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FiraTàrrega
Teatre Al Carrer
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Nuevas lentes para observar el entorno
Reial Companyia de Teatre presenta un trabajo sobre la prostitución · Carabosse instalará sus macetas ardientes a las afueras de la ciudad
Ya el pasado año se produjo con la propuesta de la compañía Dakar un primer hito en la apuesta de ofrecer espectáculos que ocupan el espacio público fuera de lo convencional a fin de implicar al espectador, una voluntad que se ve este año ratificada con la presencia de dos trabajos de muy diferente patrón pero que comparten su concepción de integración con un entorno que en ambos casos se situará fuera del núcleo urbano de Tàrrega. La primera de ellas, de la Reial Companyia de Teatre de Catalunya, además, cumple con otro de los objetivos de los organizadores del certamen de impulsar el carácter de laboratorio de creación, de nido de arte, para lo cual ha acogido en residencia durante tres semanas a los miembros de la joven formación, quienes han podido ensayar in situ el montaje que estrenan, Kurva.
El propio título ya sitúa al espectador en el espacio de la acción, una carretera comarcal que corta un paraje plano y árido, pero también lo hace en la historia, ya que hace referencia a las formas femeninas y, todavía más, escrito con ‘w’ significa ‘puta’ en argot polaco. Así, el público podrá dedicar un poco de su tiempo para acercarse a la realidad cotidiana de las prostitutas que ejercen en la carretera y a quienes habitualmente vemos por escasos segundos al pasar en coche por su lado, al mostrarse el día a día de dos mujeres que venden su cuerpo. Tal y como explica Jordi Centellas, director del proyecto junto a Laia Alsina, su intención ha sido “huir del tópico, del maltrato, de las mafias para buscar el lado más humano de estos personajes, profundizar y especular quizá cómo son sus vidas. Hemos hecho hincapié en cómo es la relación entre las protagonistas, de amor-odio, ya que se hacen la competencia pero que, debido a la soledad y la dureza de su trabajo, necesitan la una de la otra”. De ahí que estén trabajando el tema desde el hiperrealismo y tratando de que el público se sienta un voyeur: “Los actores hablan entre ellos pero no es imprescindible que los espectadores, situados a una decena de metros, oigan las palabras. Son las acciones las que llevan el peso de la dramaturgia”, sostiene el director de esta propuesta de la que dice que tiene un tempo diferente al que acostumbran los espectáculos de calle.
Plantar fuego
El segundo de los espectáculos a desarrollarse fuera de los espacios habituales correrá a cargo de una de las compañías francesas con mayor trayectoria en las artes de calle, Carabosse, que iluminarán la zona urbana de El Talladell con su Instalación de fuego, especialmente concebida para el lugar. Su elemento primordial es el fuego, que surge de centenares de macetas dispuestas por el espacio, transformándolo y dando pie a lo que llaman una experiencia completamente original, donde el nuevo paisaje crea un ambiente ideal para la ensoñación, para el encuentro, para reflexionar y maravillarse. Mientras, el espectador tendrá la posibilidad de acceder y de pasear libremente entre las estructuras durante las tres horas que dura la iluminación.
Carabosse ha presentado sus instalaciones de fuego por todo el mundo, templando el frío moscovita, compitiendo con las estrellas del desierto de Essakane en Mali mientras persiguen su sueño de “practicar nuestro arte con el calor, cerca de la gente y abierto a todo el mundo... un arte que irrumpe en un lugar y lo transforma completamente. Nos movemos en una poesía urbana, sin palabras, que se imprime tanto en el paisaje como en los ojos y el corazón”.
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