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La asociación “Txema Zubia” de
amigos del Teatro, baja el telón
Han sido diecinueve años intensos, apasionantes, positivos y muy interesantes. Pero el momento de bajar el telón ha llegado. Atrás quedan satisfacciones y amarguras, más de las primeras que de las segundas, y una sensación de haber cumplido un papel, siquiera simbólico, en el panorama cultural de nuestro pueblo.
La Asociación nació considerando al “TEATRO como un hecho cultural, en sí mismo, un espejo de vida; y al recinto teatral como el lugar donde una obra, pensamiento, espectáculo, se expone para juicio y crítica universal”. Pretendía “animar, impulsar, fomentar, promover la cultura teatral mediante el aliento y búsqueda de oportunidades para autores nuevos y grupos de teatro aficionados e independientes; así como el conocimiento para el público de obras y espectáculos importantes para la cultura, en general”, según puede extraerse de los fines establecidos en sus Estatutos fundacionales.
En la línea de buscar oportunidades para autores nuevos, puso en pie los Premios “Ciudad de San Sebastián” de Teatro (euskera y castellano) que este año ha cumplido su XIX Edición; las cinco primeras, organizadas por el C.A.T. donostiarra y el apoyo económico de la Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián. Las restantes por Kutxa, que acogió el testigo, organiza y protege actualmente. Basta echar un vistazo a la nómina de ganadores de estos premios para observar que el objetivo de dar oportunidades a autores nuevos (o poco conocidos) se ha cumplido en buena parte. Con estos premios, en castellano, se ha descubierto a autores teatrales como: Joan Borrás, Paco Sanguino y Rafael González, Jim Sagel, Juan Torres Jiménez, Juan González Riquelme, Eva Gabeiras, Herbert Morote, R.H. Moreno-Durán ó Lú Pardo y Antonio Mauriz. Pueden añadirse a este listado los nombres de otros autores que, si bien ya tenían otros textos teatrales escritos (e incluso, algunos, representados) no gozaban de gran popularidad como dramaturgos como Fernando Carcedo, Andrés Ruiz, Domingo Miras, Eduardo Ladrón de Guevara, Juan Gª Larrondo, Francisco Portes, Teresa Calo, Arturo Pinedo o Francisco Romero.
Y puede completar este repaso la sorpresa que, en cada caso, supuso descubrir que tras los títulos ganadores “Uña y carne”, “Feliz cumpleaños, Sr. Ministro”, “Mar de Almendros” ó “Ella se va” se escondían los conocidos nombres de Rafael Mendizábal, Juanluis Mira y Jerónimo López Mozo.
En el ámbito de estos Premios en Euskera, inscribieron su nombre (algunos hasta más de una vez, hasta que las Bases no lo aceptaron) Xavier Mendiguren Elicegi, Ramón Agirre, Aitzpea Goenaga, Antón Luku, Pantzo Irigaray, Javi Cillero, Encarni Genua, Alaitz Olaizola, Joxean Sagastizabal, Aitor Arana, Luis Aramburu Altura y Patxi Zubizarreta. ¡Ojalá que las Compañías vascas se acerquen a todo ese talento teatral que está en nuestra casa y del que se olvidan para montar, en su lugar, en ocasiones, otras cosas de no mayor valor escénico (cuando no menor)! Da la impresión de que, cuando se reivindica el Teatro Vasco, se apuntan al carro tan sólo las Compañías o Grupos escénicos, dejando en la cuneta a nuestros autores.
El destino final de todo texto teatral son las tablas de un escenario; pero, pese a los esfuerzos realizados por la Asociación para conseguir una financiación que propiciara que las obras ganadoras se representasen en nuestro ámbito, no llega a la decena las que el público donostiarra ha tenido ocasión de conocer, entre las de euskera y castellano. Una espina que ha quedado clavada.
En el intento de acercar al público el conocimiento de obras teatrales para éste desconocidas, la Asociación ofreció, sólo en estos últimos cinco años, una docena de títulos teatrales de autores que van desde Max Aub y Albert Camus a Julio Cortázar, pasando por diversos ganadores de los Premios “Ciudad de San Sebastián” de Teatro en castellano. Fueron funciones de teatro leído-dramatizado y, en ocasiones, también escenificado, las que permitieron un acercamiento a los autores y sus obras.
También revivió esta Asociación la celebración del Día Mundial del Teatro que, desde 1976, pasaba desapercibida en Donostia. Incluso realizó un intento de aglutinar a todas las fuerzas vivas de Euskadi para una celebración conjunta o, cuando menos, unificada, de tal fecha. Con el apoyo del Departamento de Creación y Difusión Cultural del Gobierno Vasco, hasta consiguió la edición de un cartel distribuido en toda nuestra Comunidad, cartel que ARTEZ reprodujo en su portada. Pero tal iniciativa tuvo una vida efímera porque el empuje de la Asociación chocó con rémoras y desconfianzas de las propias fuerzas vivas a las que, al parecer, no convencían las manifestaciones unitarias.
Pero de lo que verdaderamente ha estado orgullosa y satisfecha esta Asociación ha sido con la idea y puesta en marcha del “Galardón Zubia”, premio que ha ido concediendo anualmente a personas, grupos o entidades que se hayan destacado por servir de “puente” de comunicación entre la cultura teatral y el Espectador. Consistía en una escultura, creada especialmente para este hecho por el reconocido artista Ricardo Ugarte de Zubiarrain, que se pasaba en mano y personalmente desde el poseedor del año anterior al siguiente. Y está orgullosa y satisfecha, porque este Galardón había adquirido interés y notoriedad en el mundo teatral de nuestro entorno y porque, además, en más de una ocasión, sirvió como un anticipo a otros premios que algunos galardonados recibieron posteriormente.
La nómina de los dieciocho galardonados por la Asociación en la historia de este Premio es impecable y recorre todo el abanico teatral de Euskadi. Tan sólo el año 1996 se rompió una norma; y se otorgó éste a una persona con residencia fuera de nuestra Comunidad (aunque con vínculos familiares vascos) pero que, por la excepcionalidad de su caso, el jurado decidió considerar también excepcionalmente: fue María Jesús Valdés.
Por citar algunos momentos amargos vividos durante toda esta andadura habría que lamentar la experiencia vivida, ya comentada, en el intento de unificar acciones del mundo teatral vasco para celebrar el Día Mundial del Teatro y los enfrentamientos y oposición encontrados con la actual dirección del Patronato Municipal de Cultura de Donostia (hoy Donostia Kultura) hacia cuanto supusiese planteamientos o iniciativas de la única Asociación de Espectadores que existía en Euskadi, demostrando así que, aquí, la cultura se hace para el pueblo pero sin el pueblo y el teatro para el espectador, pero sin contar con él.
Y el amargor final: esta bajada de telón. Cuando se va empujando un carro que está vacío de ocupantes, lo honesto es preguntarse para quién se está realizando el esfuerzo y plantearse si merece la pena seguir por inercia hacia un horizonte que ya nadie, o muy pocos, muestran ningún interés en alcanzar. Es decir, aplicando la misma coherencia de no seguir actuando para tu propia gente, pero sin ella.
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