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El vampiro más famoso de todos los tiempos
Obra: Drácula.
Autor: Ignacio García May.
Intérpretes: Eduardo Aguirre de Cárcer, José Luis Alcobendas, Rocío León, Rafael Navarro, José Luis Patiño, Iñaki Rikarte, Rosa Ravoini y Xenia Sevillano. Escenografía: Alicia Blas.
Vestuario: Ana Sebastián Delgado. Iluminación: Luis Perdiguero. Producción: Centro Dramático Nacional. Dirección: Ignacio García May.
Lugar: Teatro Valle-Inclán - Madrid. Fecha: 3 de diciembre.
Hora: 20.30 horas |
El Centro Dramático Nacional presenta el estreno de Drácula en el madrileño Teatro Valle-Inclán el día 3 de diciembre, donde permanecerá hasta el 10 de enero. La obra está basada en la conocida novela de Bram Stoker y ha sido Ignacio García May quien se ha encargado de la adaptación del texto y de la dirección de la misma. El vampiro más conocido de todos los tiempos, el conde de la oscuridad por antonomasia que tanta curiosidad ha despertado a lo largo de los años vuelve a los escenarios, resurge de ultratumba para hablar de los vampiros de hoy en día. Al menos de ellos habla García May cuando se refiere al montaje, “habitamos una sociedad neurótica y aterrorizada, acosada por vampiros espantosos. No llevan capa ni colmillos, ni habitan en castillos lúgubres; se llaman: miedo a no ser suficientemente atractivo, miedo a no tener dinero, miedo a perder el trabajo, miedo a los compromisos, miedo al extranjero, miedo al vecino, miedo a los padres, miedo a los hijos, miedo a la muerte, miedo a la vida”.
El director al hablar de la obra pone de manifiesto el hecho de que desde tiempos inmemoriales existe el miedo, existe la manera de intentar comprender los entresijos de la mente, de dónde vienen las fobias, el miedo, cómo “curar” la mente. Aunque es cierto que con el tiempo y la rutina, los psicoanalistas se han visto reducidos a personajes de caricatura para comedia de Woody Allen o para las malas películas de suspense. Sin embargo, si el psicoanálisis se inventó en una época de rabioso materialismo científico como fue al final del siglo xix, se debió a que los médicos constataban, una y otra vez, que había una parte del ser humano que las medicinas no lograban curar. Jong repite en sus memorias que un psiquiatra es, literalmente, un médico del alma”.
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