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XXIV Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia
Calentando motores para
preparar el 25 aniversario
Sin demasiadas novedades en cuanto a la línea de programación, la Mostra de Ribadavia apuesta por lo que ha convertido en habitual (teatro de calle, para niños y niñas y nuevos experimentos escénicos), lo que gusta a su público (numeroso sobre todo en las noches del auditorio del castillo) y la inclusión de alguna compañía extranjera (por algo es internacional), pero cuidando y mejorando su imagen y difusión gracias a la externalización de las tareas de producción, comunicación y diseño que, este año, quizás por contingencia o también por motivos de salud de Rubén García, director de la MIT, ha realizado con profesionalidad y acierto la empresa Eme2.
Del 19 al 26 de julio se ha presentado el inicio de una nueva etapa que deseamos se consolide con la celebración del 25 aniversario en 2009, convirtiendo a la histórica cuna del teatro gallego contemporáneo en el festival de referencia de las artes escénicas del país. No nos referimos tanto, como hemos dicho, a una programación que a pesar del apellido de la Mostra (teatro) suele llenar huecos con otras manifestaciones escénicas como danza, música o folclore, sino más bien a cuestiones de mercadotecnia, solidificación de una marca propia y modernización: web (mitribadavia.com), compra de entradas on-line, campañas e imágenes específicas (espacios de exhibición o la iniciativa Móstrate, buscando la implicación de los habitantes de Ribadavia en su gran evento escénico, etc.), el pregón en la plaza pública y algún souvenir, como la socorrida camiseta. Todo ayuda a reafirmar una visibilización clara del producto que, ahora sí, parece preocupar al mundo de las artes escénicas en Galicia.
Sin embargo, la organización aún no ha sabido o podido saldar errores y/o necesidades arrastradas del pasado. La mayor, la edición del premio Abrente de textos teatrales. Tras recuperar este premio con reminiscencias al período 73-80 y ya en su tercera convocatoria, aún no se han podido leer los interesantes textos de Roberto Salgueiro y Antonio Yáñez Casal. ¿También tendrá que esperar la ‘Augusta’ de Carlos Losada, ganador en 2008, en los cajones del Ribeiro a que se agilice la negociación de la publicación con alguna editorial? Si efectivamente hemos saludado esta iniciativa por lo que supone en la consolidación de la nueva y pujante dramaturgia gallega, ¿qué podemos decir más que se hace absurda su pervivencia en el silencio? ¿Entrenamiento de dramaturgos o un plus en su economía familiar?
Este año la MIT homenajea a la profesión, a la gente del teatro, también a los muchos y buenos profesionales que han salido de la cantera de Abrente en los años en que Ribadavia escribía la historia del teatro independiente y el resurgir de la cultura gallega tras las décadas de represión dictatorial. Es por ello que se han juntado, entre pregón y premio honorífico, respectivamente, a las dos instituciones más relevantes de las artes escénicas y audiovisuales del país: la actriz María Bouzas como presidenta de la Academia Galega do Audiovisual y Vicente Montoto que, con entusiasmo recogió el premio en nombre de cada uno de los miembros de la Asociación de Actores y Actrices de Galicia.
En cuanto a la oferta de espectáculos de esta edición, tenemos que destacar el último trabajo de una compañía alemana habitual en la cartelera de los teatros gallegos, Familie Flöz. Con Hotel Paradiso prosiguen en su particular sello creativo a través del uso de la máscara y un ajustado movimiento expresivo, así como palpable trabajo de construcción de varios personajes defendidos por cuatro intérpretes sin empleo de la oralidad. El espectáculo, premio del jurado, imanta por la profesionalidad con que se defiende un mismo personaje en manos de dos actores o cómo la expresividad de la máscara se ajusta a las acciones corporales, juega con la iluminación o incluye las situaciones dramáticas y cómicas en que participa.
Igualmente, son destacables los espectáculos teatrales Aeroplanos, de Lagarta Lagarta, un texto idóneo para dos grandes de la escena como Ernesto Chao y X. M. Oliveira ‘Pico’, una comedia sentimental basada en una relación de amistad, complicidad y generosidad en plena senectud y ‘viudedad’, con la amenaza de unos análisis que quedan por abrir, porque importa más cumplir los sueños, volar a Europa, empaparse de cultura en vivo y... ¡subir en aeroplano! También interesante es el trabajo interpretativo y la propuesta de Etelvino Vázquez con la escenificación de un texto paradigmático del teatro gallego de la generación Abrente (1973-80), Bailadela da morte ditosa, de Roberto Vidal Bolaño. Seis historias alrededor de la(s) muerte(s), tema central de la antropología cultural gallega, la muerte que anuncia con señales físicas el fin de un proceso natural y aquella buscada como escape del sufrimiento, como huida del fracaso, supersticiosa o temerariamente. Muertes contrapuestas en un espectáculo con gran fuerza visual gracias al interesante diseño de figurines y una estética de homenaje al carnaval gallego, al ‘entroido’ remitente a aquella primera compañía del inmortal Vidal Bolaño.
No podemos dejar de mencionar el espectáculo para público infantil Golulá, de la compañía Galitoon, premio del jurado al trabajo más innovador. Y es que si las palabras integración y misterio protagonizan el mensaje global de la trama, la plástica es de una calidad encomiable. Gracias a una mezcla de técnicas, acierto en la música e iluminación, los muñecos reflejan una reciente y competitiva factoría (también de peso en el audiovisual) de animación entre lo artesanal y la especialización profesional.
En permanente innovación también La piel del agua. Si el pasado año la compañía Teatro en el Aire sorprendía, mimaba e imbuía al público en torno y en la cama, este año reservan sus funciones para 60 mujeres por pase. Siento no poder contarles más en esta crítica, mis condicionantes fisiológicos me lo han impedido. Pero seguro que les hablarán bien, si tienen oportunidad entren y déjense conquistar por el hamman.
Nos parece interesante y al público de Ribadavia también, de ahí que le hayan otorgado la máxima puntuación, La verdadera historia de los Hermanos Marx. Demostración de talento interpretativo en la expresión corporal, humor ágil y participación del público en esta historia de recuperación de una película documental de los hermanos Marx, protagonizada por los propios hermanos Marx son la clave principal del éxito del último trabajo de Meridional. Grandes aplausos también cosecharon las historias Adosad@s de Uróc, reflexiones variopintas llevadas hasta la hilaridad, la crítica o el vómito en la profilaxis de los avances tecnológicos y el metacrilato de los hogares más ultramodernos.
Hemos anotado (y dependiendo de los años en mayor o menor medida) que la MIT no sólo es teatro, también danza, incluso en las multitudinarias sesiones del Castillo. La prueba es La vida es ritmo, trabajo de Camut Band muy en la línea de Mayumaná y Kiosko das almas perdidas, del Centro Coreográfico Galego. En este último se conjugan la dirección de Roberto Oliván y la música en directo de Mercedes Peón, mestizaje de artes en la producción de un nuevo referente, coordinado impecablemente por Natalia Balseiro con clara apuesta por la formación, difusión e investigación (desde la tradición) de la danza contemporánea. Pero también el circo (con Zahir o los interesantes portugueses de Circolando, con su hermosa propuesta visual y sonora sobre bicis), folclore, fuego itinerante, performance, títeres, etc., llenaron las calles de esta localidad ourensana. O apuestas por nuevas compañías como Os Containers y Nut Teatro, incluso espectáculos (necesariamente) arriesgados del CDG como Estigma, paisaje volcánico y suspense diluido en cierto tedio quizás por la complicada dramaturgia a tres manos de tantas nuevas y fuertes plumas del teatro gallego, Jacobo Paz, Rubén Ruibal y Vanesa Sotelo. Torbellino o genialidad de lo que queda por venir.
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