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31 Festival Internacional de Teatro de Expressão Ibérica -Porto
Aproximación sistémica al
Teatro como entidad global
Otra vez Porto. Otra vez el teatro entendido como una manifestación cultural que incide en lo social a base de unos lenguajes artísticos. El Teatro con todas sus posibilidades aplicadas desde una perspectiva humanista, es decir entendiendo que tanto los públicos, como los artistas y creadores, programadores o administrativos forman parte de un mismo espacio emocional en el tiempo que dura ese territorio para la fraternidad teatral que conocemos desde hace treinta y un años como FITEI, el Festival Internacional de Teatro de Expressão Ibérica de Porto.
En los Festivales se busca programar la mayor cantidad de trabajos, en las mejores condiciones y de la máxima calidad posible. Esta idea no es suficiente por obvia, hay que entender bien a esta cita de Porto, para recordar que también son un lugar para el debate, el conocimiento, la confraternización, el encuentro y la discusión. El FITEI mantiene su espíritu fundacional y, amoldándose a las circunstancias políticas y culturales actuales, sigue manteniendo una entidad y sigue procurando a todos una caricia organizativa, una dedicación que traspasa la cortesía para devenir en una declaración de principios. El Teatro es lo más importante, no cabe duda, pero más todavía quienes lo hacen. quienes lo ven, quienes lo aman. Esta es una gran diferencia que nos hace sentirnos más cómodos y confortables.
Despiece de los trabajos
Tras esta entradilla admirativa, pasamos al repaso de lo presenciado en los escenarios que, como es habitual, no es todo lo que se ofreció sino aquello que tuvimos la suerte de ver.
Se inauguró con Say It With Flowers de Gerturde Stein a cargo de Ar de Filmes con dirección y dramaturgia de António Pires, un trabajo de una factura exquisita, rozando la perfección en cuanto al ordenamiento de los elementos y las técnicas, con una muy buena escenografía y un vestuario deslumbrante, pero de una formalidad tan exacerbada que en ocasiones se nos congelaba el aparato sensitivo. Se producía una especie de cortocircuito entre aquello que presenciábamos, de gran calidad, cromáticamente sugestivo, pero que no conseguíamos apoderarnos de su fondo, como si éste estuviera en alguna fosa abisal y no en el conjunto de las expresiones escénicas que se nos ofrecían.
Circolando es una de las compañías más importantes de Portugal y hemos tenido la suerte de congraciarnos con varios de sus últimos trabajos. En todos los casos nos colocan ante una concepción espacial y conceptual que escapa de lo obvio, y esto es manifiestamente meridiano en Casa-Abrigo, una creación colectiva bajo la dirección artística de André Braga y Claudia Figueiredo, que se ofreció ocupando varias dependencias del Mosteiro São Bento da Vitória por unas mujeres, que sin palabras, nos cuentan con unos lenguajes estéticos realmente cautivadores una bella historia casi secreta, utilizando una suerte de nihilismo expresionista, pero que conforme avanzaba la narración, el recorrido al que se invita a los espectadores, se va sustanciando en algo mucho más próximo, cercano y reconocible, colocando al espectador en numerosas ocasiones ante el abismo de la belleza en su más limpia y sencilla manifestación teatral. Nos pareció un gran espectáculo, de muchísima intensidad dramática y de un valor incuestionable como muestra del teatro de nuestros días.
Juan Mayorga fue una de las grandes referencias de esta edición y tuvo una presencia importante, con dos espectáculos basados en obras suyas, la presentación de varias de sus obras editadas en una colección específicamente teatral y una clase magistral dictada por el dramaturgo madrileño fueron una muestra de la excelente relación que mantiene con el teatro portugués y concretamente con la compañía lisboeta Artista Unidos, de la que vimos una versión muy textual, en el sentido de aprovechar el texto sin apenas dotarle de adornos escenográficos o de acciones más allá de la imprescindibles de Hamelin, con traducción de António Gonçalves. Una propuesta escénica basada casi exclusivamente en las coordenadas estéticas del teatro documento de los años setenta del anterior siglo, que dejaban la historia sin ilustrar, pero muy activado el texto para que cada espectador lo recibiera sin apenas intervención. la segunda obra que se ofreció, pero que no la pudimos ver fue Últimas palabras do Gorila Albino con dirección de Jorge Silva Melo.
Texto y acción
Texto en estado puro, duro y sin ningún tipo de concesión más allá que una disciplinada actuación es la propuesta de Teatro do Bolhäo de la obra A Ronda Nocturna de Lars Nóren con dirección de João Paulo Costa y que sin entrar en valorar su intrínseca categoría textual, nos pareció un trabajo dignísimo, pero previsible en sus desarrollos argumentales, describiendo una situación de ámbito burgués en cuanto trata asuntos sicológicos, de relaciones personales, con un pesimismo aterrador y sin apenas dejar una brizna de esperanza a la condición humana, como posibilidad de aportación de rasgos algo más normalizados en la búsqueda de la felicidad. No cabe ninguna duda sobre la buena actuación de todo el equipo actoral, ni de la coherencia de la propuesta.
En esta edición hubo una interesante colaboración entre el FITEI y las instituciones teatrales gallegas y así se pudo contemplar una exposición sobre los 125 años del Teatro Gallego. también se realizó en este marco la presentación del Plan Gallego para las Artes Escénicas, y se ofreció una obra de uno de los grupos más interesantes del actual panorama gallego y Ana Vallés estuvo dando un taller que culminó con una representación del lo allí realizado.
Corpos docentes es la propuesta de Nut Teatro, con dirección de Carlos Neira, donde se plantea la intimidad femenina a partir de una búsqueda en sus propios cuerpos, de todo cuanto siente, sufre, goza en su mismidad, cuando es un sujeto sin intervención social, es decir en su soledad. Una propuesta con algunos momentos de gran belleza, un trabajo que entendemos está en progresión, pero que apunta a unas buenas líneas de trabajo, que está inmerso en la experimentación dentro del teatro físico, con momentos de danza, de performance, sin renunciar a la palabra expresada de manera alterada y narrativa y con una buena conjugación de los elementos tecnológicos audiovisuales empleados de manera activa en el propio planteamiento dramatúrgico.
Pudimos asistir a la muestra del Taller de Ana Vallés, directora de Matarile Teatro, que versaba sobre ‘El vicio de mirar’, y nos encontramos con los rasgos más definitorios del trabajo de esta gran creadora gallega, en esta ocasión aplicados a un equipo de jóvenes actores que interpretaban con soltura, en ocasiones con mucha intensidad y calidad, una propuesta festiva, en donde el cuerpo, es también el elemento esencial por el que se canalizan todos los vectores creativos a través del movimiento, la danza o la simple, pero siempre importante, presencia escénica.
Pudimos ver otras exposiciones, especialmente la inspirada en José Cayolla, del que se presentó, así mismo, un libro con recuerdos de su vida dedicada al teatro en Porto titulado ‘José Cayolla: um aristocrata do Teatro’, en el que se pueden descubrir algunos de los pasajes fundamentales de la historia del teatro portugués . |