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Juegos
que nunca se olvidan
LOS
DOMINGOS NO HAY PIRATAS / IGANDEETAN PIRATEK JAI
Intérpretes: ITZIAR REKALDE, NAGORE NAVARRO, PACO
TRUJILLO
Iluminación: AITOR AGORRIA
Dirección: MARKELIÑE
Producción: MARKELIÑE |
La
compañía Markeliñe iniciará el año
2004 con el estreno de su último trabajo, un infantil titulado
Los domingos no hay piratas Igandeetan piratek jai, en euskera
y que parte de los mismos elementos en los que acostumbra a basarse
la formación como son el trabajo de actor y su relación
con los materiales, la ausencia de texto en favor del gesto y el
constante intento de activar la imaginación mediante la sorpresa.
Para elaborar la que con el tiempo se ha convertido en una historia
de piratas, han partido desde dos puntos diferentes. Por un lado,
decidieron la idea, el contexto bajo el que se había de desarrollar
todo el espectáculo, mientras que de forma paralela ha habido
un trabajo de experimentación, investigación y juego
con materiales al margen de la temática inicial.
Mecánica de la sugerencia
Tal y como explica quien se ha encargado de coordinar el espectáculo,
Iñaki Egiluz, han establecido ese proceso previo de experimentación
porque creemos que ahí esta lo que puede sustentar
el espectáculo y hacer que sea interesante y atractivo para
el espectador, ya que el marco general no es suficiente por sí
sólo si no hay un contenido en las formas y en la manera
de hacer.
Markeliñe ha optado una vez más por una propuesta
en la que los actores manipulan elementos de corte minimal, en el
sentido de que sea la imaginación y un juego de artesanía
lo que sustenta el espectáculo. La experiencia que
tenemos en los espectáculos para niños al trabajar
con esta materia prima ha resultado siempre muy satisfactoria. En
Markeliñe conocemos a este método como mecánica
de la sugerencia, cuyo principio es evocar historias mediante
la utilización de pequeños elementos, ya que entendemos
que el niño tiene esa capacidad de completar las imágenes.
Los domingos no hay piratas está protagonizado por tres intérpretes,
Itziar Rekalde, Nagore Navarro y Paco Trujillo, si bien a lo largo
del proceso de búsqueda y experimentación han participado
hasta ocho personas que en diversas sesiones por parejas y tríos
han creado un material inicial, sobre el cual se realizó
una selección con el fin de profundizar sobre algunos de
ellos para, luego, insertar todos los hallazgos en el marco general
de la obra y confeccionar así su guión.
En lo que al contexto se refiere, Markeliñe ha utilizado
como punto de partida La isla del tesoro, para recrear un juego
constante, en el que una niña esconde un tesoro en lunes
y dedica cada día de la semana a tratar de despistar a los
piratas que quieren apoderarse de su joya. De este modo, el espectador
es testigo de una de las semanas de esta niña y del pasar
de sus días, que ella convierte en aventuras, en islas diferentes.
De la ficción a la realidad
Sin
embargo, la obra esconde solapada otra historia de fondo en la que
se habla de una situación que se da en la realidad, ya que
los miembros de Markeliñe son de la opinión que hay
que utilizar el teatro no sólo como divertimento sino como
vehículo para hablar de la vida real porque, como dice Egiluz,
el teatro infantil que hace Markeliñe sigue la línea
de todo nuestro discurso, al igual que los trabajos de sala o de
calle, y es un espejo de lo que nos rodea.
En palabras de Itziar Rekalde, actriz que encarna sobre el escenario
a la protagonista, debido a una situación nueva para
ella aunque nada cómoda, la niña tiene que afrontar
la semana de la mejor manera posible y para eso se inventa este
juego, de tal manera que de vez en cuando aflora esa lucha interna
que le devuelve a su día a día y le recuerda que tiene
que hacerse a la idea de su nuevo estado. Esto responde, según
Egiluz, a la capacidad que tienen los niños de estar solos
y ensimismados generando historias propias, cosa que en ocasiones
los niños utilizan para sublimar o resolver sus pequeños
conflictos.
Si bien Los domingos no hay piratas es un espectáculo familiar
al que sus creadores han tratado de dotar de lugares comunes además
de guiños específicos para los diferentes segmentos
de edad, también han realizado una serie de pruebas ante
trescientos niños. Hemos detectado que es un espectáculo
adecuado para niños a partir de los seis, que es la edad
en la que se empieza a diferenciar la realidad de la ficción,
algo importante para comprender las fases de juego y realidad que
se dan en la obra, afirma el coordinador. De hecho, gran parte
de la obra se sitúa en el plano de fantasía del personaje
principal, momentos en que la niña se hace acompañar
por seres imaginados como son los piratas, mientras que en ciertos
instantes ella decide detener el juego y pasar al plano íntimo.
Sentido épico
Al ser la ausencia de texto una de las constantes en Markeliñe,
los miembros de la compañía tratan de sacar el mayor
partido a los materiales que utilizan en sus espectáculos,
lo que con el tiempo ha hecho que se haya originado una impronta,
una estética propia, en la que destaca también la
depuración de todo elemento decorativo para enfatizar la
labor del actor. Nosotros reivindicamos el teatro en que el actor
y todas sus acciones son el elemento principal, porque el espectador
es capaz de aportar el resto.
En ese espacio vacío los intérpretes van incorporando
elementos que por momentos captan toda la atención sobre
sí mismos y que en esta ocasión son cuatro: trozos
de gomaespuma, una red, una escalera y plástico, con los
que se crean las islas y las aventuras que le otorgan a la obra
el sentido épico y la atmósfera de las historias
de aventuras que está en el inconsciente colectivo gracias
a historias como La isla del tesoro y las películas que en
un tiempo estuvieron en boga, manifiesta Egiluz.
URTARRILAK
2, 3 ENERO
ZORNOTZA ARETOA - AMOREBIETA
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