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‘Secando charcos/Putzuak Lehortzen’ de Agerre Teatroa
Una pareja realiza un repaso a veinte años de vida en común
Obra: Secando charcos/Putzuak lehortzen.
Dramaturgia: Garbi Losada a partir de la obra homónima de Maite Agirre. Intérpretes: Maite Agirre, Ander Lipus, Joseba Usabiaga, Inés Martínez de Iturrate.
Escenografía, Vestuario: Inés Martínez de Iturrate.
Iluminación: Xabier Lozano.
Música: Inés Martínez de Iturrate. Dirección: Garbi Losada.
Producción: Agerre Teatroa.
Duración: 60 min.
Lugar: Errenteria Hiria Kulturgunea. Fecha: 6, 8 de marzo.
Hora: 20.00. |
El amor y los sentimientos generados son el eje de la obra
escrita por Maite Agirre y dirigida y adaptada por Garbi Losada
El pasado y presente de una historia de amor que tiene como protagonistas a dos personajes encarnados por Maite Agirre y Ander Lipus que dan vida a la pareja que integran Ramona y Ramón, mientras que otros dos actores-músicos dan vida a esos mismos personajes cuando su relación comenzaba hace veinte años, es la base argumental del espectáculo Secando charcos, (Putzuak lehortzen, en su versión en euskera)que este mes estrena la compañía Agerre Teatroa con dirección de Garbi Losada que además ha realizado la dramaturgia de esta pieza realizada a partir del texto homónimo de Maite Agirre. La obra que se presenta el 6 de marzo en Errenteria en su versión en euskera con traducción de Ainhoa Pineda, y dos días después en castellano, se desarrolla cuando la pareja se dispone a celebrar el aniversario de su unión, “que son fechas en las que se aprovecha para hacer balance en lugar de hacer lo que hay que hacer, que es celebrarlo y punto”, indica la directora.
Maite Agirre, que comparte protagonismo en el escenario junto a Ander Lipus, Joseba Usabiaga e Inés Martínez de Iturrate, considera que “hablar del amor resulta muy difícil y además no está de moda”, aunque está convencida de que “el ser humano tienen necesidad de hablar en torno a ese tema, algo que es esencial” y que relaciona directamente “con el instinto de supervivencia y la cuenta pendiente que siempre tenemos con la vida, aunque a veces lo intentamos mal, otras veces muy mal y algunas veces más acertadamente”. A esas apreciaciones, sin embargo, se añade la diferente percepción que cada ser humano tiene sobre ese sentimiento y el hecho de que “para un actor puede resultar más fácil desnudarse física que emocionalmente, porque de esta manera se muestra más frágil o más vulnerable”, lo que ha generado un incesante debate durante el proceso de producción que ha llevado al equipo “a realizar una tesis paralela”, bromea Losada.
Cena de aniversario
Secando charcos, cuyo título completo podría ser el sugerente enunciado ‘Secando charcos de deseo derramado’, es un espectáculo que presenta una estructura circular en torno a una pareja que lleva mucho tiempo viviendo junta y que se ama mucho. A lo largo de la única noche en la que se desarrolla la acción, la pieza plantea como cuestión temática que la pareja “tal vez no debería haber estado junta, o tal vez sí, porque cada uno de ellos pide y espera cosas diferentes de la vida” apunta Losada. La directora, sin embargo, matiza esta afirmación al añadir que “en ocasiones, puedes amar a la otra persona y te puede ir bien o no, pero tú puedes vivir toda tu vida junto a esa otra persona”, mientras que Agirre subraya que “escapándosenos el amor, se nos escapa la vida”.
Para plasmar estas ideas que se desarrollan durante la cena de celebración de los protagonistas, Agerre Teatroa ha recurrido a la creación de músicas que están presentes a lo largo de todo el espectáculo, además de incluir diferentes atmósferas, momentos oníricos y otros más introspectivos, así como algunos pasajes más teatrales, todos ellos integrados “en el ‘collage’ de una escritura que hemos realizado entre Maite y yo”, indica Losada.
La presencia de dos músicos-actores, Inés Martínez de Iturrate y Joseba Usabiaga, que encarnan a Ramona y Ramón en su juventud, permite evocar mediante flash-backs la época en la que iniciaron su relación, como si los jóvenes irrumpieran en la conversación para hacer referencia a los momentos del pasado.
El actor Ander Lipus, que por segunda vez se pone a las ordenes de una directora, bromea con el hecho de que en ambos casos el tema central gira en torno a “una historia de amor”, aunque esa circunstancia le lleva a reconocer que esa inmersión en otros mundos estéticos como los de Maite Agirre y Garbi Losada, le permite “enriquecerse y aprender porque el teatro se sumerge en miles de géneros y estéticas”.
El espectáculo
recurre a ‘flash-backs’ para retrotraer a los protagonistas a la época en la que
iniciaron su relación sentimental
La permanente presencia de la música ideada por Inés Martínez de Iturrate que ha compuesto casi una decena de piezas durante el proceso de producción y que según la directora “va muy ajustada” al desarrollo de la obra, ha sido adecuada para ser interpretada y ahondar en los diferentes momentos y estados de ánimo por lo que atraviesan Ramona y Ramón. Además, la propia compositora se encarga de interpretar en directo todas las piezas, alternando el chelo, el acordeón y la guitarra e incluso cantando algunas de las composiciones.
Martínez de Iturrate firma también la conceptual escenografía que se muestra en la obra y con la que ha buscado reflejar una metáfora que representa el paso del tiempo “porque se trata de mostrar el pasado, el presente y el futuro de una pareja a través de su viaje vital, del camino que recorren. Los elementos pretenden representar un infinito inacabado”, apunta la propia artista, que se ha decantado por dotar a la superficie de un textura que es una alegoría de la erosión que genera el paso del tiempo.
Joseba Gorostiza
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