|
|
TAC '08
IX Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid
|
Un festival para crear ‘hombres buenos’
La novena edición del Festival de Teatro y Artes de Calle de Valladolid (TAC) se celebrará del 28 de mayo al 1 de junio con un programa integrado por 37 compañías en su sección oficial al que acompañan las 14 que forman el apartado Valladolid Propone, un total de 51 compañías que marcarán el latir del corazón de la capital castellana y que invitan al ciudadano a relacionarse con su entorno de una forma extraordinaria. Los estrenos de las nuevas obras de compañías como Senza Tempo, Rayuela, Organik y Claire –todas ellas coproducidas por el festival–, la presentación en España de una decena de espectáculos –como los de Biuro Podrozi Ex-nihilo o Le GdRA– junto a singulares propuestas que van desde las performances multimedia a las variedades, pasando por los títeres, la animación, el circo, la música de fanfarria o el clown son, a grandes rasgos, los ingredientes que se pueden encontrar en esta edición, de la que se ofrecen más detalles a continuación en la entrevista con el Equipo del Festival.
¿Cuáles son las líneas generales de esta IX edición?
Pensamos que una programación se debe estructurar desde unos conceptos más o menos sólidos y claros de donde partir. Pensamos que existen unas formas de expresión escénicas que plantean cosas e inquietudes de nuestro tiempo y que, ajenas a los espacios teatrales habituales, utilizan formas de hacer y de transmitir cercanas a nuestra propia contemporaneidad. Que todas estas formas se ubican donde el ciudadano construye su vida cotidiana; a esto lo llamamos Artes de Calle o Escrituras Urbanas. Creemos, que el término de calle en este contexto va más allá que un espacio físico entre edificios y entendemos la calle como un espacio abierto o cerrado en donde se ubican estas formas de expresión. Pensamos que el conjunto de actividades programadas en el Festival tienen que tener un sentido trasgresor, entendiéndolo desde la posibilidad de establecer un continuo cambio de roles entre las personas y entre éstas y las cosas con las que convive para poder establecer una diferente percepción y comunicación entre ambas (llenar las salas teatrales con público no habituales a las mismas, sacar al público habitual de ellas para introducirles en museos, iglesias o parques, mirar la ciudad para arriba o para abajo en vez de otra forma, re-conocer un edificio, un portal o un colegio…). Por último, buscar el sentido del acontecimiento, entendiendo éste como algo que sucede especial e inconcretable que aparece y que no sabiendo por qué te predispone a por un momento desordenar el mundo real y volverlo a construir desde una ordenación más alta.
¿Y los retos?
A veces, cuando te planteas dar salida a todas estas formas de expresión, corres el riesgo de pasarte un poco de “rosca” e inclinarte exclusivamente hacia el mundo de lo contemporáneo y lo “modernillo”, perdiendo la referencia de lo de siempre sin lo cual nunca se hubiese dado coherentemente este proceso. Cuando planteamos en esta edición una mezcla de todo tipo de espectáculos no es tanto para ofrecer al público una variedad de los mismos, sino porque creemos que es importante releer y volver a encontrar el “norte” a través del viejo y fantástico mundo de los faquires, el clown, el teatro de fachada... Partir de los viejos conceptos de animación festiva a través del ámbito de las majorettes y encontrarte unas horas más tarde con lo performático de compañías y trabajos tan especiales como el de GdRA.
Presentaréis los últimos trabajos de compañías como Senza Tempo, LMNO, Ex Nihilo… ¿El TAC es fiel a los artistas? Al margen de “etiquetas” y siendo conscientes de las fronteras cada vez más difusas entre los géneros y de vuestra defensa a la hora de entender las Artes de Calle como un espacio en libertad, sí que a primera vista parece que esta edición tiene un repunte de espectáculos creados desde la danza o el cuerpo. ¿A qué se debe?
El TAC, es un festival no una feria teatral. Un festival es un conjunto de actividades en homenaje al Arte y por tanto la programación no se debe estructurar en torno a lo que puede ser comprado por los diferentes profesionales para posteriormente ser difundido y circuitado. La programación de un Festival debe exponer comprometidamente los diferentes planteamientos o corrientes artísticas que estén desarrollándose en los últimos años y ayudar y potenciar aquellas formas de hacer más difíciles de subsistir y que necesitan hablar de nuestros tiempos tanto a nivel de contenido como en la forma de expresarlo. La multimedia y lo performático representan un poco esto último que comentamos. Trabajos en donde la sugerencia y la imagen son el punto de partida de la relación de comunicación entre el artista y el ciudadano. Por este motivo, compañías como las anteriormente mencionadas necesitan por parte de los festivales un apoyo y un seguimiento dado el riesgo comercial que conllevan sus propuestas.
¿Qué novedades habrá en cuanto a los espacios y la relación entre ciudadano y artista y sobre la continuidad de la sección Valladolid Propone?
Un espacio nuevo en esta edición será el Museo de la Ciencia de Valladolid, pues nos parece importante que el festival se introduzca en los diferentes espacios públicos de nuestra ciudad relacionados con el arte con el fin de establecer fronteras comunes a la hora de dirigirnos al ciudadano desde el punto de vista de ser incorporado a las múltiples y variadas disciplinas artísticas. Respecto al “Valladolid Propone”, tratamos siempre de posibilitar a los artistas y trabajos que apunten líneas cercanas a nuestra forma de entender las artes de calle y que por unos motivos u otros estos artistas no tienen una plataforma de reconocimiento e imagen que les permita acceder en igualdad de condiciones y oportunidades a exponer sus espectáculos. Por último, respecto a la pregunta de la relación entre ciudadano y artista nos gustaría comentar la siguiente curiosidad: Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la tercera acepción del significado de la palabra Ciudadano es descrita como “hombre bueno”. Es decir, hombre capaz de intercambiar actitudes y sentimientos con los demás en su espacio cotidiano. En eso estamos.
|