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‘Luces de Variedades’ de Cuarteto Maravilla
El alma de la itinerancia se
instala bajo techo
El Cuarteto Maravilla, que son Antonio Campos, Rafael Campos y Rafael Rivera –es decir, tres–, estrena en los teatros de Titularidad de la Junta de Andalucía –Teatro Central (Sevilla, 4 y 5 de diciembre) 2009, Teatro Cánovas (Málaga, 19 y 20 de diciembre) y Teatro Alhambra (Granada, 27 de enero 2010)– la versión de sala de Luces de variedades, el espectáculo con el que recorrieron los caminos durante el último año realizando su particular homenaje a Fellini. Porque se trata de una adaptación libre del film homónimo con el que el italiano comenzó su carrera como director en 1950. Un espectáculo creado sobre su estética e imaginario, y compuesto por escenas y personajes inspirados en la visión del genial director. Y es que según recuerdan los miembros de la compañía sevillana, “Fellini es ilusionista incomparable. En su obra, nutrida en el neorrealismo, la marginalidad se mezcla con la magia y con una mística que promete alguna forma de redención para los inocentes del mundo”.
Bajo la dirección de Javier Centeno, sobre el escenario recrean, ponen música y color a la vida de Toni, Vito y Ramiro, tres profesionales de la farándula que sudan lo indecible por los caminos para poder alcanzar un pueblo más y ofrecer, con su mejor sonrisa, su espectáculo. Y a pesar de ser tres muertos de hambre que viven atados a la ilusión del esplendor de antaño, consiguen divertir al público con su Circo de las Pulgas, el número del Rey de la Música Ligera, el del mentalista Dr. Lienchestein, o las habilidades del Forzudo Zamburdo y el bailarín Fred. Sin olvidar la rifa de una paletilla un tanto ibérica que hará las delicias de quien le toque... Todo ello ocurre mientras se espera la llegada de Liliana ‘La Bambina’, la gran vedette, porque, como es costumbre en la compañía, su presencia siempre sorprendente es el plato fuerte del espectáculo.
Entretanto, Luces de variedades habla, según los miembros de la compañía, “del comportamiento humano, desde el plano de la lucha interior que todos mantenemos entre lo que somos y lo que quisiéramos ser. El hombre en busca de sí mismo, ha de enfrentarse a sus pasiones, sus limitaciones y sus miserias, algo que le horroriza, por ello da rienda suelta a sus sueños y se transforma en lo que quisiera ser, aunque sólo sea una mediocre y mal construida apariencia externa”. En su versión de sala, el espectáculo contará con los mismos personajes, conflictos, números y transiciones, a los que se sumará toda la carga que traen de la calle, puesto que los protagonistas son artistas que han desarrollado su arte en las plazas de los pueblos o en las esquinas donde el viento los ha arrastrado, y que por primera vez, ya en su vejez, tienen la oportunidad de mostrar sus variedades con todas sus luces y brillos en el teatro: “Veremos entonces a tres payasos chapoteando en el agua en su primer viaje a la playa, a tres niños jugando en la bañera, a tres artistas embriagando de espectáculo un espacio cerrado”.
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