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Abierta
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Zeru
urdina en la Ruta de la Seda
Garbiñe
Tolosa, Idoia Zabaleta, Juan González, Mako Gómez
Cruzamos
Europa sin pausa, con ganas de llegar a Turkía, desde alli
divisamos el comienzo de nuestro camino. Tras nosotr@s dejamos rostros
que apenas han hecho mella en nuestra retina y que se nos antojan
bien distintos a los que se avecinan.
La Ruta de la Seda nos espera pero antes vamos a darnos un respiro
en Estambul, ciudad que nos abre las puertas al tan ansiado mundo
de Oriente.
Antes de comenzar nuestra aventura nos aseguramos de que todo este
en orden. Aurelio, nombre con el que hemos bautizado a nuestro 4x4,
nuestro camello de carga, lleva en sus jorobas el baúl que
contiene nuestra moneda de intercambio, nuestro trabajo, la pieza
de teatro-danza Zeru Urdina que se remueve impaciente a la espera
de salir, pero queda un largo camino antes de que vea la luz.
Nuestra primera cita: el Comité de Mujeres del Gobierno de
Uzbekistán, con quien presentaremos por fin el espectáculo,
pero para hacer realidad este encuentro tenemos que cruzar Turkía,
El Kurdistán, Irán y Turkmenistán. Siempre
hacia el este, persiguiendo la salida del sol.
Kilometro a kilometro absorbemos el aire, la gente y los paisajes
con la sensación continua de querer dilatar cada minuto.
Nos regalan sonrisas, charla y hospitalidad, siempre hay una taza
de te, un vaso de leche recién ordenada o una pieza de fruta
para agasajarnos. Descalzos sobre sus alfombras intentamos torpemente
entablar conversación chapurreando turco, ruso, ingles, turkmeno,
castellano
y aprendemos del silencio y del poder de los gestos.
Nos escuchan atentos, de cuclillas con los brazos apoyados en las
rodillas, con el gesto del pulgar en la vena del cuello te indican
si quieres un vaso de vodka, con la palma de la mano delante de
su boca y un leve movimiento te preguntan si quieres comer y su
cabeza hacia atrás como invocando a los cielos es un gesto
de negación. Contábamos con la dificultad del idioma
y observamos atónitos como el lenguaje de su cuerpo también
difiere del nuestro. Aumenta nuestra curiosidad por saber su reacción
cuando les mostremos nuestro trabajo.
Bajo un puente, a orillas de un río en Garrygala (Turkmenistán),
a las puertas de la frontera con Uzbekistán, reposamos y
repasamos los aperos de Zeru Urdina, nuestro primer público:
dos pastores y sus cabras. Estamos preparad@s para el estreno.
Vuela
la imaginación y rememorando los antiguos caravasares llegamos
a Bu-hara; pasear por sus calles y sentirse diminuta ante tanta
grandiosidad, deleitar la vista con los mosaicos que inundan los
edificios de una ciudad que evoca los cuentos de las mil y una noches.
Se respira sosiego, silencio, paz, nos parece flotar y subir hasta
sus grandes cúpulas donde anidan ahora las golondrinas. Buhara,
su nombre tranquiliza, Buhara descansa con la puesta de sol a la
sombra de mil estrellas. Se nos presenta un bello marco para el
estreno de nuestro cielo azul.
Nin@s, hombres y mujeres con dientes de oro, bocas risueñas
que brillan ante nuestra presencia, cejas pobladas y juntas (signo
de belleza turkmena) bajo las cuales se abren grandes ojos atentos
y expectantes. Al fin la oportunidad de corresponder a tanta hospitalidad.
La tarde del Solsticio del 2003, Garbiñe, Idoia, Juan y Mako
estrenan Zeru Urdina en Buhara, corazón de la Ruta de la
Seda.
La pieza habla del encuentro de tres personajes en busca de un paisaje
común: una ventana de cielo azul, un sol, el trazo de una
montaña y la huella del camino desde la mirada del público.
El encuentro se ha hecho realidad; desde nuestra cabeza occidental,
bien pensante, asoma la duda, el ansia de averiguar lo que han entendido
y, sin embargo, basta fijarse en su mirada, ver sus caras, su sonrisa,
su sorpresa inocente y el gesto de la mano pegada al pecho para
comprender con el corazón que agradecen el regalo que les
brindamos. Lo demás que más da. El intercambio esta
servido y con él nuestro objetivo, ¡¡A su salud!!.
Tras Buhara, Qarshi, Shaxrisabz, Samarcanda y Syrdaryo pasando por
escenarios bien distintos: pequeños poblados, jardines de
infancia, grandes ciudades, parques de atracciones
, cada actuación
un mundo.
Finalizada la gira en Uzbekistán nos despedimos de La Organización
de Mujeres en Tashken e iniciamos los preparativos del viaje hacia
Kyrgystán.
Día de frontera, papeleo y Aurelio retoma camino. Desde Osh
debemos dirigirnos a Bishkek por el paso de montaña de Ala-Bel
a mas de 3000 metros de altura. Nos sorprende el poder y la belleza
de la naturaleza: montañas coronadas de nieve, exuberante
verde, ríos caudalosos. Aurelio renquea, mal de altura, paradita
y aprovechamos para estirar las piernas y observar de cerca las
yurtas de los nómadas que pasan el verano en busca de pasto
fresco para el ganado. Probamos el kumi: leche de yegua fermentada,
una especie de yogur fuerte que te deja sabor a queso curado. Los
rostros han cambiado, su tez es mas oscura y sus ojos achinados;
nos entran ganas de montar el chiringuito al lado de su campamento
y hacer la actuación para ellos, pero debemos ser puntuales
a nuestra cita.
En Kyrgystan la gira de Zeru Urdina es ta organizada por la Asociación
de ONGs del país. Llegamos a la capital, Bishkek, tenemos
la agenda bien apretada. El primer día doblete, no imaginábamos
ni por asomo lo que nos tenían preparado. Primera actuación
en un correccional de menores y horas mas tarde en una cárcel
de mujeres. Los primeros llegaron hasta nosotr@s desfilando a toque
de silbato con semblante serio y fuerte y sus cabezas rapadas, les
colocaron ordenadamente y nos prohibieron desenfundar nuestras cámaras
de fotos y vídeo. Por nuestro cuerpo corría un pequeño
escalofrío y muchas dudas en la cabeza. Y de pronto, el campo
de fútbol se convierte en teatro y los pequeños hombres
se transforman en niños grandes que ríen, disfrutan
y juegan con nosotr@s. Con las mujeres presas fue fácil,
desde el primer momento guiños y complicidad, sus carcajadas
inundaban los muros de la prisión haciéndonos olvidar
donde nos encontrábamos.
Y nuevas sorpresas, hasta el día de hoy hemos seguido representando
Zeru Urdina en tres orfelinatos, primero en Bishkek y los dos últimos
en el lago Isyk-Kol (paraíso natural): Qué os vamos
a contar, niñ@s allá donde estén, aceptan,
reciben y con sus grandes ojos expresan todo y te regalan su sonrisa
y su mirada inocente. Niñ@s que no dejan de sorprenderte
y enseñarte.
Adolescentes, mujeres, niñ@s, gentes del mundo, Oriente y
Occidente bajo el mismo cielo azul. Etapa de montaña superada.
Pero a Zeru Urdina le espera todavía una larga carrera. Tras
finalizar nuestro trabajo en Kyrgystán tendremos que rehacer
mochilas, apretar las cinchas del baúl a Aurelio y alcanzar
la próxima meta: Mongolia.
Desde Kyrgystán, un saludo de los miembros de la Expedición
Ruta de la Seda: Viaje Cultural.
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