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Abierta
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Zeru
Urdina por la Ruta de la Seda
Garbiñe
Tolosa
Me
sirvo de dos frases y de una serie de borbotones para
acercar las vivencias del viaje:
La Ruta de la Seda: No sigas las huellas de los antiguos,
busca lo que ellos buscaron
Mongolia: Mongolia nos hizo un hermoso regalo, el viaje, sin
ella el viaje no hubiéramos emprendido.
Silencios, la inmensidad de los horizontes, lo visto, lo intuido,
lo soñado, lo vivido, las esperas, las largas e insípidas
esperas en las fronteras, las miradas que se te clavan en la piel,
esas miradas curiosas que te desnudan, que te dejan sin armas, los
olores a ajo y tomillo en nuestras acampadas nocturnas, el azul,
el inmenso azul cubriéndolo todo, las horas de mirar, de
pegar la nariz a la ventanilla del coche y mirar, amanecer cada
día en un horizonte diferente, encuentros, despedidas, sorpresas,
decepciones, lloros, sonrisas, cielos, cielos inmensos, silencios
sonoros, paisajes puros - vírgenes, roces de telas, aromas
de zocos, militares, camellos, curiosidad en las miradas,
Alá, Buda, la Madre Tierra, despotismos, repúblicas
muy jóvenes, trashumancias
Sensaciones del viaje
Acumulas imágenes, las confundes, las olvidas, vuelven a
venir, te habitúas a lo más sorprendente, todo se
vuelve cotidiano, aceptas cualquier señal no conocida como
cotidiana. Tras un primer periodo de soltar tensiones, velocidades,
todo el lastre que traes de casa, emociones, sentimientos
,
entras en un dejarte estar, sintiendo, percibiendo; abandonas, de
cierta manera, la tendencia a clasificar, a buscar explicación
a todo, dejas que todo vaya llegando, que tras un horizonte llegue
otro, tras una despedida un nuevo encuentro. Tu cuerpo se acostumbra
a ver pasar detrás de la ventanilla del coche la infinitud
de esos paisajes Terminas por ser absorbida por otra dimensión
de la realidad, y esto es lo mejor, conseguir relativizar tu propia
realidad para sumergirte en una nueva, aunque sólo sea por
unos meses. Viajar tendría que ser una asignatura obligatoria.
Y ahí estábamos nosotros, dejándonos la piel
en cada nuevo encuentro, es como un intercambio, algo de ti se queda
en el lugar, y algo del lugar te lo llevas bien guardado, llega
un momento en el que pierdes la conciencia de realidad, no sabes
si lo que está sucediendo fuera de ti es un sueño
o ocurre de verdad.
Mirar, horas mirando. Sólo puedes mirar
Ojos irritados, enrojecidos de tanto mirar
Aprendes a mirar como cuando eras pequeña
Mirar como si siempre hubiera sido así
Mirar abierto, mirar por mirar, dejar que el tiempo pase mientras
sólo se mira, no un mirar desinteresado, desidioso
En un viaje así solo puedes mirar, sólo te quedan
los ojos
Silencios que duran horas, días
espacio
sólo para el mirar, los pensamientos llegan lentos, tus ojos
son los que funcionan
Te acostumbras a mirar silenciosamente,
sin palabras, a ser testigo mudo de todo lo que va sucediéndose.
Hemos regalado Zeru urdina, el espectáculo que llevábamos
como equipaje, hemos dejado parte de nosotros en esas tierras, con
esas gentes; venimos cargados de recuerdos, de imágenes,
de sensaciones difíciles de olvidar, con la mirada cambiada
y con ganas de compartir la experiencia.
Ellos nos han ofrecido lo mejor que tenían, su hospitalidad,
la sinceridad de sus miradas, las risas fáciles, su forma
de vivir, la curiosidad todavía pura, limpia, entera
Crónica de Mongolia
Recorrer
la estepa, la interminable estepa a ritmo lento, pausado, a saltos
Acampar junto a una comunidad de gers (las tiendas redondas
de fieltro blanco que los nómadas usan como viviendas), en
medio de un amplio valle, junto a los caprichosos meandros del río
que lo surca, dejar que las relaciones surjan, que nos contagien
su risa, sus horarios, su vivir
Compartir visitas, charlas
indescifrables, comidas que te revuelven el estómago (kumís-airak:
leche fermentada de yegua o de yak, mil variedades de extraños
quesos, cordero, más cordero
) y como regalo, ofrecerles
Zeru Urdina.
Nervios, toda la comunidad se sienta antes de que instales el chiringuito,
vamos montando poco a poco el espacio que nos acogerá, que
acogerá a los tres personajes, a los encuentros de estas
tres mujeres con estas gentes, todo bajo el ojo avizor de los cámaras.
El cielo más azul que nunca, la luz más intensa, suena
el cuerno que anuncia el comienzo
Se sucederán risas,
miradas cómplices, la txalaparta sonando mientras las cornamentas
de dos yaks (vacas peludas y con enormes cuernos) chocan cerca
del río.. y surge la comunicación.
Luego nos acercaremos a los vientos del Gobi, a sus inmensos silencios,
a sus sencillas gentes
Y el encuentro se repetirá,
nunca será el mismo, pero la comunicación, el intercambio
seguirá ocurriendo.
Son las diez de la mañana, el avión acaba de despegar
y Ulan Baator va quedando chiquito, a esta altura Mongolia es un
complicado entramado de líneas que surcan valles, colinas,
culebrean en todas las direcciones, son las pistas que comunican
este vasto país.
Si algo no podremos olvidar de Mongolia son sus paisajes, el verde
incondicional, verde sobre azul, sobre gris, sobre blanco
pero verde a fin de cuentas. Hay nieves, ocres montañas,
pardas rocas que de vez en cuando se insinúan, pero tras
un nuevo horizonte ahí está de nuevo el verde.
Lo primero que los mongoles hacen cuando te obsequian con una visita
es sentarse frente a ti y clavarte la mirada, una mirada curiosa
pero tranquila. Y es en la segunda visita, generalmente acompañada
de kumis o de sus muy especiales variedades de quesos, cuando empieza
la conversación, aunque esto no quiere decir que les entiendas.
Ríen mucho, ríen por todo. Les hace gracia nuestra
gestualidad. Es fácil sentirse a gusto con estas gentes.
Tienen una curiosidad por todo.
Regreso: Septiembre 2003
Aterrizas de golpe, nadie te ha preparado para ello, todo se detiene
y se abre ante ti. Parece que nada ha cambiado, pero es como si
todo recomenzara de nuevo, no puedes borrar las imágenes,
los sonidos que la memoria se encarga de traer consigo. No estabas
avisada, llegas con esa mirada extraña, extraviada, lo evidente
deja de serlo pues dentro de ti algo ha cambiado, todo lo cuestionas,
lo preguntas
¿dónde quedaron las estepas, los
silencios infinitos, el tiempo para la contemplación, el
tiempo de estar, de dejarse estar?
Sabes que muy pronto, y sin apenas darte cuenta, todo se irá
haciendo cotidiano. Se mezclarán los lugares, las gentes.
¿Dónde localizar cada momento, cada paisaje?, ¿recordarás
lo que sentías en ese momento? o lo mezclarás, lo
mentirás
Antes de que ocurra y como tentativa de recomponer
y legar esa experiencia, queremos compartir la vivencia y para ello
en el 2004 organizaremos sendas giras:
Es por lo que preparamos y organizamos todo el material recogido,
para poder proponeros un viaje a otros modos de entender y percibir
el mundo e impregnar cada lugar donde se realicen del aroma de una
Ruta de la Seda muy personal y compartible al mismo
tiempo, invitaros a sumergiros por un instante en otras sensaciones,
a perderos en otras miradas, a abrir una puerta a otras vivencias.
Queremos ofrecer a la vuelta de nuestra pequeña Odisea, un
tejido vivo de pensamientos, de sueños, de experiencias que
los cinco miembros de la expedición.
Todavía estamos revisando el material gráfico, sonoro
y escrito que hemos recopilado durante el viaje. Una vez realizada
la selección pasaremos a la fase de maquetación y
edición.
Varios son los caminos, cada cual ha elegido el más adecuado
a su proyecto, pero los reunimos en forma de dos giras diferentes:
a. Giras informativas: Compartir las experiencias vividas
Actividades: Charlas-conferencias, Instalación sonoro-visual
zein da begiraden doinua?, Proyección del vídeo
de la pieza Zeru urdína, Diaporama de las diapositivas
Cuaderno de Bitácora, Edición del libro
¿Quiénes son las mujeres de la estepa?.
En este proyecto colabora el Gobierno Vasco y la Diputación
de Bizkaia.
Más planes
1. Maquetación del vídeo recogido en la gira de la
pieza de danza-teatro: Zeru Urdina:
Dentro del proyecto de gira de la pieza Zeru Urdina, se incluía
la labor paralela de documentación audiovisual a cargo del
cámara Juan González
2. Revisión del material recogido en el proyecto: ¿Quiénes
son las mujeres de la estepa mongola?
Entrevistas realizadas a varias mujeres mongolas (pertenecientes
a varias comunidades de gers) sobre la forma de vida y pequeñas
anécdotas de su vivir cotidiano para mostrar desde la propia
experiencia de la autora, Amaia Ibarrarán, todas las impresiones
y vivencias junto a estas mujeres a través de la edición
de una publicación, libro multimedia. Idoia Zabaleta y Juan
González son la ayudante y el cámara.
3. Maquetación y diseño de la instalación visual
y sonora zein da begiraden doinua?:
Instalación interactiva de la serie de miradas sonoras capturadas
al azar durante los encuentros con mujeres en el viaje. Este trabajo
de Garbiñe Tolosa, en colaboración con María
Berzosa, Raúl Cabrero, Raúl Pérez y Marije
Manterola, está compuesto de elementos sonoros y visuales
4. Preparación y selección de textos e imágenes
que compondrán el proyecto Cuaderno de Bitácora:
Diaporama, montaje audiovisual fotográfico del paisaje natural,
geográfico, cultural y humano recogido durante el recorrido
de Juan Gonzalez.
b. Encuentros con mujeres occidentales
Giras de sensibilización por todo Euskal Herria para compartir
y acercar nuestra experiencia. Para fomentar y promover encuentros
con las mujeres vascas a modo de hilo de unión y transmisión
del encuentro con las mujeres mongolas y del resto de la Ruta. Proyecto
organizado con la colaboración del Gobierno Vasco, FOCAD
y dirigido a colectivos y asociaciones de mujeres.
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