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Artez junio 2011
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    Opinión
    Editorial


    La Cultura no puede pertenecer al ámbito de la beneficiencia

    Hombres y mujeres de la Cultura deberíamos estar a la cabeza de todos los movimientos de indignados. Si además fuéramos acompañados de ciudadanos que consideren que la Cultura no es un adorno, un regalo, una dádiva, sino una necesidad, algo consustancial a su propio ser ciudadano, seguro que tendríamos bastante más fuerza para plantarnos ante este futuro que empieza ahora mismo en su fase más terrible: los cambios de los ayuntamientos y la situación real de las arcas municipales. Probablemente hayamos entrado en el descuento para muchos proyectos aparentemente consolidados. Entre ellos este que tienen en sus manos.
    Mientras aguantamos noqueados, debemos mantener la dignidad, saber qué representamos, qué ofrecemos y qué pedimos. Está creciendo en algunos lugares de incidencia directa en estos asuntos, una cierta tendencia excesivamente marcada por las buenas actitudes y palabras que tratan a los agentes de la Cultura con un cierto tufillo de compasión, como si se dieran cuenta que los pobres actores, productores, bailarinas o directoras están sufriendo un castigo económico demasiado desmesurado y entonces en vez de tomar soluciones estructurales, se dedican a la limosna, a conceder graciosamente una migajas de los presupuestos para aliviar su conciencia, parar el primer impulso de
    protesta y suministrar un paliativo a un enfermo terminal.
    Para decirlo sin ambages, la Cultura no puede considerarse como una de las cosas que deben sostenerse con un criterio de beneficencia. No se trata de que a los profesionales se les deba sostener para que no desaparezcan, no es cuestión de establecer ayudas a unos damnificados, sino que debe cambiarse el discurso, elevar el valor de la Cultura como un bien común, necesario, imprescindible en nuestra sociedad, y a partir de ahí, todo lo demás viene encadenado. No se trata de salvar a los actores, se trata de colocar al Teatro, a la Cultura en el lugar que se merece por su importancia como elemento fundamental de cohesión social y de creación de identidad.
    Dicho lo cual, vayamos tomando medidas previas. ¿Qué porcentaje de los presupuestos dedicados a la Cultura se utilizan para la creación, exhibición, uso y disfrute de la ciudadanía en general? Contestar esta pregunta sin trucos, es descubrir uno de los graves problemas actuales. No es lógico que para recibir ayudas, publicidades o subvenciones solamente se deban cumplir unos requisitos administrativos sin que nadie reclame unos mínimos artísticos, de solvencia, de valor cultural. Hay demasiados chiringuitos seudo-culturales que no son nada más que unos parásitos mercantilistas camuflados.


    TEATRO CLÁSICO
    El Teatro Clásico forma parte fundamental de las programaciones de los grandes festivales de verano, en algunos casos como una muestra exuberante de categoría internacional. En Nuestro Tema de este mes nos hemos querido acercar, a través de la experiencia y el análisis de cuatro mujeres dedicadas a la investigación, la dirección, la actuación y la gestión, Alba Urban, Laeticia Rovecchio, Ascensión Rodríguez y Natalia Meléndez, a lo que ellas creen que es la realidad actual en este asunto de tanta importancia. Se trata de un acercamiento general y en próximas entregas diseccionaremos todos los apartados intervinientes.


    CONCURRENCIA
    Todo el mundo tiene el derecho de editar los libros que le vengan en gana. Podría considerarse incluso un buen síntoma la multiplicación de editores especializados en Artes Escénicas. Y cierto es que existen editoriales, instituciones, asociaciones, entidades municipales, provinciales, universidades que se dedican al asunto de manera constante, con un proyecto mantenido en el tiempo. En algunas ocasiones esas ediciones no se distribuyen, acaban tristemente en almacenes. En otros casos responden a unos impulsos editoriales muy poco claros. Pero en esta concurrencia, de repente aparecen colecciones con el soporte de una marca de refrescos que acaban convirtiéndose, sin saberse bien las razones, en la línea editorial de entidades dependientes del Ministerio de Exteriores (Instituto Cervantes, AECID). Reclamamos transparencia e igualdad de oportunidades.

    TODOS LOS PÚBLICOS
    El público, los públicos, todos los públicos. Es la obsesión lógica de todo el sistema productivo y de exhibición. Aparecen síntomas de una recesión general. La falta de continuidad en las programaciones afecta en el hábito. En las grandes ciudades comienzan a saltar las alarmas. Cuidemos a todos los públicos, no sólo al de aluvión.

    Carlos Gil Zamora

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