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XIX
FESTIVAL IBEROAMERICANO DE CÁDIZ
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Reinvención y contemporaneidad
Si bien el teatro copa la mayor parte de la programación,
ésta se complementa con una serie de propuestas de danza
en las que se pueden encontrar desde piezas puramente contemporáneas
hasta otras que abordan lenguajes actuales sin dejar de beber de
fuentes tradicionales. Esa fusión es el espacio en el que
se mueven las obras de Miguel Ángel Berna, que será
el encargado de inaugurar la presente edición del FIT con
su espectáculo más reciente, significativamente titulado
Mudéjar. No en vano, el bailarín y coreógrafo
zaragozano se distingue por un original lenguaje propio, enraizado
en la unión de la jota aragonesa y el flamenco, por sus movimientos
en escena y el sonido virtuoso de sus castañuelas, a las
que incorpora materiales experimentales como el metacrilato.
Creado a partir de textos de la escritora y poeta Magdalena Lasala
y con Aída Gómez como bailarina invitada, Mudéjar
es para sus creadores el encuentro de la tierra con el cielo, del
alma con la belleza, del ansia con la voluntad. Es un recóndito
recorrido de la esencia geométrica por los cuatro ríos
del paraíso agua, vino, leche y miel, las cuatro
estaciones del año, los cuatro puntos cardinales de nuestra
dimensión humana, los cuatro secretos que nos persiguen tiempo,
historia, mundo y vida, los cuatro lados de la pirámide.
El cuadrado como forma perfecta, símbolo de Dios y de la
dimensión humana, trae el doble cuadrado como la suma perfección
que nos muestra la estrella mudéjar que se sintetiza, en
este espectáculo, en un único elemento: la castañuela.
Porque mudéjar es el musulmán a quien se permitía
seguir viviendo entre los vencedores cristianos sin mudar de religión,
a cambio de un tributo. Es el que sobrevive.
Romper barreras
Paella Mixta es la última propuesta creada por Sol Picó
como residente en el Teatre Nacional de Catalunya, en cuyas instalaciones
la estrenó el pasado mes de junio haciendo que los doscientos
espectadores que asistían a cada función recorrieran
sus diversas salas. En cada una de ellas, les esperaban las múltiples
sorpresas de que se compone esta obra en la que la coreógrafa
nos ofrece su imaginario en torno a la muerte. Su paella es una
invitación a traspasar, a adentrarse en nuevos espacios,
a que los intérpretes que la acompañan cuatro
actores, un bailaor y un violinista superen los límites
de sus propios lenguajes como se traspasa la barrera de la muerte,
como se sumerge uno en la pérdida.
Mezclando espacios de calle con interior, la obra parte de un recorrido
de imágenes sobrias y contenidas que conducen a una sala
de espera donde el público se topa con los apóstoles
de la desdicha, quienes repiten una y otra vez su penitencia. De
ahí, se pasa a un nuevo lugar, donde espera un alma errante
acompañada por cinco intérpretes. Sol Picó
está encadenada a su propio yo y se enfrenta a sus penas,
a sus lacras, a un juicio final en el que la propia bailarina es
juez y condena. Finalmente, en un intento de vencer lo más
temido, la protagonista se encara a su imaginario, ofreciendo un
duelo de titanes, un reto que enfrenta a su híbrido bailar,
mezcla de danza contemporánea, ballet clásico y pasión
flamenca, con el acercamiento del bailaor Israel Galván hacia
la vanguardia y la innovación en el flamenco.
Acuarela viviente
El tercer y último espectáculo de danza llegará
a cargo de la compañía brasileña Primeiro Ato,
una formación caracterizada por involucrar a los bailarines
en el proceso de elaboración de la coreografía, estimulando
y ejercitando su capacidad creadora. Esto incluye debates en torno
al tema a tratar en la pieza, con lo que los intérpretes
lo asimilan, modifican y enriquecen desde su propia experiencia
vital, para que posteriormente, el coreógrafo realice el
ensamblaje de las escenas que conforman cada espectáculo.
Mundo perfumado, su decimoprimer trabajo, es una pieza que definen
como una acuarela viviente, un mundo sin reglas, tan sólo
movimientos de cuerpos. Vibración, danza, crítica
e interpretación. Una docena de intérpretes, hombres
y mujeres, que transforman sus cuerpos en un lenguaje singular para
comunicarse con quien contempla y siente, para invitarle a participar
en un mundo de caos y fascinación.
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