|
|
La relación entre el hombre y el caballo en un viaje poético
Cavalia es un espectáculo ecuestre-escénico basado en conceptos como libertad, respeto y amor por los equinos Tras haber cumplido, durante su pasada estancia en Barcelona, las mil representaciones de una gira que les ha llevado a visitar países como Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Holanda o Alemania, este mes de mayo Cavalia se despedirá de Madrid el día 11 para llegar a Bilbao el 27, donde hasta el 8 de junio se podrá disfrutar de un espectáculo que presentan como una odisea ecuestre multimedia que ofrece una visión poética de la relación entre el caballo y ser humano a lo largo de la historia. Dirigido por Normand Latourelle, uno de los fundadores del Cirque du Soleil, con Frédéric Pignon y Magali Delgado como responsables ecuestres, Erick Villeneuve en el diseño visual y Michel Cusson en la composición musical, con un total de treinta y siete artistas y más de sesenta caballos, en Cavalia los acróbatas, jinetes y músicos se unen a caballos en libertad para unir en armonía las artes ecuestres con las escénicas.
Espectáculo diferente
Pero, ¿Cavalia es circo? ¿Es un espectáculo ecuestre? ¿Es teatro? ¿Es multimedia? Para Frédéric Pignon, director ecuestre, es un poco de todo eso y algo diferente a la vez. “Circo, propiamente dicho no es, ya que hasta la pista tiene forma distinta, pero sí que hay acrobacias. Hay música, escenarios virtuales y teatro, también teatro, porque nuestra intención es presentar al caballo como un actor de su propia vida. Para mí ver a un caballo en el campo es ya un espectáculo, pero en Cavalia todo eso se viste de una forma escénica. De hecho, la peculiaridad de este espectáculo consiste en haber dado la vuelta al concepto. No utilizar al caballo para mostrar la técnica, sino utilizar ésta para mostrar la belleza del caballo, tanto estéticamente como interiormente”.
Así, acompañados por la música en directo, los espectadores podrán ver desde el carrusel de caballos –en el que seis sementales lusitanos se encuentran en un bosque para ejecutar un complicado baile inspirado en un bolero– hasta la equitación acrobática, pasando por el susurrador de caballos, danza, saltos, doma, lazo y un original galope al estilo de la antigua roma, unido a todo tipo de acrobacias y ejercicios circenses, tales como mástil chino, piruetas, barra rusa o bungee. En palabras de Pignon, “básicamente son números tradicionales de la tradición ecuestre pero con una idea de envolverlos en una presentación escénica, artística, con acróbatas, músicos en vivo, imágenes... Por otra parte, se diferencia de otros shows porque aquí hay una expresión natural de los caballos, fijando la atención en su propia belleza, además de números técnicos novedosos como el que realiza Magali Delgado, una monta de alta escuela a pelo”. Asimismo, la propia concepción del espectáculo y el tipo de trabajo que realizan con los caballos hacen que quede abierto a la improvisación. “Cada función es distinta. Nunca sé lo que va a ocurrir en escena y eso es muy agradable. Los resultados pueden ser mejores o peores, pero lo que importa es dar libertad al caballo, sin someterlo como a una máquina. Así, él puede negociar qué es lo que le apetece hacer en cada momento”, explica Pignon.
Cavalia se representa en una carpa de 33 metros de altura, cuyo escenario cuadrangular tiene 50 metros de largo y se encuentra aforado por una pantalla de proyección de 70 metros de ancho, donde sucede este espectáculo protagonizado por más de sesenta caballos de las razas apalosa, belga, canadiense, frisón, lusitano, percherón, cuarto de milla, PRE y Sangre templada, que en su vida diaria cuentan con un equipo de veinte personas para proporcionarles todos los cuidados necesarios.
Borja Relaño
¿Qué es susurrar caballos?
No es una técnica sino algo que hay que descubrir, ya que no hay una teoría estructurada ni literatura. Cada susurrador tiene su propia forma de trabajo. Mi filosofía, por ejemplo, parte del respeto por el caballo, conocer lo que necesita y desea, que principalmente es protección, porque es un animal muy miedoso y que en su naturaleza está hecho para huir. Eso en general, pero individualmente también hay que conocer el caballo con el que se está trabajando, su personalidad. Cuando decimos susurrar, queremos decir entender, y eso es lo más complicado, saber qué es lo que tiene en mente, porque la comunicación entre nosotros y ellos es muy distinta a la que se da entre los humanos. Hay que convivir mucho con ellos para comprenderles, y aprovechar lo poco que podemos comunicarnos para entablar una relación, porque sí que es verdad que cuanto más confianza hay, mayor es su disposición para comunicarse con uno.
¿Cómo es ese trabajo diario?
Hay una parte técnica que busca resultados concretos y eso es lo más complicado para ellos y luego está el juego, que a mi entender es lo más positivo, porque viene del placer y la felicidad.
¿Sirve cualquier caballo?
Sí. Evidentemente, cuanto antes se empieza a trabajar con un caballo resulta más sencillo, al igual que ocurre con los niños, porque hay en su cerebro ganas de aprender. Yo ahora tengo dos frisones de tres años con los que empecé a trabajar hace uno y medio, y noto que son como genios, con capacidades similares a los que tienen diez o doce. El caballo es inteligente cuando nace pero gana mucho con la estimulación. Luego cada uno tiene su personalidad, y los hay que se niegan a aprender porque piensan que los humanos somos tontos, con razón, porque no les entendemos. Lo que pasa es que tienen una habilidad de comunicación natural, que no tiene nada que ver con la palabra.
Si bien se define este tipo de entrenamiento como una cuestión de marcar el liderazgo, parece que se basa en un trato de igual a igual.
Yo la describiría mejor como la relación de un padre con sus niños, porque voy a decidir sobre su vida, y tengo una responsabilidad sobre ellos. No quiero ser un jefe que somete a los caballos, sino que lo que nos tiene que guiar es el amor y el respeto. Y en ese sentido, tanto mi mujer Magali como yo intentamos hacerlo lo mejor posible, como cualquier padre con sus hijos. |
|