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Objetivos cubiertos
Se
celebró en Leioa del 26 al 29 de mayo la Umore Azoka, la
sexta edición de la Feria de artistas callejeros del humor
que reunió los estrenos de las principales compañías
vascas dedicadas a la especialidad, junto a propuestas de todos
los puntos que fueron completando un puzzle donde se vislumbra la
actual realidad. El circo en varias modalidades tuvo mucha presencia,
y se descubrió algún trabajo novedoso, como el que
recibió el premio del Jurado, Biri bila de Lesnadies y el
Destilador de Ideas. Los espacios donde se suceden las actuaciones
se van consolidando y parece palpable el crecimiento participativo
de los vecinos que empiezan a hacer suya esta propuesta que ha cubierto
todos sus objetivos.
Cuatro
estados emocionales completan los recuerdos de una edición
de la Umore Azoka en donde se concentraron, como parece lo lógico,
los estrenos de las compañías vascas más representativas
del género. También se hicieron nuevas propuestas
y nuevos espacios, hasta se incorporó una sección
off, que parece ser el nuevo semillero de ofertas de los eventos
dedicados a las Artes de Calle.
Teatro Mutante, con su trabajo todavía en fase de consolidación
Las autoridades sanitarias advierten, demostraron que son un equipo
con recursos, que tienen entre manos una propuesta que debe ir creciendo
en sus desarrollos dramatúrgicos y que buscan la complicidad
de los públicos, lo que les coloca en ocasiones en situaciones
comprometidas.
Dentro de la sección off, Hopla Circus ofrecieron La familia
Rodríguez, un gran trabajo de acrobacias que además
de llevarse el premio del jurado específico, lograron la
atención de muchos espectadores en todos su pases, y es que
son una trouppe muy afinada, con mucha energía, una estética
muy retro, pero con un humor y unas técnicas muy precisas
que les confieren una destacada capacidad de comunicar y de hacer
que sus historias y sus números lleguen de manera activa.
El espectáculo que se llevó el premio del jurado al
espectáculo vasco fue una grata sorpresa, ya que se trata
de dos compañías de reciente formación, Lesnadies
y El Destilador de Ideas, que logran en Biri bila, una fusión
de técnicas del circo, música, juegos de elementos
básicos, como el fuego o el agua, las coreografías
y la poesía del movimiento. Un trabajo que propone un mundo
de ensoñaciones, en ocasiones mágico, pero que engancha
por su ritmo y su buena disposición plástica. Un trabajo
en evolución en donde las buenas energías presiden
su funcionalidad.
De la oscuridad a la luz
Markeliñe
no defraudó en su presentación de Carbón Club,
un trabajo con una estructura bastante probada, con un tema que
puede ocasionar algunas dudas, especialmente por la respuesta del
público ante las escenas de amor entre dos mineros, pero
que en su factura formal es impecable y donde se dedica una mayor
atención al trabajo actoral.
Deabru Beltzak debió suspender su actuación prevista
por inclemencias del tiempo pero al final en otro lugar se pudo
ver su nueva propuesta Les diables noirs, que sigue con la estética
de esos personajes diablescos, pero en esta ocasión con una
obra frontal, en donde la música, el concierto de percusión
y las acciones alrededor de la música forman su grueso dramatúrgico.
Es un trabajo de gran precisión técnica y que usa
con sabiduría la pirotecnia.
Hortzmuga se dedica al público infantil con su Zirko Iluna,
que tiene una buena escenografía, existe un buen trazo para
apuntar los personajes principales, y cuenta una historia muy sencilla
y delicada con muchas muestras de sensibilidad, pero todavía
precisa de los ajustes necesarios para que alcance su grado de madurez.
Humor sin tregua
Trapu Zaharra son fieles a su estilo y en Tetrarip, el último
viaje, dejan bien a las claras que cualquier situación, aunque
sea como en esta ocasión relacionada con la muerte y los
asuntos funerarios, logran encontrar la vía de conexión
con el inconsciente colectivo y sacan unas buenas muestras de humor
que certifica la solvencia del grupo.
Pero las propuestas encadenadas de escenas cortas, de apenas veinte
minutos alrededor de Kultur Leioa, es una muestra constante del
humor más disparatado y de muy variada condición.
Desde la increíble capacidad de comunicación de Niño
Costrini, un gran actor y animador, con una depurada técnica,
hasta los disparates del trío Toni Clifton Cirkus, unos de
los triunfadores populares, con un número realmente delirante
a base de Barbies, que se mostraban con otros trabajos de igual
vocación humorística, pero de menos eficicacia.
Destacar la propuesta de Visitants, con sus Viajeros, inquietantes
y premiados por el Jurado.
Nuevo
circo. Circo de siempre. Los Galindos, en su actual versión
de dúo, ofrecieron uno de los trabajos más delicados
y donde el cruce entre las técnicas circenses y el teatro,
con su intra-historia y sus desarrollos, mejor se adaptaban
a los nuevos conceptos del circo actual. Por eso su espectáculo
titulado Nueva vida de Jesús y María recibió
el accésit del jurado. Pero un nuevo espacio, el denominado
Las Artes del Circo, nos dejó muestras de una serie de
trabajos de acrobacias, trapecios y telas que se sucedían
para dejar constancia del riesgo y de las nuevas generaciones
de artistas que, partiendo de las técnicas clásicas,
proponen trabajos mucho más elaborados, de los que destaca
el dúo Drilok y mezclando trapecio y cuerda, LOmbre
Volante dejó su sello en Funambule, un trabajo de riesgo. |
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