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Jue, Jul

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Por estos días en este mal tratado continente sud americano, existe un pueblo sufriendo en demasía. La vida es un equilibrio entre la felicidad y el sufrimiento, pero desde hace ya más de lo humanamente soportable, el pueblo venezolano está en el lado más deprimente de la balanza.

Este comentario no tiene que ver con política partidista, no tiene que ver con izquierdas y derechas, no tiene que ver con colores ni ideologías, simplemente es una constatación de la ambición humana y de cómo el fondo siempre ha sido y seguirá siendo el mismo, aunque la forma cambie.

“Lindo país del lado sub desarrollado del mundo, con un paraíso ad portas busca dictador por derrocar para luego derrocarlo y apropiarse de sus riquezas en nombre de la democracia mundial”.

Pareciera ser el anuncio publicado por una súper potencia para preparar un terreno propicio a sus intereses de apropiación.

¿Sí o no?

¿Cuál es el misterio?

Hubo un tiempo en que Venezuela era un país en el cual era deseable vivir, sobre todo porque su riqueza le aseguraba un lugar de cierto privilegio en el sistema global.

¿Entonces qué pasó?

Simple; ambición, esa ambición humana capaz de destruir en nombre de un interés personal antes que de construir por el bien común.

Los grandes protectores de la democracia mundial, esos que se auto denominan defensores de la misma, son eficaces, eficaces en proteger sus propios intereses sin evaluar los efectos secundarios o como diría un militar de carrera, los daños colaterales a la población civil. La teóricamente mejor democracia del mundo, dicho solamente por ellos mismos, es relativamente buena, pero lamentablemente restringida a sus fronteras en eterna expansión, si no material, al menos ideológicamente hablando. Mac Donald´s nos tiene obesos y esa democracia nos mantiene ingenuamente felices hasta que de alguna manera sus intereses son vulnerados o hasta que se avizore una forma de ser aún más poderoso, ellos por supuesto.

¿Qué hace un conductor de transporte público como presidente de un país?

No quiero que se me mal entienda como un clasista, pero creo que existe una enorme diferencia entre conducir un país y un autobús.

La política no solo es imponer, sino que saber negociar, incluso con el opositor para lograr el objetivo, nunca al 100%, pero con un 80% ya sería todo un éxito.

El títere está a punto de caer, esperemos que no salga de su fantasía gubernamental con los pies por delante. Para una tranquilidad social, el pueblo necesita saber que los errores involuntarios e incluso aquellas decisiones hechas con la ley del embudo, deben ser sancionadas para que no se repitan, aunque todos sabemos que se repetirán, quizás no en Venezuela, quizás no en este continente. África también ha demostrado ser terreno fértil para sembrar dictadores a quienes derrocar.

Aunque algunos jueguen con nuestras vidas, queremos creer que no somos el juguete de nadie, aunque estemos en el patio trasero del mundo.

Los días de inestabilidad están a punto de colapsar, lo que trae incertidumbre sobre el destino de Venezuela.

¿Cuál incertidumbre?

Todos sabemos quién y cómo va a ganar al final de este juego de poder que no divierte a nadie. Perdón; son pocos, pero si se divierten de sobre manera con la desgracia ajena en pos de un poder enfermizo sobre los destinos del planeta.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
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Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
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Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€