|
|
PreBAD
De cadáveres movidos a muertos en movimiento
Obra: Kaïros, sísifos y zombis
Concepción: Esperanza López y Oskar Gómez Mata
Intérpretes: Oskar Gómez Mata, Michèle Gurtner, Esperanza López, Olga Onrubia, Valerio Scamuffa, David Valere
Escenografía: Chine Corchod, Régis Goaly
Vestuario: Isa Boucharlat
Sonido: Serge Amacker
Iluminación: Tom Donellan
Vídeo: Régis Golay
Dirección: Oskar Gómez Mata
Producción: L’Alakran, Legaleón, La Comédie de Genève, L’Espace Malraux
Lugar: La Merced Ikastetxea-Bilbao
Fecha: 19 y 20 de octubre
|
El PreBAD propone un monográfico sobre la obra de Legaleón, con la recuperación de las ‘Xigulas’ y el estreno de ‘Kaïros’
El Pre-BAD, la programación previa al Festival Bilbao Antzerkia Dantza que desde el año pasado anuncia la inminencia del certamen de artes escénicas contemporáneas de la capital vizcaína tendrá este año como protagonista a la compañía Legaleón-T. Entre los días 19 y 24 de octubre se realizará un monográfico sobre el trabajo de estos iruneses que, bien en solitario o en coalición con la compañía suiza l’Alakran donde actualmente desarrolla su labor el director Oskar Gómez, han creado en escena una “sintaxis del cerebro magullado” con montajes como Tómbola Lear y Carnicero Español de Rodrigo García, ¡Ubú! sobre la obra de Alfred Jarry, y las más recientes Optimistic vs. Pesimistic, Cerveau Cabossé 2 o Psicofonías del alma en las que hay textos de Robert Filliou, Peru C. Saban, Txubio Fernández de Jauregui junto a otros propios de los integrantes de Legaleón-T, siempre con una escenificación muy personal al entender que la palabra no puede expresarlo todo en el teatro por lo que su intención ha sido explorar los territorios de la emoción, buscar la poesía en los gestos, los sonidos... los sentidos.
Así, se podrá profundizar en la labor de una de las compañías más significativas de las últimas décadas del teatro en Euskadi, con la celebración de una conferencia a cargo de dos de las personas que mejor conocen la trayectoria de Oskar Gómez en Legaleón primero –el profesor José Antonio Sánchez– y en Suiza con l’Alakran después –el director del Théâtre Saint Gervais de Géneve, Philippe Macasdar–, acompañada de una videoinstalación de Ángel Mirou con una serie de “pantallas hablantes” con declaraciones de Oskar Gómez, Espe López, Delphine Rosay y Pierre Mifsud. Un acto que ilustrará en el aspecto teórico lo que se podrá ver sobre el escenario, es decir, una selección de sus obras con la representación de Psicofonías del alma, la reposición de El silencio de las xigulas y el estreno de su nuevo montaje, Kaïros, sísifos y zombis.
Manual sobre la belleza
Requeridos por el BAD para seleccionar una de sus obras más significativas, optaron por El silencio de las xigulas al entender que se trata de un montaje que, con respecto al trabajo posterior, ha sido en palabras de Oskar Gómez “una piedra de toque que ha sentado bases de lo que vendría después. Y nos hacía mucha gracia recuperarlo, teniendo en cuenta que es un espectáculo del que se ha hablado mucho y hay gente que no lo ha visto. No es el tipo de trabajo que yo haría ahora, pero veo los ensayos y me sigue pareciendo pertinente”. Teniendo en cuenta que el trabajo de Gómez siempre se sitúa entre la realidad y la ficción, jugando con la ambigüedad intérprete-personaje y otorgando al público la capacidad de decidir qué está viendo en cada momento, El silencio de las xigulas ha sido ligeramente adaptado, ya que junto a Espe López, Txubio Fernández de Jauregui protagoniza el espectáculo en sustitución de Patxi Pérez y, como subraya el director, “tenemos quince años más”, mientras que el papel de técnico lo realizará Ander Fernández Jauregi . Con todo, la idea de la obra es la misma, que parte de textos de Antón Reixa y de una cuestión: si le tiramos una foto a un cadáver y sale movida, ¿Quién tiene la culpa? ¿El fotógrafo o el cadáver? “A partir de ahí y tomando a Hanna Schygulla como modelo de la perfección, el texto va declinando en un análisis sobre la belleza, a la manera de Leonardo da Vinci, con instrucciones primeras, segundas... Así presentamos a dos personajes encerrados en una estructura de espectáculo que tiene que hablar de todo ello, para lo cual, se pone por un lado el discurso textual, muy rápido y que da salida a la poesía de Reixa, y por otro el discurso formal, gestual y escénico, en dos niveles que se van enlazando, chocan...”, sintetiza el director.
Una ventana en la rutina
Destaca también, dentro de este programa, la inclusión del estreno de Kaïros, sísifos y zombis, un trabajo que habla del concepto de tiempo que designaron con ese término los griegos, y que no alude al transcurso lineal, cronológico, sino a su aspecto atemporal, existencial, “que te permite percibir la totalidad” –la Opportunitas latina–, desde el cual fija su atención en la sociedad europea actual: “Somos países ricos y nuestro confort está sustentado en actitudes y realidades que no queremos conocer, como la explotación de otros continentes, países y pueblos”. De este modo, adoptando la figura del zombi, esta nueva obra de Legaleón y l’Alakran, realizada con la colaboración de La Comédie de Genève y Espace Malraux, plantea la posibilidad de que el ser humano esté muerto y no se dé cuenta. “A ver si es que somos unos muertos inconscientes de nuestra condición”, conjetura Gómez, situándonos en la frontera, un concepto al que está muy ligado desde sus orígenes –Irun– a su actual lugar de residencia –Ginebra–. “Pues si somos unos zombis cuya actividad principal es consumir, por lo menos seamos conscientes de ello, para poder salir de esta realidad, porque si nuestro bienestar se basa en el asesinato y la explotación de mucha gente, por lo menos, en vez de tener una buena conciencia, aceptémoslo, que igual podremos hacer algo. ¿Y qué hacen los zombis conscientes? Agujeros en la realidad, para lo cual, el zombi consciente se tiene que poner en Kaïros”, explica el director, quien también ha introducido la figura del sísifo, un ente inmortal pero castigado para toda la eternidad, como el personaje homérico, a empujar una piedra hacia la cima de una montaña para que en el último momento e invariablemente se le caiga. “Todo el mundo siente el Kaïros en algún momento de su vida, la totalidad, algo inexplicable pero entendible, como el estar enamorado. En cambio, el sísifo y el zombi son seres rayados, atrapados en la noción del eterno retorno de Nietzsche. Es la desgracia de estar en el tiempo, hay que levantarse cada día, acudir al trabajo... obli-
gaciones que todos tenemos”.
Formalmente, Kaïros, sísifos y zombis parte de la premisa defendida por Gómez de que el teatro es el lugar del juego simbólico y en consecuencia un campo en el que pueden jugar todos, incluido el público. “Siempre está la cuestión del presente de la representación, el aquí y el ahora. Evidentemente, se habla directamente al público, hay un juego de ambigüedad entre la escena y la sala. El espectador es parte activa de la obra a todos los niveles, no solamente intelectual, ya que interviene en la acción artística”. Y con el público, un elenco de intérpretes formado por personas de diferente procedencia e incluso que no hablen los respectivos idiomas, a fin de ver qué tipo de acuerdo se crea para poder llevar a bien la obra: “El hecho de mezclar siempre te da resultados que no te esperabas”.
|