|
|
La Taberna Fantástica de Alfonso Sastre
La marginación social se cita en la taberna
Tras su estreno el pasado mes de diciembre y después de un mes en cartelera en el Teatro Valle-Inclán de Madrid La Taberna Fantástica de Alfonso Sastre comenzó una gira por diferentes escenarios de la península el pasado mes de marzo, una gira que en marzo lleva a esta producción del Centro Dramático Nacional a los teatros Victoria Eugenia de Donostia, Fernando de Rojas de Toledo, Bretón de Logroño y Principal de Vitoria-Gasteiz para continuar los primeros días de abril en el Teatro Jovellanos de Gijón.
No es la primera ocasión que Gerardo Malla dirige esta obra escrita por Sastre en 1966 y que obtuvo gran éxito de crítica y público en los años ochenta; de aquella puesta en escena recuerda su autor en la nota para la edición de la misma por Hiru Argitaletxea en 1995: “Yo se la había propuesto a Adolfo Marsillach, que no tenía proyectos teatrales inmediatos, a quien le gustó mucho, y se la pasó a nuestro gran amigo Gerardo Malla, a quien también le gustó (...) La obra, que se estrenó en 1985 en una de las salas del Círculo de Bellas Artes, estuvo a punto de ser retirada por escasez de público durante las primeras semanas, pero Malla insistió tozudamente en continuar y en seguida se produjo la reflexión y comenzó el éxito”.
La historia de esta obra tal y como ya se indica en su propio título se sitúa en una taberna conocida como El Gato Negro, un establecimiento regentado por Luis en el Arroyo de Abroñigal, en los arrabales de Madrid, en el que se van encontrando sus vecinos tales como Rogelio el Hojalatero, el Carburo, la Vicenta, el Machuna, el Badila, Paco el de la sangre, etc. Una serie de personajes inmersos en una situación de marginalidad que junto con la utilización de la jerga como forma de expresión son las características más destacadas de esta obra que se mantiene fiel al original ya que en palabras de Malla es “un texto bueno per se”. Una tragedia sobre la pobreza y la marginación en el que sus personajes son el modelo de “héroe irrisorio; es decir, un pobre hombre que de pronto se convierte en el héroe pero no a modo de los que conocemos de la tragedia griega o latina, sino que estaría más próximo al viajante que protagoniza ‘La muerte de un viajante’ que toma una decisión porque no tiene ninguna salida” apunta Malla.
|