alegran este espacio, y si el espectador se encapricha de alguno de ellos lo puede adquirir en el mismo teatro. Camerinos, baños, salidas y entradas confluyen en este hall. Según Mariano Torralba, la amplitud de los vestíbulos es un homenaje al público, porque “es malo que la gente se encuentre constreñida en espacios pequeños como tienen casi todos los teatros”.
    La sala se asemeja a los teatros del siglo XIX. Entre los dos pisos, un total de 346 butacas tapizadas en un azul intenso, con cabeceras y apoyabrazos de madera en blanco con decoraciones en oro. “Hemos insistido en que el teatro fuera cómodo para el público, las butacas son extraordinariamente cómodas, es un diseño exclusivo”. Las paredes, los techos, la moqueta y el telón también en tonos azules, con la idea de que la sala oscurezca lo máximo posible para evitar que los espectadores distraigan su mirada del espectáculo. Es un teatro pequeño, íntimo. El escenario tiene una altura de siete metros y medio, no dispone de telar porque no había posibilidades, pero, según el empresario, ahora la mayoría de los decorados son fijos y tampoco es muy necesaria una mayor altura. El teatro está dotado con los últimos adelantos técnicos en cuanto a iluminación, sonido y acústica.

    Programación

    Torralba declara que “en el Teatro Mayor se va a dar oportunidad a otras compañías pero, de momento, hemos comenzado con la nuestra propia. Vamos a hacer hincapié, dentro de lo posible, en que se interpreten autores españoles. Va a seguir esta línea de comedia. Es un género que se ha perdido un poco en los teatros porque la mayoría de los productores buscan los éxitos contrastados ya en el extranjero. Confían más en algo que ya está probado, que en algo que está por probar”.
    La Faroles (o de cómo un Gobernador Civil cumplimentó la orden de un Ministro), última comedia de humor de Joaquín Calvo Sotelo es la función que se representa y que se representará durante todo el verano en el Teatro Mayor, dentro de la programación de los Veranos de la Villa. La Compañía de Comedias Luisa María Payán, dirigida por Ramón Ballesteros, interpreta este texto irónico con toques de humor, del que dijo su propio autor que son “variaciones irónicas sobre un tema de hoy”.
    Un Gobernador de provincia recibe, desde el Ministerio de Gobernación, sito en la Puerta del Sol de Madrid, y en una de aquellas primeras conversaciones telefónicas de comienzos de siglo, la orden de cerrar el prostíbulo del lugar. La noticia convierte a la capital de provincia en un levantamiento continuo de masas ya que el pueblo considera una necesidad de primer orden mantenerlo abierto. Durante el desarrollo de la trama, el Gobernador D. Fermín Robledo, interpretado por Francisco Hernán-dez, recibe en su despacho a diferentes representantes sociales, la iglesia, la prensa, el ejército, y a las mismas prostitutas, que le presentan sus alegaciones para evitar el cierre del club. Todos defienden el trabajo de La Faroles, de nombre Narcisa, y de sus niñas. Incluso el Gobernador, en sus años mozos, tuvo una relación muy especial con la madame. El Gobierno conservador cae, suben los liberales al poder y D. Fermín Robledo es destituido del cargo. La orden ministerial se archiva sin cumplirse.
    Queda en el aire la pregunta que los personajes lanzan al público al final del espectáculo: ¿es necesario cerrar los prostíbulos?, ¿sería obligatoria una licencia de trabajo para todas las prostitutas?. Son cuestiones de hoy, que Calvo Sotelo presenta inmersas en un cuadro de costumbres del ayer.
    El autor de La Faroles pertenece a ese grupo de dramaturgos representativos de la posguerra, entre la década de los 40 y los 60, como José María Pemán, Juan Ignacio Luca de Tena, Claudio de la Torre o López Rubio, tan poco presentes en los escenarios contemporáneos. La comedia, la farsa y el drama de tesis son las tendencias principales de las obras de Calvo Sotelo, entre las que destacan Tánger (1945), Una muchachita de Valladolid (1957), Criminal de guerra (1951), El jefe (1952), La muralla (1954) o La ciudad sin Dios (1957).
    Los carteles del Teatro Mayor anuncian también la obra La petición de mano o Frenesí, una versión libre de una de las piezas más conocidas de Chéjov. Esta comedia es la historia de un soltero, que a sus 40 años decide dar un cambio a su vida y pide la mano de la hija de su vecino. Bajo la producción de Phillipe Ch. Garcon, Roberto Cairo, Ania Iglesias y Paco Ferrer dan vida a estos personajes.

    pagina principal

    Teatro | Música | Danza | Zona Abierta | Opinión | Agenda
    Conócenos | Suscríbete | Contacta | Buscador | Números Anteriores

    © elorrio artez blai kultur elkartea,2001
    artez@artezblai.com
    C/ Elizburu, 3 - 48.230 - Elorrio - Bizkaia tlf: (+34) 946 583 082 fax: (+34) 946 231 886