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Aracaladanza estrena ‘Nubes’
Mundos en suspensión que
se inspiran en Magritte
Obra: Nubes.
Idea: Enrique Cabrera.
Intérpretes: Carolina Arija Gallardo, Natalí Camolez, Raquel de la Plaza Húmera, Olga Lladó Valls, Noelia Pérez Gil, Jimena Trueba Toca. Música: Mariano Lozano.
Escenografía y vestuario: Elisa Sanz. Iluminación: Pedro Yagüe.
Marionetas y atrezzo: Ricardo Vergne. Proyecciones: Álvaro Luna.
Dirección: Enrique Cabrera.
Producción: Aracaladanza en coproducción con Comunidad de Madrid, Teatro Sadler’s Wells, Agencia Dance East, Mercat de les Flors, Auditorio de Tenerife.
Lugar: Teatro de la Abadía (Madrid). Fechas: 9-30 de diciembre. |
La compañía de Enrique Cabrera estrena este espectáculo de danza coproducido, entre otros, por el Sadler’s Wells londinense
La compañía Aracaladanza regresa al escenario de La Abadía para estrenar su nuevo espectáculo para público familiar (a partir de los 4 años), Nubes, que se podrá ver entre los días 9 y 30 de diciembre. Se trata de una pieza en la estela de la que presentaron en el mismo marco a finales de 2006, ‘Pequeños paraísos’, la cual se inspiraba en el universo pictórico de El Bosco y más concretamente en ‘El jardín de las delicias’, en el sentido en que se vuelve a partir de la obra de un pintor: René Magritte. Con ello toma cuerpo la segunda entrega de lo que se ha planteado como una trilogía que culminará con un trabajo en torno a la obra de Joan Miró. No obstante, no se trata de un hecho aislado, ni de un paréntesis puesto que como recuerda el director Enrique Cabrera, la obra de Aracaladanza siempre ha estado inspirada por el arte plástico: “Aquí se hace más patente, pero en todos mis trabajos hay constantes referencias a cuadros, colores, texturas o esculturas. Bien es verdad que, al ser interpretaciones muy libres, cuando llegan al espectador está totalmente distorsionadas. Y la trilogía nace cuando comienzo a ser consciente de ese vínculo con el arte plástico y me planteo un desafío a mí mismo, que es hacer una obra inspirada completamente en El jardín de las delicias”.
Cabrera advierte que si el espectador ve Nubes buscando a Magritte, quizá no lo encuentre: “Mi intención no es representar a Magritte en el escenario, como tampoco lo fue con El Bosco. Sería demasiado pretencioso e, incluso, aburrido. He preferido empaparme de ellos, que el espectador se encuentre con un mundo de sensaciones, de olores, de texturas, de colores... es lo que he intentado trasladar al escenario”. Por ello explica que el título es Nubes por la constante referencia al cielo en la obra del pintor belga, si bien, en el espectáculo hay una única referencia al elemento nube. Otro ejemplo: por la propia característica de los cuadros en los que se inspira, y por ser marca de fábrica, este nuevo espectáculo de Aracaladanza cuenta con un destacado trabajo sobre los objetos, y aparecen las manzanas, aparecen los paraguas, e incluso aparece el bombín, pero no está el personaje que lo porta, el hombre misterioso. Con todo, sí reconoce que tanto él como el resto del equipo de Aracaladanza se ha impregnado del surrealismo que transmite la obra del pintor belga y que eso habrá de reflejarse en el escenario: “Con el correr del tiempo uno se da cuenta de que lo que viene haciendo tiene tintes surrealistas, que es hacia donde te termina llevando el contar ideas, o fantasías sobre ideas. En el caso de Magritte, lo que he hecho es quedarme con la esencia que para mí, tiene su obra –puesto que si me viera Magritte lo mismo me dice a ver si estoy loco–, y que es centrarme en esa característica de sus cuadros donde parece que todo está suspendido en el espacio”.
Enrique
Cabrera: “Por algún lado pienso que es la obra más adulta de Aracaladanza, si bien nunca hemos hecho concesiones, tratando por igual a niños y a adultos”
Sobre el escenario, las intérpretes comparten espacio con objetos cotidianos que o bien aparecen en los cuadros del artista belga o bien pueden recordarnos su universo. Lo harán de tal manera que su manipulación permita contemplar elementos que tienen vida propia. Puertas, mesas... son algunos de los elementos con los que los bailarines han de jugar en escena, y por ello, sostiene Cabrera, hay en esta obra un riesgo en cuanto a su utilización, al ser estos de un tamaño mucho más grande a lo acostumbrado en la compañía, con lo que eso conlleva en cuanto al movimiento. Por ello, Cabrera ha tratado de aliviar ese peso con la música de Mariano Lozano, que ha utilizado como base los instrumentos de cuerda, o las proyecciones audiovisuales, así como distintas técnicas teatrales y de manipulación.
Nubes está interpretado por seis bailarinas, en su versión reducida, ya que contará con otra en un formato mayor, con la participación de tres bailarines más. Ello se debe a la participación como coproductor del Teatro Sadler’s Wells, al que se han sumado el Mercat de les Flors y el Auditorio de Tenerife, lo que para Cabrera es todo un lujo: “El que uno de los teatros más importantes en el mundo en cuanto a danza quiera participar en la producción y que su única condición fuese meter más bailarines, dando libertad absoluta en el resto, nos ha hecho tocar el cielo con las manos, nos hace estar en las nubes, más cuando será la primera ocasión que lo hacen con un espectáculo de danza para niños”. Borja Relaño
Junto al estreno de Aracaladanza, el Teatro de la Abadía acogerá también este mes de diciembre el regreso de Auto de los Reyes magos de Nao d’amores y La Abadía (del 22 de diciembre al 10 de enero), y el recital poético que lleva a cabo José Luis Gómez a partir de los textos de Juan Ramón Jiménez en Diario de un poeta recién casado. En esta propuesta que se podrá disfrutar del 1 al 4 de diciembre, el director de La Abadía interpreta una selección de textos del libro homónimo que el Premio Nobel publicó un año después de contraer nupcias con Zenobia Camprubí, y que Gómez, a petición de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, estrenó el pasado 30 de marzo en la Residencia de Estudiantes para tomar cuerpo en forma de audiolibro. ‘Diario’ es una propuesta que une a Juan Ramón Jiménez y José Luis Gómez en una velada íntima, en la que, acompañado de un técnico de sonido, a vistas del público, evoca destacados paisajes del ‘Diario’. Una lectura no teatralizada. Pura. |
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