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La misión de Kim Philby:
asesinar a Franco
Obra: En la roca.
Autor: Ernesto Caballero.
Intérpretes: Eloy Azorín, Chema León. Escenografía: Nicolás Bueno.
Vestuario: Patricia Hitos.
Iluminación: Paco Ariza.
Dirección: Ignacio García.
Producción: Teatro Español.
Lugar: Sala Pequeña - Teatro Español (Madrid).
Fechas: Del 10 de diciembre al 24 de enero. |
El Teatro Español estrena ‘En la roca’ de Ernesto Caballero
Producido por el Teatro Español y con dirección de Ignacio García, en diciembre tendrá lugar en la Sala Pequeña del complejo de la madrileña Calle del Príncipe el estreno de En la roca, un texto de Ernesto Caballero cuya traducción al inglés protagonizó una lectura dramatizada en Londres, pero que verá la luz en versión escénica con Eloy Azorín y Chema León los papeles de Guy Burgess y Kim Philby, respectivamente, recreando un momento histórico, el encuentro que tuvo lugar entre estos dos agentes dobles –espías británicos fieles a Moscú– en el hotel The Rock de Gibraltar en el verano de 1937. Philby, cuyo nombre real era Harold Adrian Russell, aunque su padre comenzó a llamarlo ‘Kim’ en homenaje al protagonista de la novela de Kipling –con quien a la postre tendría una vida paralela– había llegado a España para vigilar al General Franco. Esa noche Burguess era el encargado de encomendarle una nueva misión, atentar contra la vida del cabecilla de los militares insurgentes. Matar a Franco.
La anécdota inspiró a Caballero para especular sobre las peripecias vitales de estos dos personajes que fueron testigos de excepción de la Guerra civil española. Después de esa noche Philby se haría pasar por corresponsal de The Times para cubrir los movimientos de Franco, a quien llegaría a entrevistar, y tras sufrir él mismo un ataque con bomba –en el que fallecerían los tres periodistas que le acompañaban en el coche– acabaría recibiendo la Cruz Roja al Mérito Militar nada menos que de manos del mismísimo Francisco Franco. “La mirada de dos jóvenes extranjeros implicados, cada uno a su modo, en nuestra contienda fratricida, y el hecho de que este autor pertenezca a una generación que no vivió aquella guerra, me procuran cierta confianza a la hora de haber sido capaz de ofrecer una insólita revisión de una parte de nuestra historia que se halle alejada de presupuestos sectarios muy poco productivos tanto en el ámbito del ejercicio histórico como en los de la creación que, desgraciadamente, no son poco frecuentes”, sostiene Ernesto Caballero sobre esta pieza que, según apostilla, habla antes que nada de los miedos, las ilusiones, los desengaños de dos amigos “que asisten, como enfrentados en un espejo a su propia imagen, al temporal de sangre y destrucción que sembraron en su día totalitarismos supuestamente emancipadores. Creo oportuno reflexionar sobre esta cuestión hoy en día”.
Mejorar el mundo
Todo ello ve la luz ahora de manos de uno de los directores jóvenes con mayor proyección, Ignacio García, responsable de puestas en escena en los ámbitos del teatro, la zarzuela y la ópera, para quien En la roca es un texto que engancha por múltiples motivos: “por la fantástica situación que se plantea, por el conflicto entre lo público y lo privado, entre el deber para con la historia y las dudas del individuo, por la reflexión sobre la capacidad de cambiar el mundo en el que vivimos y reaccionar ante la tiranía y la injusticia. Es un texto de hoy sobre una historia de siempre: la de quienes aniquilan por la fuerza el derecho de un pueblo a decidir y la de quienes tienen en su mano la posibilidad de intervenir para detener esos atropellos. Un texto que se cuestiona, entre otras tantas cosas, la legitimidad del tiranicidio en un contexto extremo como una guerra”, pero sobre todo, es un viaje emocional de dos jóvenes combativos llenos de contradicciones, en un encuentro en un piano bar vacío, ante una botella de whisky. Sus dudas y sus enfrentamientos les llevan de la euforia por la acción, de la excitación de las armas y su protagonismo en la contienda a sus miedos, sus preocupaciones y su resignación ante la incapacidad del individuo de cambiar la historia.
“En nuestro montaje esta es la idea fundamental: dos grandes actores peleando en esa noche con sus palabras y emociones para tratar de mejorar un mundo que se resiste a hacerlo”, zanja el director.
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