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VI FIACyL
Festival Internacional de las Artes de Castilla y León
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En conmemoración de una década
La compañía Zoo vuelve con su espectáculo Accords a experimentar entre la relación de la danza y la música
Cuando se cumple diez años desde que iniciara su trayectoria como compañía ZOO toma la decisión de dar paso a una nueva pieza, Accords, estrenada en el PACT Zollverein de Essen (Alemania) recientemente, festival que además es coproductor de la obra junto con Kunstenfestivaldesarts y Kaaitheater de Bruselas, el Festival de Alkantara de Lisboa y el Mercat de les Flors de Barcelona.
Thomas Hauert, alma mater de la compañía, continúa en este nuevo proyecto su búsqueda sobre el cuerpo y el movimiento, focalizando las energías especialmente en la relación entre danza y música.
Los trabajos de ZOO se guían por dos factores, por un lado, exploran todos los posibles movimientos del cuerpo humano que no estén restringidos por sus hábitos culturales y estéticos, y por otro la coordinación de un grupo con cuerpos en movimiento, percibido como un único ser viviente. Una vez que el coreógrafo suizo marca la pauta de la pieza se trabaja como un colectivo, donde los bailarines contribuyen en su propia creatividad y también en la del grupo.
Principios coreográficos
En Accords Hauert sigue adelante desarrollando principios coreográficos basados en músicas polirítmicas. De esta forma los bailarines de Zoo pueden crear solos de danza donde varias voces con diferentes ritmos se trasladan hacia diversas partes de un mismo cuerpo, como un pianista tocando varias líneas musicales en un teclado simultáneamente.
Otro de los principios desarrollados en Acoords son los ‘unísonos improvisados’, introducidos por primera vez en escena a través del espectáculo Puzzle. Al ser un movimiento que se lleva al mismo tiempo, el público asume que está pactado, pero el movimiento es improvisado, sin ninguna regla definida previamente. El estatus de leader constantemente va cambiando de un bailarín a otro. Este proceso hace que los intérpretes estén al tanto unos de otros y les exige plena concentración en lo que hacen, no obstante, nadie controla el movimiento pero al mismo tiempo todos están involucrados en la creación y comparten la responsabilidad de la coreografía.
Si la pieza de movimientos polirítmicos acerca algunas melodías desde la misma colocación dentro de un grupo o cuerpo, las improvisaciones unísonas revelan una continua línea de movimiento. Sin embargo, con la iniciativa que va cambiando constantemente entre los bailarines, y teniendo en cuenta que son sensibles a escuchar algo distinto, puede ocurrir un cambio de dirección y con el tiempo terminar viéndose reflejadas diferentes motivos en la música. Por tanto, los bailarines son libres de romper temporalmente el grupo. La línea principal después se subdivide en diversas líneas que aún continuarán conectadas entre ellas a través de la música. Al mismo tiempo la audiencia irá captando que la música va viajando a través del grupo, el movimiento de sus ojos se conecta con la acción física y con los acontecimientos que pueden oír en la música.
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