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‘Mucho ruido y pocas nueces’ por Teatro Defondo
Las mujeres toman el poder
en la obra de Shakespeare
Obra: Mucho ruido y pocas nueces, Autor: William Shakespeare.
Intérpretes: Carles Moreu, Maya Reyes, Celia Nadal, Mon Ceballos, Gemma Solé, Pablo Huetos, Carmen Gutiérrez, Vicente Colomar, Pedro Santos, Rosa Miranda.
Músicos: Carlos Varela (Clarinete), David Velasco (Viola), Rosalía Cabanilles (Acordeón).
Escenografía, vestuario: Vanessa Bajo Izquierdo.
Iluminación: Luis Martínez.
Coreografía: Raquel Pastor.
Música: Rodrigo Guerrero.
Dirección musical: David Velasco.
Dirección: Vanessa Martínez.
Producción: Teatro Defondo.
Duración: 100 min.
Lugar: Barakaldo Antzokia.
Fecha: 14, 15 (20.00), 16 (19.00) de marzo.
Lugar: Teatro Liceo- Salamanca.
Fecha: 27 de marzo.
Hora: 20.00. |
Vanessa Martínez dirige la obra que ella misma ha traducido, en la que el autor se situó, por vez primera, en el punto de vista femenino
El amor y la guerra de sexos que Shakespeare expresó desde la óptica femenina en la obra ‘Much Ado About Nothing’, son el punto de la partida de la nueva producción que presenta Teatro Defondo con el título de Mucho ruido y pocas nueces que ha sido traducida, adaptada y dirigida por Vanessa Martínez. Para materializar esta producción de marcado perfil femenino, Martínez ha convertido en mujeres a los dos protagonistas masculinos del texto original, como son Don Pedro, príncipe de Aragón, y Leonato, el gobernador de Mesina, cuyo poder pasa a manos de Doña Constanza, que se convertirá en Reina de Aragón, y Leonora, que representa el autoritarismo desde un punto de vista más conservador porque ella perpetúa el poder al convertirse en gobernadora debido a la muerte de su esposo. El espectáculo presenta una historia narrada desde el punto de vista de una mujer porque “el autor, por primera vez, se pone en los ojos de una mujer y es un personaje femenino quien va narrando la historia”, apunta la directora.
En esta adaptación de la obra, Martínez mantiene la ciudad de Mesina como emplazamiento en el que se desarrolla la representación, porque se trata del lugar al que llega un grupo soldados “que están absolutamente fuera de su contexto porque, en tiempo de paz, no tienen absolutamente nada que hacer y además están situados en un espacio gobernado por mujeres. Ello me permite justificar dos personajes centrales de la trama como son Benedicto y toda su aversión a la mujeres y, por otro lado, el bastardo Don Juan, que en nuestra versión es el hermano de Doña Constanza, lo que actualiza y enriquece el conflicto porque se genera una lucha de sexos por el poder”.
Del drama a la parodia
La producción que presenta la compañía madrileña arranca con la llegada a Mesina de la princesa Constanza, en compañía de Claudio y Benedicto, que viene de conseguir la corona de Aragón tras haber ganado la batalla contra su hermano Don Juan. El grupo será acogido por Leonora, la gobernadora de la ciudad, junto a la que se encuentran su hija Hero y su sobrina Beatriz. Hero se enamora de Claudio y deciden casarse, mientras que Benedicto y Beatriz se odian y deciden fastidiarse. Ante esta situación la princesa Constanza propone un juego consistente en que, mientras se organiza el matrimonio, los habitantes de la casa deben poner toda su inteligencia y destreza al propósito único de llevar al señor Benedicto y a la señora Beatriz hacia una montaña de afecto mutuo. Con ese cometido “los personajes se ven inmersos en una intriga en la que el suspense, el drama y las pasiones se funden porosamente sobre la acidez, la picardía y hasta la parodia”, apunta la directora.
Además destaca que la obra conserva una trama fundamental en la que se incluyen juegos de equívocos y de máscaras, aunque se haya realizado una modificación de la “pirámide estamental”, porque Martínez no ha pretendido llevar a cabo una versión ya que “bastante trabajo de adaptación ha sido realizar la traducción de este texto que está lleno de juegos, sutilezas, pequeños detalles que configuran un puzzle perfecto”.
Martínez, quien reconoce abiertamente su intención de “sorprender” con esta pieza que define como “femenina pero no feminista”, asegura que sobre el escenario se muestra “lo que yo percibo y cómo entiendo yo el mundo”, algo que ha resultado “determinante y, además, enriquecedor”. Para alcanzar sus objetivos se ha decantado por dar el protagonismo a Doña Constanza y Leonora, aunque Martínez destaca la presencia de Hero, “a la que hemos convertido en una especie de anti-Hero porque en esta adaptación es tartamuda, lleva gafitas y es muy poquita cosa. Aunque tiene poquito texto, lleva un gran peso en el argumento, por lo que le hemos dado una dramaturgia física, corporal y coreográfica, a través de la que ella se expresa”.
La música, tanto la interpretada con clarinete, viola y acordeón que dota a las composiciones de un aire mediterráneo, como la cantada en directo por la soprano Rosa Miranda, es un componente destacado de la puesta en escena de Mucho ruido y pocas nueces, al incluir “melodías sicilianas e isabelinas del siglo XVII, algunas de las cuales fueron compuestas para ser interpretadas en el estreno de la obra original” y que han sido armonizadas y contemporaneizadas por Rodrigo Guerrero.
Referente pictórico
La ubicación de la creación original en un punto concreto del Mediterráneo ha llevado a Martínez a recurrir a la obra artística de Joaquín Sorolla “como referente pictórico que no histórico”, porque “he querido meter la obra dentro de un cuadro y destacar aspectos como la feminidad, lo mediterráneo, la luz... Además, gran parte del vestuario tiene reminiscencias de los años 20”, época posterior a la de culminación del pintor, mientras que la escenografía “que es prácticamente la casa de una playa, así como los colores y las texturas, recuerdan mucho a los colores de Sorolla”.
Para producir este trabajo la compañía ha contado con el apoyo de Will Keen, que impartió un curso de interpretación de Shakespeare en Cuarta Pared para, posteriormente, contar con las aportaciones de este prestigioso actor que ha trabajado en compañías como la Royal Shakespeare Company y la Cheek by Jowl, y que supusieron “la cristalización de un montón de ideas que yo tenía, lo que me animó a pedirle que trabajase sobre el texto con nuestra compañía”, apunta la directora.
Joseba Gorostiza
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