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Homenaje
al pueblo de Madrid
NOCHE
DE GUERRA EN EL MUSEO DEL PRADO
Autor: RAFAEL ALBERTI
Intérpretes: MANUEL AGUILAR, LUISA ARMENTEROS, YOLANDA
DIEGO, BERNABÉ FERNÁNDEZ, JOSÉ ANTONIO
FERRER, ALICIA GIL, VICENTE GISPERT, IVÁN NIETO, RAQUEL
ORTEGA, LEANDRO RIVERA, PABLO ROJAS, MARISOL ROZO, JAVIER RUIZ
DE ALEGRÍA, CARLOS SEGUÍ, LUISA GAVASA
Escenografía: ALFONSO BARAJAS
Iluminación: NICOLÁS FISCHTEL
Figurines: JAVIER ARTIÑANO
Música: XAVIER ALBERTÍ
Dirección: RICARD SALVAT
Producción: ARTIBUS, SOCIEDAD ESTATAL DE CONMEMORACIONES
CULTURALES |
Borja
Relaño
En este año en que se cumple el centenario del nacimiento
de Rafael Alberti, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales
y la productora Artibus han colaborado para celebrar la efeméride
con la puesta en escena de la obra del poeta portuense Noche de
guerra en el Museo del Prado, espectáculo dirigido por Ricard
Salvat, quien se enfrenta por sexta ocasión al mismo texto
aunque, como en cada una de las anteriores ocasiones, desde una
nueva perspectiva. De la vorágine de los últimos ensayos,
pruebas de vestuario y preparativos, el director catalán
sacó un momento para hablarnos de su nuevo proyecto y, al
mismo tiempo, compartir los recuerdos de las anteriores escenificaciones.
Noche de guerra en el Museo del Prado se estrenó el pasado
27 de noviembre en el Teatro Madrid, donde permanecerá en
cartel hasta el 14 de diciembre.
Esta
es la sexta vez que Ricard Salvat se enfrenta a un texto tan
fascinante como difícil, que es como él mismo
describe Noche de guerra en el Museo del Prado, y lo retoma motivado,
junto a la celebración del centenario, por el hecho de que
Alberti no ha acabado de incorporarse al teatro español,
una situación preocupante que se ha dado con los exilados
en estos años de democracia, o de la transición, o
de lo que sea. No se ha hecho prácticamente nada por recuperar
el teatro de las personas que tuvieron que marcharse por razones
políticas y eso es gravísimo. Aunque se han montado
obras de estos autores, se ha hecho sin orden ni concierto. No ha
habido una voluntad de conocer el teatro de Alberti, al igual que
no se ha querido servir ni recuperar mediante una programación
específica el teatro de otros tantos autores como Max Aub
o José Ricardo Morales.
Originalidad narrativa
En un principio se proyectó realizar El adefesio, tentativa
que hubo de desestimarse porque no podía coexistir con el
montaje de la misma obra que actualmente está girando, de
manera que se optó por Noche de guerra, algo que según
reconoce Salvat no le disgustó nada, muy al contrario,
ya que opino que la más atractiva, original y moderna en
el plano narrativo de las obras de Alberti es esta. La obra,
escrita el 1956 durante el exilio del poeta en Argentina, está
inspirada en uno de los episodios que él mismo vivió
durante la Guerra Civil española. Por encargo de Largo Caballero,
la junta de Salvamento Artístico a la que pertenecieron Alberti
y su esposa María Teresa León, trasladó a Valencia
algunas de las obras maestras del Museo del Prado. Alberti parte
de esa situación real para dar vida a los protagonistas de
los cuadros, que levantan una barricada para defenderse de los invasores.
Los responsables del proyecto han querido que la música,
también juegue un papel muy importante en el montaje, razón
por la que han encargado su realización a Xavier Albertí,
compositor y director de escena, quien ha elaborado una especie
de homenaje a los compositores españoles como Sor, Montsalvatge
y Halffter, aunque también a Boccherini, mientras que de
cara al decorado han optado por un hiperrealismo que refleje la
gran nave central del Prado como lo era en aquella época,
algo a lo que ha ayudado en gran medida la reciente exposición
en el mismo museo en la que se mostraba la documentación
relativa al hecho histórico que inspiró Noche de guerra
en el Museo del Prado.
Heroicidad del pueblo
Al
igual que otros tantos creadores artísticos, Salvat formó
parte del Consejo Mundial para la Paz, del que fue Presidente Catalán
bajo el nombre supuesto de Coll, ya que por aquel entonces se cuidaban
mucho de aprenderse ningún nombre real del resto de compañeros.
Así, por su edad y su trabajo político, tuvo ocasión
de conocer a gran parte de los exilados y las personas que lucharon
en la Guerra, como la Pasionaria, el arquitecto Sánchez Arcas
o el camarógrafo Roman Karmen, quien filmó los combates
atado por la axila al ala de un biplano, imágenes que Frederick
Rossif incluyó en su película Morir en Madrid. El
haber visionado esas imágenes en la Filmoteca de Moscú
junto al propio Karmen y Dolores llorando a mi lado me mostró
la heroicidad del pueblo español y madrileño. Noche
de guerra en el Museo del Prado es un homenaje a esas gentes que
lucharon, que salvaron los cuadros, en su parte más documental.
A partir del episodio vivido en el salvamento de los cuadros, explica
el director, empieza a funcionar el poeta, quien da vida a algunos
de esos cuadros como El bufón Sebastián de Morra
de Velázquez, haciendo que sus personajes se desgajen del
lienzo y actúen. De este modo, Alberti establece dos barricadas,
la de 1808 y la de 1936, porque parte de la base de que se
trata de un mismo hecho, que es la defensa de Madrid, primero contra
los franceses, después contra italianos y alemanes. Así,
hay un momento que no llamaré de confusión, pero sí
de fusión. Piensa que es una obra ya lejana de la experiencia
de Sobre los ángeles, y que está llena de connotaciones
surrealistas, de juegos en el espacio y en el tiempo, que es al
final lo que hace que me parezca atractiva y lo que me ha permitido
realizar seis lecturas diferentes.
Salvat afronta este montaje como si fuera la primera vez que trabaja
sobre el mismo texto, acudiendo constantemente al original, a lo
que le pide el texto, aunque ha realizado una operación
dramatúrgica, algo que ya había hecho en la versión
romana del Teatro Belli, y que consiste en añadir poemas
suyos para completar las escenas y arquitecturizar el conjunto.
Por otro lado, frente a versiones anteriores en las que llegaron
a participar hasta 43 intérpretes, la actual contará
con quince con lo que en palabras del director se acerca más
al teatro independiente que al teatro nacional al uso, que es lo
que debería ser, de tal forma que los actores tienen
que doblar personajes continuamente.
Segunda de Madrid
La producida por Artibus y la SECC es la segunda de Madrid
ya que Salvat se refiere a cada uno de sus montajes por la ciudad
en la que se estrenó, entre las que destacan las correspondientes
a cada una de las versiones del texto. La primera, fue en Roma,
en 1973 en un teatro muy humilde al que llamaban, en referencia
a la sala de Shakespeare, Piccolo Globo, y que pertenecía
a la cooperativa Central de la Leche. A medida que se remonta en
el tiempo, Salvat va citando los nombres de las personas que hicieron
posible la escenificación de las primeras versiones de Noche
de Guerra en el Museo del Prado. Me gustaría que lo
pusieras en el artículo, pide en señal de reconocimiento
cada vez que sale uno a colación y, luego, lo deletrea. Así,
cita a Franco Meroni y Angela Redini, productores de ese primer
montaje con dramaturgia y supervisión de Salvat y que acabó
siendo un éxito a pesar de que el Partido Comunista no ayudó
porque pretendían que salieran unas frases muy particulares
a favor del papel de los comunistas en la Guerra Civil y en esto
Alberti reaccionó muy bien diciendo que de ninguna manera.
Debido a esa buen acogida se les abrieron las puertas del Teatro
Belli, para montar la que sería la segunda versión
del texto, y que debía de estrenarse a los dos días
de la muerte de Carrero Blanco.
Estreno impedido
En el foco de vanguardia teatral que era Roma, con un clima en el
que se veían venir las Brigadas Rojas, Salvat asegura que
el Gobierno español se asustó mucho y montó,
a través de los servicios secretos de la Embajada, una operación
contundente y de la noche a la mañana contrataron a nueve
actores para filmar Westerns en Almería con unos sueldos.
Eso impidió que se estrenara la obra y a partir de ahí
se sucedieron hechos, como el robo de mi pasaporte para tenerme
controlado en Roma y la visita que recibí por parte de un
ser infecto que decía venir de parte de Alberti pero que
acabó ofreciéndome el oro y el moro si aceptaba a
cortar ciertos pasajes de la obra, persona a la que tuvimos que
echar del teatro.
Tras un mes con el teatro cerrado, gasto que asumió Teodulfo
Lagunero, pudieron estrenar, con actores politizados de base, la
que es la segunda versión del texto de Alberti, ya que a
petición de Salvat, el poeta escribió una escena más,
la de Picasso y Goya, añadidos a los que se sumaban los propuestos
por el propio director y que eran fragmentos de poemas, algunos
inéditos.
A esta le siguieron montajes, como la de Guanajuato y México
DF, la de Ginebra, la primera de Madrid, una última y reciente
en Barcelona, donde fue presentada por encargo de la plataforma
Cultura contra la Guerra en forma de cantata y esta segunda de Madrid,
para la que se prevé que comience una gira por el Estado
a partir de 2004.
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