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Artez 80. Diciembre 2003
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    Homenaje al pueblo de Madrid

    NOCHE DE GUERRA EN EL MUSEO DEL PRADO
    Autor: RAFAEL ALBERTI
    Intérpretes: MANUEL AGUILAR, LUISA ARMENTEROS, YOLANDA DIEGO, BERNABÉ FERNÁNDEZ, JOSÉ ANTONIO FERRER, ALICIA GIL, VICENTE GISPERT, IVÁN NIETO, RAQUEL ORTEGA, LEANDRO RIVERA, PABLO ROJAS, MARISOL ROZO, JAVIER RUIZ DE ALEGRÍA, CARLOS SEGUÍ, LUISA GAVASA
    Escenografía: ALFONSO BARAJAS
    Iluminación: NICOLÁS FISCHTEL
    Figurines: JAVIER ARTIÑANO
    Música: XAVIER ALBERTÍ
    Dirección: RICARD SALVAT
    Producción: ARTIBUS, SOCIEDAD ESTATAL DE CONMEMORACIONES CULTURALES

     

    Borja Relaño

    En este año en que se cumple el centenario del nacimiento de Rafael Alberti, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y la productora Artibus han colaborado para celebrar la efeméride con la puesta en escena de la obra del poeta portuense Noche de guerra en el Museo del Prado, espectáculo dirigido por Ricard Salvat, quien se enfrenta por sexta ocasión al mismo texto aunque, como en cada una de las anteriores ocasiones, desde una nueva perspectiva. De la vorágine de los últimos ensayos, pruebas de vestuario y preparativos, el director catalán sacó un momento para hablarnos de su nuevo proyecto y, al mismo tiempo, compartir los recuerdos de las anteriores escenificaciones. Noche de guerra en el Museo del Prado se estrenó el pasado 27 de noviembre en el Teatro Madrid, donde permanecerá en cartel hasta el 14 de diciembre
    .

    Esta es la sexta vez que Ricard Salvat se enfrenta a un texto “tan fascinante como difícil”, que es como él mismo describe Noche de guerra en el Museo del Prado, y lo retoma motivado, junto a la celebración del centenario, por el hecho de que Alberti no ha acabado de incorporarse al teatro español, “una situación preocupante que se ha dado con los exilados en estos años de democracia, o de la transición, o de lo que sea. No se ha hecho prácticamente nada por recuperar el teatro de las personas que tuvieron que marcharse por razones políticas y eso es gravísimo. Aunque se han montado obras de estos autores, se ha hecho sin orden ni concierto. No ha habido una voluntad de conocer el teatro de Alberti, al igual que no se ha querido servir ni recuperar mediante una programación específica el teatro de otros tantos autores como Max Aub o José Ricardo Morales”.

    Originalidad narrativa

    En un principio se proyectó realizar El adefesio, tentativa que hubo de desestimarse porque no podía coexistir con el montaje de la misma obra que actualmente está girando, de manera que se optó por Noche de guerra, algo que según reconoce Salvat no le disgustó nada, “muy al contrario, ya que opino que la más atractiva, original y moderna en el plano narrativo de las obras de Alberti es esta”. La obra, escrita el 1956 durante el exilio del poeta en Argentina, está inspirada en uno de los episodios que él mismo vivió durante la Guerra Civil española. Por encargo de Largo Caballero, la junta de Salvamento Artístico a la que pertenecieron Alberti y su esposa María Teresa León, trasladó a Valencia algunas de las obras maestras del Museo del Prado. Alberti parte de esa situación real para dar vida a los protagonistas de los cuadros, que levantan una barricada para defenderse de los invasores.
    Los responsables del proyecto han querido que la música, también juegue un papel muy importante en el montaje, razón por la que han encargado su realización a Xavier Albertí, compositor y director de escena, quien ha elaborado una especie de homenaje a los compositores españoles como Sor, Montsalvatge y Halffter, aunque también a Boccherini, mientras que de cara al decorado han optado por un hiperrealismo que refleje la gran nave central del Prado como lo era en aquella época, algo a lo que ha ayudado en gran medida la reciente exposición en el mismo museo en la que se mostraba la documentación relativa al hecho histórico que inspiró Noche de guerra en el Museo del Prado.

    Heroicidad del pueblo

    Al igual que otros tantos creadores artísticos, Salvat formó parte del Consejo Mundial para la Paz, del que fue Presidente Catalán bajo el nombre supuesto de Coll, ya que por aquel entonces se cuidaban mucho de aprenderse ningún nombre real del resto de compañeros. Así, por su edad y su trabajo político, tuvo ocasión de conocer a gran parte de los exilados y las personas que lucharon en la Guerra, como la Pasionaria, el arquitecto Sánchez Arcas o el camarógrafo Roman Karmen, quien filmó los combates atado por la axila al ala de un biplano, imágenes que Frederick Rossif incluyó en su película Morir en Madrid. “El haber visionado esas imágenes en la Filmoteca de Moscú junto al propio Karmen y Dolores llorando a mi lado me mostró la heroicidad del pueblo español y madrileño. Noche de guerra en el Museo del Prado es un homenaje a esas gentes que lucharon, que salvaron los cuadros, en su parte más documental”.
    A partir del episodio vivido en el salvamento de los cuadros, explica el director, empieza a funcionar el poeta, quien da vida a algunos de esos cuadros como ‘El bufón Sebastián de Morra’ de Velázquez, haciendo que sus personajes se desgajen del lienzo y actúen. De este modo, Alberti establece dos barricadas, la de 1808 y la de 1936, “porque parte de la base de que se trata de un mismo hecho, que es la defensa de Madrid, primero contra los franceses, después contra italianos y alemanes. Así, hay un momento que no llamaré de confusión, pero sí de fusión. Piensa que es una obra ya lejana de la experiencia de Sobre los ángeles, y que está llena de connotaciones surrealistas, de juegos en el espacio y en el tiempo, que es al final lo que hace que me parezca atractiva y lo que me ha permitido realizar seis lecturas diferentes”.
    Salvat afronta este montaje como si fuera la primera vez que trabaja sobre el mismo texto, acudiendo constantemente al original, a lo que le pide el texto, aunque ha realizado “una operación dramatúrgica, algo que ya había hecho en la versión romana del Teatro Belli, y que consiste en añadir poemas suyos para completar las escenas y arquitecturizar el conjunto”. Por otro lado, frente a versiones anteriores en las que llegaron a participar hasta 43 intérpretes, la actual contará con quince con lo que en palabras del director “se acerca más al teatro independiente que al teatro nacional al uso, que es lo que debería ser”, de tal forma que los actores tienen que doblar personajes continuamente.

    Segunda de Madrid

    La producida por Artibus y la SECC es “la segunda de Madrid” ya que Salvat se refiere a cada uno de sus montajes por la ciudad en la que se estrenó, entre las que destacan las correspondientes a cada una de las versiones del texto. La primera, fue en Roma, en 1973 en un teatro muy humilde al que llamaban, en referencia a la sala de Shakespeare, Piccolo Globo, y que pertenecía a la cooperativa Central de la Leche. A medida que se remonta en el tiempo, Salvat va citando los nombres de las personas que hicieron posible la escenificación de las primeras versiones de Noche de Guerra en el Museo del Prado. “Me gustaría que lo pusieras en el artículo”, pide en señal de reconocimiento cada vez que sale uno a colación y, luego, lo deletrea. Así, cita a Franco Meroni y Angela Redini, productores de ese primer montaje con dramaturgia y supervisión de Salvat y que “acabó siendo un éxito a pesar de que el Partido Comunista no ayudó porque pretendían que salieran unas frases muy particulares a favor del papel de los comunistas en la Guerra Civil y en esto Alberti reaccionó muy bien diciendo que de ninguna manera”.
    Debido a esa buen acogida se les abrieron las puertas del Teatro Belli, para montar la que sería la segunda versión del texto, y que debía de estrenarse a los dos días de la muerte de Carrero Blanco.

    Estreno impedido

    En el foco de vanguardia teatral que era Roma, con un clima en el que se veían venir las Brigadas Rojas, Salvat asegura que el Gobierno español “se asustó mucho y montó, a través de los servicios secretos de la Embajada, una operación contundente y de la noche a la mañana contrataron a nueve actores para filmar Westerns en Almería con unos sueldos. Eso impidió que se estrenara la obra y a partir de ahí se sucedieron hechos, como el robo de mi pasaporte para tenerme controlado en Roma y la visita que recibí por parte de un ser infecto que decía venir de parte de Alberti pero que acabó ofreciéndome el oro y el moro si aceptaba a cortar ciertos pasajes de la obra, persona a la que tuvimos que echar del teatro”.
    Tras un mes con el teatro cerrado, gasto que asumió Teodulfo Lagunero, pudieron estrenar, con actores politizados de base, la que es la segunda versión del texto de Alberti, ya que a petición de Salvat, el poeta escribió una escena más, la de Picasso y Goya, añadidos a los que se sumaban los propuestos por el propio director y que eran fragmentos de poemas, algunos inéditos.
    A esta le siguieron montajes, como la de Guanajuato y México DF, la de Ginebra, la primera de Madrid, una última y reciente en Barcelona, donde fue presentada por encargo de la plataforma Cultura contra la Guerra en forma de cantata y esta segunda de Madrid, para la que se prevé que comience una gira por el Estado a partir de 2004.

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