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Mar, Mar

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

En viajes a la Patagonia muchas veces me tocó ver rebaños de ovejas arriados por gauchos argentinos y baqueanos chilenos. Salvo excepciones descarriadas que rápidamente eran retornadas al grupo por unos perros increíbles, se movían coordinadamente como una masa homogénea. Algo así como un cardumen de sardinas en el océano de la pampa donde el individuo se pierde en el todo. A pesar de no tener depredadores naturales, solo el puma que parece más un mito que una realidad, seguramente en su ADN está el concepto de protegerse en el grupo ya que como individuos serían presa fácil pero como masa, otra es la historia. Cuando son conducidas de los predios de invierno a las veranadas donde pastar durante el verano, parecen caminar a paso cansino, sin prisa y no parecen tener un objetivo claro más que el dictado por uno que otro ladrido llamando al orden. También las vi caminar en filas muy ordenadas, como hormigas una detrás de la otra sin otra visión de futuro más que la oveja que iba delante.

A pesar de que en este austral rincón del mundo no existen, por lo que no he tenido la oportunidad de ver una manada de lobos en acción, gracias al híper desarrollo de los medios de comunicación, si he visto más de un documental sobre la vida salvaje donde se explicaba claramente la técnica de cacería de los lobos. Cada animal cumple un rol activo al servicio del grupo para tener éxito.

Sin juzgar, no es secreto que la suma de uno más uno es mucho más que dos. Cuando los individuos se juntan en pos de un objetivo común, se genera una egregora especial donde las energías de cada uno se suman y potencian.

Mientras las ovejas parecen pasivas al no tener desarrollado el instinto de la caza, los lobos se vieron obligados a perfeccionar una técnica grupal que los ayudara a obtener presas. El pasto no huye, la presa sí.

En el reino animal manada y rebaño son dos tipos de organizaciones sociales y ya que el hombre, como animal que es, se tuvo que agrupar, ¿somos manada o rebaño?

De nuevo el políticamente correcto relativismo entra en escena.

A veces somos manada, a veces rebaño y las menos, individuos.

En el transporte público durante las horas punta, rebaños sumisos van desde sus hogares a sus puestos de trabajo.

En el mundo de los jóvenes se da mucho el individualismo donde cada uno trata de surgir por sus méritos para escaparse de la masa que lo atrae como un poderoso imán.

¿Y la manada cuándo?

El trabajo artístico de los llamados "colectivos" funcionando con la metodología de taller me parece que son lo más parecido a una manada de lobos en plena cacería.

Teniendo un objetivo relativamente claro, cada integrante del colectivo aporta desde su experiencia, conocimiento, sensibilidad y voluntad de éxito para lograr el objetivo común.

En la danza, el teatro y las artes escénicas en general, cuando no son puestas en escena individuales, la manada sale a la casa de la obra de arte hasta obtenerla.

El proceso creativo debería ser una manada en acción donde habrá guías planificadores, cazadores ejecutores, protectores del grupo, incluso habrá algunos a sacrificar pero la caza tendrá éxito.

El triunfo no será del individuo, sino de la manada de lobos creativos.

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