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PATRICIO SANCHA GUTIÉRREZ (Chile, 1962) Realizó los estidios de Enseñanza Básica y Media Liceo Alianza Francesa de Santiago y Universitarios Fau (Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile).

Su actividad especifica en el area cuentos cuenta con:

1998 Publicación de 9 cuentos propios en “Diario La Tribuna” de Los Ángeles.
1999 Primer lugar en concurso de cuentos organizado por el centro cultural Víctor Jara. Premiación en la sociedad de escritores de Chile. Relato de cuentos propios, un cuento cada semana, durante 9 semanas en el Pub “La casa en el aire” sede Bellavista. Evento de 9 cuentos propios relatados por 3 personas en pub “La casa en el aire”, sede Santa Isabel. Sesión de cuentos “Fragmentos de mujer” durante 3 jueves seguidos en pub “La casa en el aire”, sede Santa Isabel.
2000 Clasificado como Top 15 (en el lugar 12) en concurso de cuentos del Portal Español www.realizarte.com Clasificado como top 15 (en el lugar 9) en concurso de cuentos del Portal Español www.realizarte.com 2 sesiones de cuentos en biblioteca Municipal de Quilicura. Entrevistado como “Nueva promesa” en Portal Español www.realizarte.com
2006 Tercer lugar concurso de cuentos organizado por la asociación de ferias libres de Santiago.
2007 Sesiones de cuentos en los locales de “La casa en el aire” y “El Mesón Nerudiano” de Bellavista y en “El Cachafaz” de Guardia Vieja.
2008 Formador e integrante del colectivo cuentacuentos Palabraristas. Sesiones regulares cada 15 días en el bar “Armenia”. Sesiones de cuentos en Universidad del Pacifico sede Las Condes y Universidad Santo Tomas.
2009 Con el colectivo Palabraristas impartimos talleres de cuentacuentos. Ganadores con el colectivo Palabraristas de un fondo de promoción a la lectura en que se relataron cuentos en 4 diferentes prisiones, Colina 1, Colina 2, Centro penitenciario femenino y Cárcel de Buin, así como en colegios de Puente Alto para niños en riesgo social. Publicación del libro de cuentos “Cuentos que cuentan”. Participante de la iniciativa “Cuentos Bigoteados”, 4 funciones presentadas en el Espacio Chucre Manzur con motivo de las fiestas patrias. Presentaciones en Duoc Uc sede Alonso Ovalle y Colegio de Renca perteneciente a la Fundación Duoc Uc. Presentación en la sede Santiago de la Universidad de Valparaíso.
2010 Participante del encuentro internacional de cuentería realizado en Santiago. Relato de cuentos para niños, en francés con traducción al español en el espacio infantil de la Biblioteca Santiago. Participante del colectivo Arteamor en que cada sábado se visita uno de los diferentes hogares de ancianos de la Fundación Las Rosas. Yo aporto relatando cuentos. Participante del espectáculo relatos y folklore en la sede Santiago de la Universidad de Valparaíso.
2011 Participante de la iniciativa “Celebrando a Andersen I” organizado por la biblioteca de Santiago.
2012 Participante de la iniciativa “Celebrando a Andersen II” organizado por la biblioteca de Santiago. Narración oral mensual en diferentes espacios. Participante del proyecto de narración ”Cuentarrón” una vez al mes en un bar de Santiago. Participante del proyecto “Itinerancia de cuentacuentos en la región metropolitana”, auspiciado por el Consejo de la Cultura y de las Artes, dentro del proyecto de fomento a la lectura “Lee, Chile lee”. Participante del 26 encuentro de Historias y Leyendas en Buga Colombia, 29 de Octubre al 2 de noviembre.
2013 Sesión para el día de los enamorados en Biblioteca de Santiago. Participante de la iniciativa “Celebrando a Andersen III” organizado por la biblioteca de Santiago. En el marco de las vacaciones de invierno, 7 sesiones de cuentos en diferentes bibliotecas comunitarias de Las Condes organizado por el departamento de Organizaciones Comunitarias de la Municipalidad de Las Condes. Evento para más de 100 niños con edad máxima de 8 años organizado por la empresa Kaufmann para los hijos de sus trabajadores. Participante del proyecto “Itinerancia de cuentacuentos en la región metropolitana” auspiciado por el Consejo de la Cultura y de las Artes, dentro del proyecto de fomento a la lectura “Lee, Chile lee”. Narración de cuentos en la Feria del Libro Infantil y Juvenil 2013. Seleccionado para ser publicado en un portal español. Ganador única mención en concurso de cuentos convocado por el INDH (Instituto Nacional de Derechos Humanos) y el Museo de la Memoria. Ganador del premio al cuento más simpático en la versión 26 del concurso Cuentos en Movimiento. Publicado en Santiago en 100 palabras. De más de 2.500 cuentos solo se eligen 100 de ellos para ser publicados.
2014 Ganador primer premio en concurso de poesía organizado por el centro cultural Víctor Jara de Quiriquina (pueblo natal de Víctor Jara). Ganador entre 246 participantes.

Autoayuda

No creo que se pueda especular mucho en relación al éxito de ventas de la denominada literatura de auto ayuda ya que sin duda está pasando por un buen momento comercial materializado en best sellers mundiales.

Como champiñones después de la lluvia han surgido autores con ínfulas de gurú dando consejos de cómo mejorar la vida. No me consta que la de ellos sea muy feliz pero esgrimen argumentos como si la suya fuese el modelo a seguir.

Algunos utilizan como herramientas de mejoramiento el cambio conductual en base a la reflexión sobre el actuar. Otros se apoyan en grupos de trabajo, flores aromáticas, hierbas medicinales, colores, Ángeles y cuánto placebo pueda existir. Basan sus teorías sanadoras en ciencias del comportamiento humano o en supuestas sabidurías ancestrales.

A la hora de la auto ayuda, todo sirve, siendo de gran peso en estas técnicas el efecto placebo.

Si el autor es lo suficientemente hábil, su escritura fluida, su manejo seductor de la palabra y su elocuencia, serán capaces de aportar algo de tranquilidad al lector e idealmente mejorar su vida pero si solo es un aprendiz de brujo, los efectos secundarios de una mala praxis pueden ser desastrosos.

El verbo por siempre ha sido y es una poderosa herramienta capaz de cambiar realidades si es bien utilizada. Desde iniciar revoluciones hasta terminar guerras.

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios".

Juan 1:1-14

Independientemente de la religión que se profese, los libros sagrados en los cuales se basan las diferentes formas de fe, contienen una sabiduría irrefutable y en todos estos textos, más que la divinidad, la palabra es la verdadera protagonista.

La Biblia católica, el Corán musulmán, el Popol Vuh maya, el Talmud judío, los Vedas hindúes, son todos libros sagrados contenedores de una profunda filosofía de vida pero que lamentablemente han causado mucho daño al hombre por la mala interpretación o la manipulación del mensaje por parte de las curias supuestamente poseedoras de las llaves capaces de abrir los secretos en ellos contenidos.

La autoayuda cuando es mediada por un tercero, llámese chamán, sacerdote, rabino, imán o el que sea, primero pierde su característica de ser personal y segundo, corre el riesgo de ser una ayuda con miras a una manipulación psicológica con obscuras intenciones.

La mejor auto ayuda tiene sus bases en el auto conocimiento, ese tan difícil de lograr. Ya sea por ego desmedido incapaz de reconocer falencias, por falsas adulaciones interesadas dándonos capacidades de las cuales carecemos o por etiquetas de todo tipo que otros nos cuelgan para calificarnos, la ignorancia o falso conocimiento del propio ser es causa de conflictos.

Solo haciendo y después evaluando los resultados de sus acciones es que gradualmente podremos ir conociendo nuestras capacidades y limitaciones como personas.

Aunque la frase ya esté gastada de tanto decirla y no sea tan aplicada como debería serlo, siempre vale la pena recordarla:

"Es mejor arrepentirse por aquellas cosas que uno hizo que por aquellas cosas que jamás se atrevió a hacer".

Auto ayudémonos conociéndonos a través del hacer.

Mi país se quema

A lo largo de su historia como país independiente, mi patria ha debido acostumbrarse a ser sobreviviente. Múltiples catástrofes naturales que en otras latitudes devastarían la moral de todo un pueblo, nos han hecho fuertes, sobrevivientes. Como decía Pablo Neruda, chile es un país longuilineo y por tal condición, cuando la tragedia es en el norte, recibe ayuda del sur y cuando la tragedia es en el sur, este recibe ayuda del norte.

Contra la naturaleza es muy poco lo que se puede hacer ya que de tanto en tanto quiere volver a su equilibrio natural y se sacude de nosotros los invasores con grandes terremotos de más de 8 grados en la escala righter, vuelve a bañarse de pureza con inundaciones en el desierto más seco del mundo o trata de desintoxicarse con sequias extremas en lugares donde habitualmente llueven más de 4 metros de agua al año.

Contra la naturaleza no podemos oponernos y nos hemos hecho resilientes.

Pero ahora mi país se quema por la avaricia ciega de quienes han transformado este territorio en su negocio particular para ver aumentadas sus fortunas en más ceros de los que me es posible procesar. Ya no les importa el cuanto, solo les importa el más. Tienen tanto que incluso han debido fundar bancos propios para guardar ese dinero que ya no cabe en paraísos fiscales exentos de impuestos.

Más para menos.

Si bien es cierto la concentración de la riqueza es un fenómeno mundial, mi país es poseedor de un triste record en esta área.

En enero del año 2015 llegó a chile un connotado economista francés, Thomas Piketty, quien estuvo en el ex Congreso Nacional y dictó una charla en la Universidad Diego Portales, afirmando que en Chile el 1% más rico tiene el 35% de la riqueza nacional y es la cifra de disparidad más alta del mundo. Record.

Sobre la desigualdad no existe cuestionamiento posible pero debo aclarar que la Universidad en cuestión tiene y ha tenido entre sus cargos principales a directores de prosperas empresas, todas interconectadas con la industria del hacer dinero.

¿Traen a este economista para reírse de todos porque saben que por más declaraciones que se hagan la cifra de desigualdad no solo será un dato sin relevancia gravitante sino que irá aumentando?

Mi país se quema pero no por los más de 100 focos activos de incendios al unísono que han sido solo un catalizador para que la gente utilice la voz de las redes sociales para expresar su gran dolor, frustración, rabia, impotencia,... ante la venta del país por parte de su gobierno a un puñado reducido de empresarios inescrupulosos quienes no dudan en financiar carreras políticas a cambio de favores. Así como un mozo de restaurant suele ganar más en propinas que por su sueldo, no cabe la menor duda que lo mismo pasa con nuestra clase política cuyas suculentas propinas por servicios prestados provienen del empresariado.

No hablo de izquierdas y derechas, hablo de avaricia humana.

El mar y sus productos comerciables pertenece a 5 familias quienes tienen todos los derechos de explotación y han expulsado legalmente de sus aguas a los pescadores de poca monta, el bosque nativo ya prácticamente no existe y ha sido reemplazado por pinos y eucaliptus importados. En el caso del cobre, nuestra gran riqueza, en más del 60% de las empresas explotadoras de este mineral están presentes capitales extranjeros,...

Mi país se incendia de rabia por el enriquecimiento de unos pocos en desmedro de la desgracia de miles.

Un incendio real pasa por una plantación forestal y la empresa cobra el seguro.

El mismo incendio arrasa con la vida de una familia y la caridad es la única salida.

Los terremotos de mayor intensidad se han registrado en chile y las peores catástrofes provocadas por el hombre en contra de sí mismo, también.

Hemos gritado tanto y tanto sin ser escuchados que ya no lo hacemos y esto hace que en las redes sociales leamos odio hecho palabras y descalificaciones repartiendo mierda con ventilador para todo aquel que lea.

No somos todos iguales pero así como la riqueza está desigualmente distribuida, el buen criterio social también.

Leyes de la dictadura militar propiciaron e incluso financiaron la plantación de enormes extensiones de bosques con pinos y eucaliptus.

Basta pasearse por un bosque de eucaliptus para darse cuenta que por la acidez del árbol en la tierra no puede crecer ninguna otra especie. Además 1 solo árbol, a los 3 años de edad, ya consume hasta 20 litros de agua por día. Basta multiplicar para saber cuál es la causa de la sequía en muchas regiones.

Mi país se quema y no hay agua para apagarlo, se la han bebido toda los mismos eucaliptus que ahora se incendian.

Podría insultar, atentar e incluso destruir la propiedad de quienes considero responsables de esta catástrofe pero ellos cobrarían seguros y recibirían indemnizaciones mientras a mí me condenarían a la cárcel.

Cuando hace ya casi 40 años retornó la democracia a chile, todos estábamos esperanzados en reconstruir un país para todos. Más de alguna vez me tocó ver como el presidente electo democráticamente esperaba la luz verde del semáforo para seguir avanzando como el ciudadano normal que era. Ayer lamentablemente me tocó vivir la prepotencia de un político de poca monta escoltado por 2 motocicletas policiales, incapaz de esperar nada porque su tiempo pagado en millones por todos los ciudadanos vale más que el tiempo de un obrero agotado al final una jornada que empezó aun de noche y termina también de noche.

Mi país se incendia por la avaricia y no por las llamas.

Mail

Acabo de recibir un mail que me induce a reflexionar.

Lo primero es preguntarme ¿por qué escribí mail y no correo electrónico?

No se trata del anuncio de un nuevo descubrimiento ni la exposición de una teoría revolucionaria. Tampoco son noticias catastróficas ni anuncios de acabo de mundo.

Está muy bien elaborado. De seguro tomó muchas horas hombre para llegar al resultado que hace un rato leí. Toca las teclas clave para haberme inducido a abrirlo y no eliminarlo inmediatamente.

El remitente, al menos es lo que se lee, es una prestigiosa institución internacional de ayuda humanitaria y quien lo escribe es una persona de nombre y apellido rimbombantes, no latino ni africano sino europeo y por lo tanto respetable.

Me anuncia que un complejo sistema computacional me eligió a mí, a mí, entre 320.000.000 de posibles candidatos, para ganar un interesante premio en dinero efectivo.

Por supuesto me brillaron los ojos. ¿A quién no, si la sola posibilidad de aminorar el stress económico en que la mayoría de nosotros se encuentra, es seductor?

Hace algunos años atrás quizás lo hubiese creído inmediatamente sin ningún tipo de cuestionamientos pero hoy día en que la conspiración y el engaño son tan normales como la vida misma, la duda se instala rápidamente.

Institución reconocida internacionalmente como positiva para la humanidad. Nombre y apellido supuestamente confiables. Una suma de dinero suficiente pero no excesiva como para creerlo. La confianza y la codicia, motores en la base del actuar humano, ya estaban funcionando, lo que evidentemente me llevó a leer el resto del correo donde se explicaba con detalle cual había sido el complejo procedimiento para mi elección hecho con una tecnología de última generación, absolutamente confiable.

Para aumentar mi grado de confianza que ya a esas alturas de la lectura se sobaba las manos pensando en el dinero a contar, se incluían unas fotos e historiales de los organizadores del concurso. De haber sido mujer, seguro me enamoraba de tan bellas personas.

Y como guinda de la torta; debía re enviar un correo con mis datos personales.

Cortocircuito inmediato.

Estuve a punto de caer en la trampa tantas veces hecha de diferentes formas pero con el mismo fondo. En mi país se conoce como "El cuento del tío", pariente cercano del juego "Pepito paga doble".

Lamentablemente nos vemos forzados a desconfiar antes que a confiar.

Incluso desconfiamos de la vida misma.

La confianza debería ser el motor y no la desconfianza como lastre.

Y la primera confianza de todas, la imprescindible, es la confianza que deberíamos tenernos a nosotros mismos en función de nuestras capacidades.

Si Mark Inglis, un neozelandés amputado de sus 2 piernas, logró subir los 8.848 metros del Everest para ver las limitaciones hacia abajo. Si John Bramblitt un Texano ciego es capaz de pintar imágenes de una belleza conmovedora. Si Beethoven creo parte de su mejor música estando ya sordo.

¿Por qué la mayoría de nosotros que aparentemente no tiene limitaciones extremas se auto limita?

Por desconfianza.

El arte nos seduce o nos produce rechazo pero no nos engaña. Debemos confiar en el por cuanto saca de nosotros mismos los sentimientos más puros sin que por esto sean necesariamente positivos. Si no confiamos en nosotros mismos y en el arte, nunca podremos conocernos y conocer el mundo a cabalidad para desarrollarnos de manera integral.

A confiar entonces pero sin dejarse engañar.

Por las dudas, igual voy a mandar un mail de respuesta.

¿En una de esas algo me gané?

En el peor de los casos, una gran desilusión.

Con la vida en la punta de los dedos

En este lado del mundo estamos en verano, momento en que el gobierno invierte en circo porque durante el año, con suerte dio algo de pan.

Santiago a mil es la iniciativa. Una avalancha de piezas de arte escénico desplegadas por todos los rincones de la ciudad. Teatro, circo, pasacalles, música, danza, performances.... Se llama Santiago a mil como un juego de palabras bastante adecuado para sus inicios. Si algo es a mil es muy bueno y además el precio de las representaciones pagadas era de mil. El tiempo pasa. La inflación ha producido sus habituales efectos en el valor de las entradas pero el nombre se conserva.

Para los que tenemos familia numerosa y aun debemos financiar el divertimento cultural de todos los parientes cercanos, afortunadamente existen representaciones gratuitas.

Ayer por la noche tuvimos el privilegio de experimentar la magia. No la típica ilusión de un conejo famélico saliendo de un sombrero de copa, sino la magia de dejarse llevar por una propuesta artística relativamente sencilla pero muy poderosa como catalizadora de la propia imaginación y hacer reflotar los sentimientos hundidos en el olvido.

Como una imagen vale más que mil palabras y necesitaría varios miles para explicar el espectáculo, me referiré al público.

Por supuesto todos muy atentos y como era un espectáculo callejero dirigido a la familia, quienes amenizaban con sus comentarios ingenuos pero siempre fascinantes, eran los niños. Desde bebés en los brazos de sus padres quienes intentaban explicarles la trama no tan evidente de la representación. Trama que como en todo buen arte, permitía múltiples interpretaciones, haciéndola más interesante aun.

E hicieron su aparición los teléfonos móviles. Conté varias decenas, quizás cientos.

Como la representación era en una intersección de calles y el espacio no tenía la pendiente de las graderías de una sala de espectáculos, la gente levantaba sus celulares para sacar fotografías, filmar y en algunos casos, incluso poder ver algo, lo que de tanto en tanto me forzaba a ver el espectáculo a través de las pequeñas pantallas que por su número dificultaban la visión.

¿Existe acaso mejor imagen que la mental para recordar un hecho?

¿Será que la imaginación, esa que es capaz de ir agregando maravillosos detalles inexistentes a los recuerdos esta en retirada?

¿Por qué nos gustará cada vez más comer puré y no mascar las papas?

¿Cuestión de tiempo o embrujo tecnológico?

Los artistas, no solo los profesionales, sino que los amateurs y los que de vez en cuando dejan volar su imaginación para complacer y complacerse con una creación, tienen el deber ineludible de volver a estimular la imaginación. No solo la propia sino la de todos.

Pareciera que condeno a priori como un fiscal ante el acusado pero yo también hago un mea culpa.

Por el cansancio al final de la jornada laboral, demasiado seguido estoy recurriendo a videos de dibujos animados en mi tablet para hacer dormir a mis niños. He tratado de volver a los cuentos clásicos en libros pero se me hace difícil competir con los múltiples recursos que el mundo digital ofrece para maravillarnos.

El problema es que al maravillarnos, también está secuestrando nuestra imaginación.

Hace un tiempo fui a ver una película sobre una caricatura originalmente de revistas que acompañó toda mi niñez pero estaba llena de detalles que más que disfrutar la película, me hicieron cuestionarla. El personaje principal no debería hablar así. Los movimientos eran a otra velocidad. Faltaban cosas, sobraban otras.

En una película está casi todo dado, en un libro la imaginación debe completar.

El arte más que una propuesta acabada es una propuesta que al estimular nuestra imaginación nos invita a ser parte de él.

Siempre tendremos la vida en la punta de los dedos pero que no sea deslizándolos por una pantalla táctil. Tomemos lo que la vida nos da y no solo le saquemos fotografías.

Casualidad/Causalidad

¿Cuantas veces en la historia de la humanidad no ha surgido una genial innovación a partir de un error, de una casualidad inesperada?

El horno de micro ondas fue producto del trabajo por mejorar las prestaciones del radar, el velcro porque unas semillas se adhirieron a los calcetines de un excursionista, la coca cola comenzó siendo un jarabe para el dolor de cabeza.

¿En qué minuto o bajo qué circunstancias la casualidad se transforma en causalidad?

Si la respuesta fuese evidente todos podríamos tener esos arranques creativos conducentes a encontrar nuevas respuestas a los problemas de siempre.

En realidad todos tenemos la capacidad innata de encontrar esos nuevos caminos pero la vida paulatinamente nos va encasillando en moldes de comportamiento pre establecido, moldes que adoptamos sin objeciones porque deseamos ser aceptados por el grupo social al cual pretendemos pertenecer.

Alienados por el entorno, gradualmente vamos perdiendo nuestra capacidad de duda, de cuestionamiento, de crítica. Nos vamos uniformando de normalidad aunque lo normal simplemente sea un dato estadístico de la mitad más uno.

En realidad no perdemos nuestra capacidad de poner en tela de juicio las verdades aceptadas como ciertas pero si la anestesiamos en demasía.

Al vivir la experiencia sugerida por cualquier expresión artística esa capacidad de duda ante la verdad que nos es mostrada re surge para inquietar nuestro espíritu.

¿Qué mensaje oculto estará tras lo evidente de una obra?

¿Qué habrá llevado al artista a tal creación?

¿Yo sería capaz de expresar lo mismo con otra técnica?

¿Determinada obra alcanza el éxito por una campaña de marketing acorde al mercado imperante o es la expresión del sentimiento atemporal?

Cualquiera sea la pregunta y cualquiera sea la respuesta, este ejercicio nos da el entrenamiento necesario para hacer de una casualidad la causalidad de una creación.

Me refiero al arte por ser un ámbito creativo por excelencia pero la creatividad hija de la curiosidad está presente en todos los espacios de nuestras vidas.

En la familia, en el trabajo, en los negocios, en el ocio; en todo.

El hecho de que una casualidad se transforme en obra de arte responde al mismo principio del micro ondas, del velcro y de la coca cola.

Estar atentos para saber tomar distancia y no abandonar el problema sino abordarlo desde otro punto de vista, no sólo puede ayudarnos a solucionar un conflicto específico sino encontrar soluciones a problemáticas impensadas desde encontrar nuevos métodos de eficiencia energética a un juego para un bebé.

La casualidad puede ser nuestra mejor aliada si y solo si hemos potenciado nuestras habilidades perceptivas y estamos preparados para detectar sus posibilidades de causalidad sin confiarnos sólo de ella.

Hasta ahora hemos sido capaces de inventar gradualmente las herramientas que nos han traído hasta el momento presente y no debemos dudar ni por un segundo sobre nuestra capacidad creativa para seguir proyectándonos al futuro y esto no será mera casualidad.

Independencia

El sueño eterno de todo ser humano es el de llegar algún día a su completa independencia de todo y de todos pero lamentablemente, como muchos sueños, puede llegar a ser una remota posibilidad.

Mucho se ha especulado sobre que los sueños no son más que los mensajes de nuestro subconsciente, por tanto el sueño de la independencia es la más pura expresión de esa voluntad de llegar en algún momento de la vida a estar libre de prejuicios y moldes que obliguen el actuar.

Aunque parezca imposible, se puede hacer real si y solo si, trabajamos incansablemente como para lograrlo. Al menos se puede llegar muy cerca ya que la independencia total es una utopía. Nuestro objetivo primordial debería ser el de avanzar hacia ella y lograr así ser felices disfrutando de los múltiples logros obtenidos en el periplo.

Siempre podremos disminuir nuestros grados de dependencia pero como en la mayoría de las variables que rigen nuestras vidas, llegar a un total absoluto es completamente imposible.

Nuestras ataduras son de todo tipo; físicas, biológicas y las más complejas de todas; las ataduras psíquicas.

Está de más decir que somos una de las especies más débiles de la naturaleza; nos movemos en un ínfimo rango de temperaturas, debemos comer cada cuatro horas, dormir un tercio de nuestra vida, con dificultad sólo algunos pueden levantar una carga equivalente a su propio peso cuando apenas pueden mover su propio peso,...

Con las ataduras físicas y biológicas es poco lo que podemos hacer, quizás empujar un poco los límites como lo hacen los deportistas de elite al ir superando récord tras récord pero jamás podremos liberarnos completamente de nuestras naturales limitaciones como especie viviente.

Sin embargo en el campo de lo mental es donde podemos orientar nuestros esfuerzos de liberación.

Quienes somos está definido por quien pensamos que somos, como nos autodefinimos ya que proyectamos lo que pensamos. Claro está que existen múltiples factores externos que también influyen en esta definición pero con esfuerzo podemos minimizarlos hasta auto definirnos como personas.

Si algo nos inseguriza será nuestro punto débil, nuestra mayor atadura hasta quizás llegar a esclavizarlos en la limitación.

Por otro lado, si creemos ser buenos en algo y de manera consciente lo potenciamos, eso nos dará la posibilidad de liberarnos a través de logros obtenidos.

Independencia y libertad están íntimamente ligados y es a través de la libertad de pensamiento que la independencia de nuestro actuar llegará como consecuencia directa.

Ser independiente de ningún modo significa ser ciego y sordo a las señales que recibimos constantemente.

Una palabra de aliento, un consejo, y en el otro extremo una crítica e incluso la descalificación más feroz, si las tomamos con calma y sobre todo de quien viene, puede ser la mejor ayuda para conseguir esa independencia tan anhelada.

Necesitamos sensibilizarnos y sobre todo permearnos a nuestro ambiente para progresar y la mejor forma es abrir nuestro espíritu a través de la vivencia artística ya sea como creador o como espectador.

Arte, libertad e independencia parecen ser entonces ser las tres patas de la mesa donde podremos disfrutar del banquete de nuestras vidas.

1, 2, 3,... y 10

La mayoría de las veces en un momento de disgusto, aunque nos sintamos profundamente contrariados, si logramos respirar hondo, controlarnos y contar hasta diez, el desagrado ira gradualmente disminuyendo en intensidad a medida que nos acerquemos al final de la cuenta. Por supuesto no es una formula mágica como para sobrellevar cualquier situación negativa ni menos eliminarla por completo pero sin duda las puede aplacar hasta hacerlas soportables.

Quien más quien menos, llevados por un instinto irreflexivo, tendemos a reaccionar ante un estímulo negativo sin sopesar ni los pro ni los contra de nuestro actuar irreflexivo, casi como si se tratase de un acto de supervivencia.

Si un oso gris furioso, unos cuantos cientos de kilos más pesado que cualquier hombre, nos ataca en un bosque, no es mucho lo que podremos reflexionar antes de actuar. A correr se ha dicho porque el oso no entenderá razones y menos si acaba de terminar su tiempo de hibernación.

Pero seamos realistas, la posibilidad de cruzarnos con un peludo hambriento en el día a día de un ser urbano meridianamente normal, es mínima, en cambio, son infinitas las situaciones cotidianas en las que reaccionamos sin meditar, por lo general con resultados negativos.

Sin necesidad de estudiar a fondo el comportamiento humano como lo hacen los psicólogos, los psiquiatras u otros profesionales específicos, a nosotros, el común de los mortales, nos bastaría con mirar esas situaciones complejas desde cierta distancia no comprometida y analizarlas al alero de nuestros sentimientos.

Mmmmm, eso me suena a teatro.

Incluso en la pieza teatral más descabellada y aparentemente desconectada del verdadero actuar humano, lo que se representa en escena es exactamente eso; al hombre y sus reacciones, sus penas y alegrías, sus fracasos y sus logros, lo bueno y lo malo, el lado a y el lado b en un tiempo acotado.

¿Y qué mejor distancia que la de ser publico frente a los actores representando la vida?

El teatro es más que una simple entretención para distraer nuestra atención de los problemas del día a día, es reflexión en movimiento capaz de tocar niestras consciencias e inducirnos a pensar.

En un periodo de tiempo acotado, una buena obra de teatro nos puede pasear por una amplia gama de reacciones del ser humano y por lo tanto de las propias. Con la ventaja de la distancia protectora, podremos vernos reflejados en todos y cada uno de los actores, pudiendo así darnos cuenta de nuestros aciertos y de nuestros errores para potenciar los primeros y tratar de no repetir los segundos.

Si sabemos aprovechar la oportunidad formativa y no solo dejarnos deslumbrar por efectos especiales escénicos o emocionarnos sin razón por alguna lágrima forzada, podremos encontrarnos a nosotros mismos en toda representación de las artes escénicas.

Nosotros somos los actores de nuestra propia existencia en el escenario de la vida, claro que tenemos un inconveniente no menor, siempre tendremos que improvisar porque el guion no está ni estará jamás escrito a priori, lo iremos escribiendo gradualmente pero en base a experiencias pasadas.

Medio ambiente de-formador

Hoy no pasa un día sin que escuchemos en nuestro entorno comentarios referidos al medio ambiente. Del respeto a la naturaleza, de los recursos naturales que se agotan, de especies en extinción, del crecimiento sustentable, del reciclaje, de la bio cultura,...

Sin embargo tan importante como el medio ambiente natural más bien material de unos veganos luchando por cambiar deliciosos trozos de carne en punto de cocción 3/4 por crujientes lechugas recién cortadas, es el medio ambiente social y/o afectivo en el cual a uno le toca desenvolverse.

¿El hábitat crea al hombre o el hombre crea su hábitat?

Como siempre la respuesta es compleja pues depende de quién la conteste y bajo qué criterios de evaluación lo haga.

Un psicólogo dirá que es el ambiente afectivo quien desde la infancia propicia conductas mientras que un ecologista afirmará que es la naturaleza o la falta de ella quien formará la personalidad.

¿El vivir en un ambiente bucólico es garantía de futuros poetas?

¿Las carencias implican ladrones?

¿La paz propicia la paz y la violencia genera violencia?

Sin duda existen factores que son el dedo capaz de inclinar la balanza hacia una posibilidad u otra pero como confirmación de la excepción a la regla, desde siempre han surgido figuras icono de la cultura mundial desde medio ambientes contrarios a la formación de dichas personalidades.

Hijos de campesinos que llegan a ser connotados científicos, poetas de familias analfabetas, músicos de barrios obreros,...

El hombre masa es el mayor depredador existente en nuestro frágil planeta con la diferencia que un animal no destruirá su hábitat y sólo cazará más de lo necesario cuando le enseña a cazar a sus crías.

El hombre simplemente arrasa y después evalúa.

En este actuar aparentemente irracional, la lógica que subyace es la del egoísmo; yo hago lo que yo creo para satisfacerme sin pensar en el otro ni sopesar variables a largo plazo.

Arrasó un bosque, vendo la madera, tengo dinero, me doy mis lujos, se me acaba el dinero, sigo con el bosque de al lado.

Ante este ejemplo un observador cualquiera tiene algunas opciones.

1.- Imitar al depredador en ese accionar recurrente de destrucción egoísta.

2.- Llegar a un punto de equilibrio capaz de mantenerse en el tiempo.

3.- Dejar al bosque tranquilo.

Como siempre existirán los radicales diciendo que riqueza produce riqueza y en el otro extremo los otros fundamentalistas evitando a toda costa tocar la naturaleza.

Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario.

El ser humano es un equilibrista caminando sobre el filo de la vida. El punto medio nos señala la ruta a seguir para vivir en armonía con todos y con todo.

Así como somos capaces de destruir, también somos capaces de crear para cuidar tanto nuestro medio ambiente natural como el social. Si lo hacemos entraremos en un círculo virtuoso donde estaremos creando nuestro medio y este nos retribuirá creando nuestra personalidad consciente.

Sólo se cosecha lo que se ha sembrado y la cosecha benefactora puede multiplicarse en nosotros

Otros crímenes de guerra

¿Cómo pueden existir el sólo concepto de crímenes de guerra si la guerra en si misma ya es uno de los peores crímenes que se pueden cometer contra la humanidad?

¿Será que en ese eterno afán del hombre por disfrazar de bien el mal, quiere castigar, al menos moralmente, una atrocidad dentro de otra?

Tratando de comulgar con ese instinto natural, podría decirse entonces que asesinar a alguien lentamente es más atroz que matarlo rápidamente. ¿Pero apretar un botón y matar a miles de manera instantánea es menos punible que el matar a una sola persona lentamente?

Las guerras siempre han existido y seguirán existiendo mientras el hombre sea hombre.

Difícil se me hace pensar en un niño aun no contaminado por las malas prácticas de la sociedad que preste uno de sus juguetes preferidos sin que su ángel malo le esté susurrando al oído la posibilidad de esconderlo aunque no lo esté usando.

Es evidente que existen excepciones a la regla, pero me atrevería a afirmar que desde el comienzo funciona nuestro instinto de supervivencia arraigado en lo más profundo de nuestro código genético. Estamos programados para sobrevivir y eso nos lleva a ponernos a como dé lugar delante de la fila.

¿Y dónde está el supuesto grado de desarrollo superior en relación a otras especies en los aspectos emocionales e intelectuales de la raza humana?

Teóricamente deberíamos ser capaces de evaluar nuestro comportamiento y sus posibles consecuencias pero la teoría es idílica en relación a la práctica.

Tomándonos un café con amigos mientras filosofamos sobre el devenir de la humanidad, podríamos llegar a un modelo perfecto pero el día a día nada tiene que ver con ese modelo.

¿Cuantos de nosotros ayudamos a desconocidos sin esperar nada a cambio?

Aunque en nuestro fuero interno sepamos que el beneficio individual gradualmente se expande y que al ayudar a otros nos estamos ayudando a nosotros mismos, pocos lo hacen.

Los valores universales reconocidos como positivos son pisoteados a diario, teniendo incluso que llegar a oficializarlos a través de documentos oficiales como leyes o la declaración universal de los derechos humanos y yendo un poco más allá, la declaración universal de los derechos del niño.

¿Los conocemos o los intuimos?

¿Los respetamos cabalmente?

Ningún juez que no sea la propia conciencia será capaz nunca de cambiar en lo más mínimo nuestro comportamiento. Es sabido que un alto porcentaje de quienes son encarcelados, vuelven una y otra vez a prisión.

¿Entonces?

Quien viva encerrado en su metro cuadrado de relativo confort nunca conocerá otras realidades, ni mejores ni peores y repetirá hasta el infinito su actuar.

El arte y sus diferentes manifestaciones nos pueden ayudar a sensibilizarnos ante el prójimo, ese que pasa todos los días a nuestro lado pero que preferimos ignorar. Más que conocer, podremos llegar a sentir sus penas y alegrías pero lo más importante es que podremos mirarnos a nosotros mismos y juzgar nuestro actuar para con los otros.

Al emocionarnos con una melodía triste o querer bailar un ritmo alegre, quizás derramar unas lágrimas con una obra de teatro o una película, el pasar más tiempo de lo que se podría considerar como normal frente a un cuadro que nos lleve a la reflexión, son los caminos de entrada a la auto evaluación, esa que nos llevará al mejor actuar.

Vivamos arte para erradicar los crímenes de guerra y los otros también.

¿Utópico?

¡Si, pero sin utopías la humanidad no habría evolucionado jamás!

Ciber personalidades cautivas

Hoy pareciera ser que un individuo sin cuenta en Facebook, Twitter, Instagram o alguna de las redes sociales, no existe. Sin darnos cuenta, hemos pasado de ser individuos de carne y hueso a ser usuarios con un nickname y clave de acceso. En ese tránsito nos hemos vuelto ciber dependientes al punto que nuestras vidas están en la red ya sea porque nosotros hemos hecho algo por estar ahí, ya sea porque alguien nos incluye en su ciber espacio y por lo tanto en la red.

Hagamos lo que hagamos al estar conectados a Internet, nuestras vidas son capturadas por programas dedicados a conocer a los usuarios y por supuesto a detectar posibles clientes. Basta con que por una sola vez busquemos ofertas de pasajes aéreos con un destino específico, para que después, de tanto en tanto nos lleguen espectaculares ofertas de viaje.

Si alguna vez tuvimos la idea de buscar información sobre deportes, al poco tiempo llegarán ofertas de actividades e implementos.

Incluso cuando ilusamente creemos estar descargando programas gratis, la red captura nuestros datos para engrosar una base de datos que luego será vendida en el mercado a empresas ávidas de nuevos potenciales clientes.

En el ciber espacio, nada, absolutamente nada es gratis. Cuidado con el lobo vestido de oveja.

La red nos atrapa como moscas en un espacio multi dimensional paralelo al mundo material. Digo mundo material y no real porque lo virtual si existe y está invadiendo nuestras vidas sin que podamos hacer nada para controlarlo o marginarnos de él.

El querido diario de vida ahora son fotos con breves notas en Instagram, los intercambios epistolares ahora son emoticones en Facebook con una que otra palabra mal escrita ya sea por ignorancia de quien la escribe, ya sea porque el auto corrector aún puede cambiar el sentido de una frase y una discusión acalorada no son más que twiteos y retwiteos hasta llegar a ser Trendig Topic.

El intercambio social del tú a tú se ha transformado en gallineros de chat donde todos cacarean al mismo tiempo parapetados tras sus teclados.

En este mundo binario de unos y ceros, incluso ya existen las ciber personalidades de quienes se sienten inseguros en la vida material pero súper poderosos en el mundo virtual de Internet.

El paradigma es entonces como usar la tecnología evitando llegar a ser usado por ella.

En el reducido espacio del metro a las horas punta sólo puedo escribir en mi teléfono mal llamado inteligente por lo que sería injusto de mi parte el renegar completamente de la tecnología.

Si bien el ocio y la distracción son más que necesarios, indispensables ahora más que nunca para sobrellevar el stress contemporáneo, de tanto jugar Candy Crush ya debe haber muchos ciber diabéticos.

Ojalá los fanáticos de los juegos de estrategia lleven sus planes ganadores a la vida material por el beneficio de ellos mismos, de su entorno y de todos.

Ojala esas personalidades atrapadas en los intersticios del ciber espacio puedan abstraerse de las pantallas y salir a la vida del contacto material entre personas y llegar a ser súper hombres de verdad fuera del mundo digital también.

El abejorro no puede volar, pero él no lo sabe

Hasta hace muy poco tiempo la ciencia afirmó que dado su peso excesivo para el reducido tamaño de sus alas, su geometría, y en definitiva, su nula lógica aerodinámica, el abejorro no podía volar, pero como el abejorro ignoraba su imposibilidad de hacerlo, volaba feliz entre las flores; feliz de la vida confiado en sus incomprendidas capacidades.

No se pueden saber los dones de un mono si se le pide volar ni los de una planta si se le pide escribir un ensayo sobre la vaca.

En su ego infinito los hombres de ciencia encasillaron al abejorro en las leyes conocidas hasta el momento de tan aberrante afirmación sobre su incapacidad de volar. De manera equivocada basaron su juicio en las leyes de la aerodinámica, coartando así, al menos en teoría las posibilidades naturales de volar del insecto rebelde ante el orden establecido.

Los eruditos de las teorías tuvieron que cambiar el enfoque sobre el fenómeno y ahora explican su vuelo gracias a leyes de la física de fluidos y no de la aerodinámica.

¿Explicar el comportamiento aire como si fuera agua?

Tener plena consciencia de las propias capacidades nos puede llevar más lejos que el conocer esas limitaciones que otros nos cuelgan como un lastre difícil de cargar.

Cuesta sacarse las etiquetas que nos definen como individuos y restringen nuestras posibilidades pero se puede.

La historia del homo sapiens, ese animal casi simio, está llena de ejemplos que avalan esta afirmación a priori ingenua.

Albert Einstein, ese loco despeinado que revolucionó el enfoque con que la física explicaba la realidad material, no aprendió a hablar hasta los 3 años.

La madre de Thomas Edison lo tuvo que sacar del colegio y encargarse ella misma de su educación porque según sus profesores él era demasiado estúpido como para aprender.

Walt Disney fracasó en su primera empresa.

Luis Braille, siendo ciego, tuvo que inventar un método para relacionarse de mejor manera con el mundo.

Frida Kalho tuvo poliomielitis y a pesar de fuertes dolores que la acompañaron toda su vida, llegó a ser una gran artista.

Ludwig Van Beethoven escribió su novena sinfonía estando ya completamente sordo.

Leonardo da Vinci, supuestamente tenía dislexia, TDAH (Trastornos De Aprendizaje por Hiperactividad), déficit atencional y otras dificultades de aprendizaje.

Stephen Hawking, hombre con esclerosis, a pesar de sus limitaciones físicas progresivas, se ha transformado en un referente científico contemporáneo.

Suma y sigue. La lista de quienes lograron superar sus limitaciones es interminable.

Se puede, a pesar de todo se puede.

Librándose de las etiquetas se puede.

A conciencia, con esfuerzo y perseverancia, se puede.

Tampoco se trata de caer en el denominado efecto Dunning-Kruger, cual es creer que sabemos más de lo que realmente sabemos. De hacerlo así de cierta manera estaríamos asegurándole al abejorro que no puede volar.

Aunque nos demuestren con irrefutables leyes escritas que eso es imposible, todos podemos encontrar la manera de volar.

Bzzzzzzzzzz.

Jugo de naranja is back

Afortunadamente para tanto oficinista estresado a la hora del ingreso a sus trabajos, el jugo de naranja volvió en gloria y majestad a la esquina de siempre. El mismo carro de supermercado adaptado para el negocio de venta de jugos de naranja recién exprimidos, operado por la misma señora con anatomía de naranja.

No creo que haya regularizado su situación ante la municipalidad, sacando un permiso de funcionamiento, ya que las condiciones sanitarias distan mucho de ser las óptimas pero vende tanto que sucio no puede estar y por último, los compradores se toman esa suciedad bien diluida entre tanto jugo fresco que sale de ese carro.

Las costumbres son muy difíciles de cambiar, sobre todo si tienen que ver con el buen vivir.

Es cierto que, como dije, las condiciones sanitarias no son óptimas pero la frescura de sus jugos y la simpatía de la señora, hicieron que su negocio anduviera de maravillas y los compradores hagan caso omiso de "ciertos detalles".

Algo similar sucede con los diseños de escritorio por ejemplo en el área de la arquitectura donde la geometría rígida de una plaza termina con senderos diagonales sobre el pasto porque ese recorrido es más corto.

Cuando se trata de llegar a mucha gente, se puede proponer pero no imponer y para eso se deben investigar a conciencia usos, costumbres, preferencias, edades, sexos, etc...

Es muy difícil venderles quesos maduros franceses a los mexicanos así como es imposible venderles insectos comestibles a los franceses.

Ejemplos de este tipo existen por millones y a veces la porfía humana es ciega al tratar de imponer.

Las artes escénicas no escapan a este modelo de comportamiento.

¿Cuántas obras no han tenido el más rotundo de los fracasos por un ego exacerbado de sus creadores al menospreciar las preferencias del público al cual querían llegar?

El éxito se asegura con mucho trabajo de investigación serio previo a la creación aunque por otro lado, si no fuera por esos egos descomunales de algunos creadores, indiferentes a la opinión de la masa, seguiríamos presenciando solo tragedias griegas en ágoras al aire libre.

Solo divagando en mi inseguridad, creo que esos espíritus rebeldes son indispensables para generar cambios y aunque fracasen en sus intentos, de seguro volverán una y otra vez con sus ideas.

Todo movimiento tiene una inercia y es por eso que muchas de las figuras icono del arte mundial de todos los tiempos no han tenido vidas fáciles y solo después de muertos su obra ha sido reconocida.

Excepciones existen pero son las menos.

¿Acucioso estudio previo para la creación o creación sincera desde la intimidad del creador sin considerar variables ajenas a su propio sentimiento?

Obviamente la respuesta es personal.

En el mundo de los sentimientos materializados en obra, las recetas estrictas no existen o no deberían existir a pesar de que algunos "productores" hayan encontrado la fórmula mágica para vender. En la música no es un secreto que un estribillo simple repetido al infinito y machacado reiterativamente a los indefensos oyentes tiene prácticamente asegurado el éxito. Muchas veces hemos llegado a tararear una melodía sin que necesariamente esta nos guste.

Es increíble cuantos devaneos existenciales puede inspirar un simple jugo de naranja, claro que esta mañana lo probé mezclado con jugo de zanahoria; bocato di cardinale.

Memoria frágil

Hasta donde me acuerdo la memoria es otro de los factores fundamentales para nuestro correcto ser y hacer. Y que quede claro que no considero necesariamente hacer lo correcto como aquello que responde a la trilogía de lo que se debe hacer, cuando se debe hacer y cómo se debe hacer según los patrones comúnmente aceptados por la sociedad o grupo humano con el cual se viva.

Recordar acciones pasadas nos sirve para no repetir errores, economizar tiempo y energía por no tener que aprender cada vez algo ya hecho y permitirnos ir mejorando progresivamente en base a experiencias ya vividas.

Quizás la principal característica de la memoria sea la de brindarnos el regalo de poder elevar nuestro espíritu a mundos oníricos de placenteras experiencias idealmente repetibles pero con el gran valor de ser únicas.

Ese primer beso intrascendente en lo práctico pero grabado a fuego en nuestros sentimiento, jugar en la plaza con los compañeros de barrio no para ganar sino para divertirse, el nacimiento de un hijo fruto del amor, aquello que consideramos un éxito personal como justo premio a nuestro esfuerzo,...

Pero la memoria es frágil.

Fácilmente es engañada e incluso anulada por la pirotecnia distractora del día a día.

En su inmensa sabiduría la vida va gradualmente diluyendo los dolores y exaltando los aciertos.

Creo que lo nefasto e incluso maquiavélico es cuando se nos obliga a olvidar o recordar con fines que quizás sospechemos pero preferimos ignorar.

En nuestro fuero interno los recuerdos siempre están ahí y la consabida mano negra por siempre ha tratado de manipularlos a su conveniencia, por supuesto para obtener egoístas beneficios.

En Chile no tuvimos un dictador, tuvimos un tirano.

El tiempo pasa inexorablemente y la manipulación de los recuerdos es patéticamente real en mi país.

Los medios de prensa, casi al unísono desvían nuestra atención para hacernos creer lo que sus dueños quieren en pos de aumentar su poder. Ya ni siquiera es una cuestión de dinero sino de poder.

Que los desaparecidos no fueron tantos, que el actual éxito económico bien valía un "pequeño sacrificio", que más vale mirar hacia el futuro y no quedarse en un pasado ya lejano.

No se debe olvidar y no se olvidará jamás. A pesar de los enormes esfuerzos por hacernos olvidar, quizás el recuerdo se atenúe pero jamás habrá olvidó.

La única forma de no olvidar es recurrir de vez en cuando a la biblioteca de nuestras experiencias, las buenas y las malas, para re leer todos aquellos capítulos que nos han hecho ser quienes somos.

Órgano que no se usa se atrofia y a pesar de que la memoria no lo es, de no entrenarla puede atrofiarse hasta desaparecer y convertirnos en un habitante inconsciente de este "Mundo feliz".

El poder de las artes es el mejor ejercicio para nuestra memoria; una buena obra de arte es capaz de remover nuestras conciencias al punto de hacer presentes recuerdos debilitados.

Eso según recuerdo.

El filósofo Paul Ricoeur explica el recuerdo como una imagen. Al recordar representamos un acontecimiento pasado. Se da así una estructura común entre memoria e imaginación en el momento que tiene lugar en nuestra mente la representación de algo ausente.

Seguir al rebaaaaño

Cuando se vive en una gran ciudad contemporánea con millones de habitantes, todos apresurados por llegar a ningún lugar, todos con una carga de estrés importante, todos desconocidos entre sí, es inevitable sentirse de vez en cuando como parte de un inmenso rebaño de ovejas con la cabeza gacha, sin otra visión más que la del culo de quien va delante cuando apenas se levante la vista, sobre todo en las horas llamadas punta cuando la masa se traslada de un lugar a otro al unísono.

En esas horas críticas es difícil, si no imposible, tomar una alternativa diferente de desplazamiento. De vez en cuando, en un altanero arranque de libertad, lo haremos en nuestro propio vehículo para vernos atrapados en una masa de motores prácticamente inmóviles y si lo hacemos en el transporte público, nos veremos inmovilizados dentro de una gran masa informe que nos obligará a ralentizar nuestros desplazamientos.

Quizás podríamos resistirnos tratando de conservar nuestra individualidad pero no podemos ser tan ilusos como para creer que en un vagón de metro atestado de personas, podremos salvaguardar un mínimo espacio de intimidad. Si hasta pareciera ser que todos los pasajeros pueden llegar a pensar lo mismo que piensan todos en el vagón. Al menos algo es seguro; todos llegan a pensar en cómo salir de ahí lo más rápido posible.

Son pocos los valientes que se atreven a tomar un camino completamente diferente, cambiando de hábitat y por lo tanto de costumbres.

En las grandes ciudades está supuestamente todo lo necesario para vivir razonablemente, todo salvo la tranquilidad, con el lamentable añadido del estrés.

La evidente solución para dejar de ser uno más dentro del rebaño y re encontrar la individualidad, es menos misterioso de lo que parece; decidirse a levantar la cabeza, mirar más allá del horizonte inmediato y dejarnos guiar por nuestros sueños, esos que siempre están y estarán ahí pero que la vida nos va enseñando a reprimir.

¿Pero cuantos nos atreveríamos a hacerlo?

¿Dejar nuestra supuesta tranquilidad, montarnos sobre una nube y dejarnos llevar?

Con el tiempo, aunque sea pequeña, quien más quien menos, logramos tejer una red de contactos, la cual utilizamos como excusa para quedarnos dentro del rebaño.

El abandonarlo todo para vivir en la angustia de la duda recomenzando una y otra vez no parece una buena alternativa.

¿Y si nos quedamos en el rebaño y caminamos con la cabeza erguida para mirar por sobre el lomo de quien nos antecede?

¿Y si de vez en cuando nos alejamos del rebaño para ver la vida en perspectiva pero volvemos a él sabiendo que la unión de muchos puede más que la individualidad de uno solo?

Es más fácil cambiar una realidad desde dentro que desde fuera de ella.

Aprovechemos el efecto multiplicativo del rebaño pero seamos el ejemplo a seguir al tener la capacidad de levantar la vista para no mirar tan solo el culo de quien nos antecede.

Si todos miramos más allá del horizonte cercano, nuestras posibilidades son infinitas.

No nos sintamos tan solo uno más dentro del todo sino uno que puede aportar a que el todo sea más.

Si así lo hacemos, de seguro nos sentiremos mu-u-uy bie-ee-en.

Puro teatro

La magnífica obra podría representarse una y otra vez hasta el infinito con el mismo impacto emocional en el público si tan solo se cuidasen los detalles de la puesta en escena.

Vestuario perfecto, actitud perfecta, dialogo perfecto, escenografía perfecta, espacio escénico de primera pero... los detalles, esos mínimos detalles que al sumarse pueden hacer fracasar cualquier representación.

7:30 de la mañana y el mendigo de ropa sucia, con voz lastimera repite una y otra vez sus líneas; "tengo haaaaambre..."

La horda de oficinistas uniformados, ellos de corbata y traje obscuro, ellas de taco alto y falda de largo inversamente proporcional a sus aspiraciones en la empresa, alienados rumbo a su confinado puesto de trabajo, al subir las escaleras que conectan el sub mundo del transporte público en esa lata de sardinas llamada metro y el mundo llamado laboral de esclavitud asalariada. Ninguno puede ser indiferente frente ese gran artista producto de mucho ensayo, perfeccionamiento y repetición por mejorar la pieza representada. De seguro, seducido en su piedad sanadora, más de alguno dejará caer una moneda en el sombrero recaudador para que ese pobre hombre pueda alimentarse y no morir de inanición.

Lo sé, aquí es donde empiezan las condenas hacia mi persona por ser tan insensible ante el desposeído.

Ok, de acuerdo, es una persona que vive en la pobreza pero algo diré en mi defensa; si uno es capaz de sobreponerse al primer impacto producido por el tono lastimero y la sola palabra hambre dicha con el tono preciso, impacto que yo mismo tuve la primera vez que presencié su acto, puede empezar a percibir con menos sentimiento y más frio análisis racional.

Basta observar un poco para darse cuenta que en un peldaño más abajo del que le sirve de asiento, ha ido acumulando los piadosos donativos de oficinistas demasiado apurados como para mirar más allá de sus narices.

Entre lo que se puede apreciar a simple vista, porque tampoco se trata de espiar descaradamente como para hacer un censo perfecto, cuento 2 paquetes de galletas sin abrir, 3 cajas pequeñas de leche aun selladas, 2 sándwich, uno de ellos de jamón con queso y una bolsa plástica conteniendo algunas cosas.

Bendito desayuno. Por lejos, mucho mejor al mío que con suerte es un café pequeño para no perder tiempo y algún trozo de pan masticado sin ganas rumbo al transporte público.

¿Quién está equivocado?

¿El o yo?

En realidad depende de las aspiraciones individuales pero si ese hombre quiere seguir con ese verdadero acto teatral que le da de comer, imperiosamente debe cuidar más los detalles porque tarde o temprano su público se percatará de que la representación es sólo eso; una representación.

En la actividad formalmente denominada teatro los detalles deben ser cuidados al extremo para que el espectador se deje seducir por la magia escénica y no sea desilusionado por un foco que no funciona, un zumbido por los parlantes, un pedazo de cartón asomándose de la escenografía o ...

El tío tacaño de la familia del pato Donald le enseñaba a su sobrino; "cuida tus centavos que tus dólares se cuidarán solos".

En las artes escénicas podría ser; "cuida los detalles que la obra se cuidará sola".

Desconectado

Agotado de tanta tecnología, durante mis últimas vacaciones, ilusamente traté de hacer lo que muchos pretendemos hacer; desconectarme de la rutina diaria como para tratar de descansar.

Mi ingenua voluntad chocó de frente con la realidad de que para llegar a un nivel de desconexión relativamente aceptable, se debe pagar lo que no se tiene para lograrlo. Aunque se oiga extraño, se debe pagar por dejar de estar, ya sea pagando por tecnología que nos oculte o comprando la distancia necesaria para alejarnos.

Extraña contradicción al libre albedrío de decidir o no el estar en algún lugar.

La maldita señal nos sigue hasta donde vayamos y lo peor de todo es que en el fondo no tenemos la real voluntad de desconectarnos. El estar hiper conectados con todo y con todos se ha transformado en algo ilusamente vital.

No es necesario llevar el teléfono móvil, ese mal llamado inteligente, si en unos pocos días ninguna catástrofe aniquiladora se avizora sobre la humanidad. Pero lo llevamos y aunque si el holocausto fuese inminente ¿De qué nos valdría un teléfono si nadie estaría del otro lado para contestarnos?

Nos creemos imprescindibles y por lo tanto, necesitamos estar ubicables para solucionar los problemas de la sociedad.

¿Será una cuestión de ego o pecamos de ilusos al considerarnos tan importantes?

Digo que traté de desconectarme ilusamente porque en nuestro mundo contemporáneo, desconectarse es el lujo de unos pocos que son capaces de pagar su desconexión ya sea con dinero o con la verdadera voluntad de hacerlo.

¿Cómo? ¿No tienes Facebook? ¿En qué mundo vives? Todos tienen Facebook. Supongo que al menos twiteas o por lo menos tienes una cuenta en Instagram. Si no estás en las redes sociales es como si no existieras.

Al decir todos, estamos olvidando que tenemos la suerte, o mala suerte, de vivir en el lado del mundo que tiene un acceso a la tecnología relativamente fácil. Aquellos miles que mueren cada día de inanición ¿Conocerán siquiera el concepto de redes sociales?

La tecnología de las comunicaciones que teóricamente está concebida para minimizar distancias acercando a personas físicamente distantes, en realidad lo que está haciendo es poner un monitor y un teclado entre individuos cercanos e instalar la ilusión de estar cerca de realidades que nos son ajenas.

Es irrefutable el efecto hipnótico producido por los efectos multi mediales de la tecnología contemporánea, efecto capaz de secuestrar nuestra conciencia hasta hacernos tecno adictos.

El antídoto está al alcance de todos y es tan fácil como el recuperar el contacto humano de una mirada o un gesto.

Más fácil es jugar a ser vaquero galopando montado en una escoba que encontrar la tarjeta gráfica adecuada para mejorar la resolución de un video juego.

Más barato que un computador es un ticket para asistir a una obra de teatro.

Más enriquecedor que escuchar música en spotify es asistir a un recital.

No se trata de renegar de los avances tecnológicos que tantos beneficios le han traído a la humanidad sino de evitar deshumanizarse engullido por las fauces de la información electrónica.

No es necesario desconectarnos de la tecnología para conectarnos con lo sentimientos que nos hacen humanos. Los sentimientos también pueden existir en la era digital.

Jugo de naranja

Desde hace un tiempo, por las mañanas antes de llegar a la oficina, de vez en cuando me compro un exquisito jugo de naranjas recién exprimidas. Uno de verdad, no como esos donde lo más cerca que ha estado el jugo de una naranja verdadera, es la foto de la etiqueta en el envase.

Una peruana inmigrante, seguramente indocumentada como ya hay muchos en mi país, usando un carro de supermercado adaptado para la función, vende unos jugos excelentes como para empezar la jornada laboral con un relativo entusiasmo.

A eso de las 8 todo el mundo va atrasado por lo que su servicio expres es muy bienvenido e incluso necesario para saborizar la mañana.

Como todo emprendedor, comenzó tímidamente pero al poco tiempo ya tiene una clientela consolidada, vende tantos jugos que mientras ella exprime y va llenando los vasos, tuvo que conseguir una ayudante que va cortando las naranjas en mitades para agilizar el proceso.

Tiene tanta demanda que para el pago dispuso un jarro donde los clientes ponen los billetes y ellos mismos sacan el cambio. Algo un tanto especial en un país donde los aprovechadores se ven por doquier y seguramente pagarían uno pero se llevarían varios. Cosa que en este caso en particular, no sucede.

Lamentablemente hoy por la mañana vi a una camioneta de la Municipalidad que se llevaba el carrito y un saco lleno de naranjas sin exprimir.

No más jugo de naranja.

De la peruana ni rastro ya que por indocumentada seguramente prefirió perder el negocio a ser deportada.

¿Por qué forzarla a tener que re comenzar y quizás dedicarse a una actividad delictual donde de seguro le iría mejor en términos económicos?

Robar, vender droga, ser prestamista usurero, etc… son por lejos actividades más rentables.

No molestaba a nadie y con su disposición optimista y su palabra siempre amable, a todos nos daba ese último empujoncito para llegar al trabajo.

Tampoco se trata de un libertinaje en que todo el mundo haga lo que quiera y donde quiera pero creo sería mejor regular que tratar ilusamente de erradicar.

Un porcentaje minoritario de los indocumentados son quienes le dan mala fama a sus connacionales.

La gran mayoría se esfuerza para ser aceptados e idealmente acogidos por la sociedad a la cual se quieren integrar buscando mejorar sus vidas y las de sus familias.

Tratan de superar el rechazo natural con una sonrisa, amabilidad y eficiencia en lo que hacen. Muchas veces, si no la mayoría, hacen lo que hacen mejor que los locales.

Por el sistema de libre mercado en el cual fuimos introducidos a la fuerza, nuestro país es el triste poseedor de algunos records negativos como el de ser el país más bebedor de américa latina, el que tiene la mayor tasa de depresión, en términos generales ser el menos feliz y un par más de records que no vale la pena mencionar.

Además estamos tan al sur del planeta que nos falta un poco de acercamiento al mundo y tropicalismo caliente para alegrarnos.

Hace algunos años atrás, no teníamos población de color y hoy no es extraño cruzarse con un haitiano errante en busca de trabajo o ecuatorianos vendiendo lo que sea.

Las fronteras son para los mapas y los políticos. Todos sentimos orgullo por el lugar de nacimiento pero eso no puede ser motivo de segregación ni rechazo.

Espero sinceramente que además de la vuelta del jugo de naranja a la misma esquina mañanera, los inmigrantes nos traigan algo de alegría.

La necesitamos.

Juego de niños

¿Por qué será que con el tiempo vamos perdiendo esa innata capacidad de jugar?

En el fondo no es que en nosotros se elimine por completo el deseo lúdico sino que lo reprimimos porque a un adulto hecho y derecho jamás se le ocurriría perder el tiempo en juegos. Eso sería poco serio y demasiado infantil.

¿Perder el tiempo?

Es que sin darnos cuenta siquiera vamos permitiéndole a la vida y al medio en el que nos desenvolvemos, ir moldeando nuestra adultez haciéndonos seguir patrones de comportamiento pre establecidos acorde a nuestra edad cronológica; los adultos deben comportarse como adultos.

En el fondo no es que perdamos nuestra capacidad de jugar sino que disfrazamos nuestro actuar de seriedad; los juguetes son distintos y los juegos también. Todo se complejiza, incluso hasta el extremo.

¿Y a quien se le ocurrió decir que jugar no es algo serio?

Si alguna vez fuimos dichosos deslizándonos sin control por una pendiente nevada sobre una simple bolsa plástica de supermercado, siendo adultos y sobre todo adultos serios, si no tenemos un equipo de última generación con marcas vistosas mostrando nuestro pretendido estatus económico mal entendido como un posicionamiento social, si los esquís no son parabólicos, los lentes con filtro uv y la tenida top de linea, la nieve deja de ser un campo de juegos.

El galope por la cocina montado sobre la escoba, debe ser obligatoriamente reemplazado por un paseo a campo traviesa, ojalá propio, montando un caballo de fina sangre.

Si de niños jugábamos con una caja de zapatos pretendiendo ser un camión, de adultos seguimos jugando a los autos pero idealmente con un Ferrari rojo descapotable.

En la sociedad contemporánea pareciera ser que de adultos dejamos de jugar solo para divertirnos y lo hacemos con el fin de aparentar sin que esto necesariamente nos divierta.

Es sabido que los juguetes de adultos son más complejos y caros que los de un niño y para obtenerlos muchos se rompen el lomo durante años para creer que los disfrutan durante un mínimo de tiempo en relación al sufrido para obtenerlo.

No es necesario sufrir para jugar.

Los abuelos suelen divertirse más con sus nietos que los padres con sus hijos.

¿Será que los años le dan la suficiente sabiduría a los abuelos como para entender que el disfrute del juego está en la actitud más que en el valor material de los objetos?

Lo más triste del asunto es que a pesar de todo, resulta tan fácil jugar; sólo necesitamos de nuestra voluntad para hacerlo. Superar la auto censura y simplemente hacerlo.

Puede que hayamos perdido el hábito de hacer de la fantasía nuestra mejor aliada en los juegos pero teniendo eso claro podemos recuperarla.

Juguemos a creer que la escenografía de cartones y pintura en realidad es el palacio medieval que pretende ser, involucrémonos en la historia hasta hacernos cómplices del protagonista y enemigos del anti héroe. Juguemos a dejarnos transportar en el tiempo y en el espacio por la trama representada.

Dejarse seducir por las artes escénicas es una buena fórmula como para recomenzar a jugar y divertirnos con las cosas simples de la vida.

Aunque los actores se pierdan en sus parlamentos, aunque la escenografía no sea de calidad, aunque la trama tenga sus falencias, dejemos que nuestra imaginación solucione los inconvenientes de la representación y juguemos a creer.

Juguemos otra vez. Juguemos con los niños. Juguemos a ser niños. Aprendamos de ellos. Nunca dejemos de jugar.

Pan duro

Cuando sea, por la razón que sea, se nos olvide un trozo de pan en algún lugar escondido de la despensa, ese día en que estemos al borde de una muerte lenta por inanición después de un día agotador de trabajo, nuestro instinto de supervivencia nos ayudará a encontrarlo. Seguramente lo tomaremos primero por curiosidad un tanto desconfiada, lo golpearemos contra la mesa para saber qué tan duro está, lo olfatearemos buscando resabios de algún tipo de descomposición y si pasa los 2 controles de calidad no demasiado exhaustivos, lo comeremos sin más.

Por más duro que esté, será efectivo para calmar la protesta de la tripa.

Esta situación no es tan diferente a lo que nos sucede cuando damos manotazos de ahogado para sobrevivir a una situación desesperada.

Incluso en la creación artística, este fenómeno se da de manera más frecuente de lo que pensamos. Una hoja en blanco puede tener un grado de agresividad superior cuando el creador la toma para embarcarse ya sea en un escrito, una pintura, música o la planificación de una acción. Creo que la mejor manera de salir del fondo del hoyo es dar manotazos de ahogado haciendo líneas inconexas, tarareando disfonías, planificando imposibles, repitiendo esquemas ya conocidos, cualquier cosa que nos induzca al movimiento creativo. Poco a poco esos manotazos se transformarán en brazadas capaces de hacernos nadar como campeones y si logramos seguir nuestros instintos, incluso podremos aletear para emprender el vuelo.

Las posibilidades de un pan duro son infinitas si logramos vencer el rechazo natural y abordamos la problemática con un mínimo de creatividad.

Cualquier cosa puede llegar a ser un punto de partida. Lo único estéril es la espera estática en busca de inspiración.

La bendita inspiración puede aparecer en cualquier momento así como no manifestarse jamás, por lo que debemos ser nosotros quienes la busquemos y no a la inversa.

Órgano que no se usa se atrofia y de no usar la imaginación regularmente, gradualmente iremos perdiendo la capacidad de imaginar hasta transformarnos en otro sobreviviente incapaz de vivir a plenitud.

Nada puede ser tan negativo que no se le pueda sacar provecho. Cuando estamos complicados es muy fácil que nos cubra un manto negro de desesperación. Somos incapaces de encontrar una salida. Buena o mala pero una salida.

Hacer un paréntesis, alejarnos del problema, mirarlo en perspectiva, reflexionar en silencio... El arte es el espacio multi dimensional donde reflexionar, encontrar herramientas de análisis, vernos reflejados y quizás también encontremos las respuestas a nuestras interrogantes de futuro. Toda creación tiene una fuerte carga de pasado, de experiencias acumuladas para llegar a un resultado estético capaz de transmitirnos esas vivencias que en definitiva no son más que las propias.

El diario de vida de la humanidad es la creación artística donde está todo el periplo del hombre desde que aún no existía hasta cuando deje de ser. Pasado, presente y futuro nos comunican nuestras posibilidades a través de su complejo lenguaje de formas, colores, sonidos, gestos, aromas,... sensaciones.

Incluso el pan duro nos puede hacer reflexionar del por qué llegó a ese estado.

El arte no vende ni se vende

Aunque muchos ortodoxos declaren que el verdadero arte no vende ni se vende.

Paciencia.

Tiempo al tiempo.

La realidad de tener que sobrevivir terminará por imponerse a los ideales de creadores anti sistema que quiéranlo o no, tienen que comer y si bien el espíritu puede nutrirse de la creación pura, el físico tarde o temprano reclamará lo suyo con un crujir de tripas insoportable.

Demonizar al dinero no parece sano si se necesita para sobrevivir en la sociedad contemporánea.

¿Auto cultivo de supervivencia?

Quizás, aunque solo de cannabis y no más de cinco plantas, al menos en chile donde estúpidamente es legal vender todos los insumos para el auto cultivo y el consumo pero no así la comercialización del cannabis propiamente tal.

Ha pasado tanto tiempo de habernos transformado en seres urbanos que hemos perdido completamente la capacidad de auto sustentamos pero lo que no hemos perdido ni perderemos jamás, es la capacidad de crear.

Todos podemos crear y algunos privilegiados no solo pueden hacerlo sino que necesitan hacerlo.

Aquellos que no pueden vivir sin la creación, lamentablemente tampoco pueden vivir sin el dinero. El trueque parece poco efectivo y los mecenas desinteresados andan de paseo con papá Noel y el ratón de los dientes en la isla donde viven Elvis Presley y Hitler.

Los artistas no suelen ser muy diestros en el manejo del dinero y menos en la obtención del mismo y es ahí donde el estado que en teoría somos todos, debe intervenir.

Al ser chileno, la experiencia de mi país es la que más conozco.

Durante la dictadura militar que a nosotros nos parece más cercana de lo que realmente es, como los artistas siempre están en contra del poder establecido ya sea de izquierda, centro o de derecha, y sobre todo de una dictadura, los gobernantes pretendieron silenciar a los artistas eliminando todo tipo de subvenciones y dándoles tribuna en los escenarios posibles, solo a quienes comulgaban con los militares o al menos no se manifestaban en contra de ellos.

Como consecuencia, muchos tuvieron que tomar otros caminos de supervivencia ya sea por opción obligada o por imposición.

Muchos no han olvidado que durante la época más dura, estar en contra aseguraba una beca del estado para hacer vida en el extranjero. Así llaman los propios exiliados políticos a su condición.

Lamentablemente para que los efectos de la dictadura militar no sean olvidados sino para que pasen a formar parte de nuestra dolorosa historia reciente, todavía tienen que pasar algunas generaciones. Dada esta realidad indesmentible, actualmente se dio vuelta la tortilla y a los artistas de los años 80, independiente de su calidad artística, parece habérselos tragado la tierra. No solo a los simpatizantes del régimen militar sino también a quienes no se manifestaron abiertamente en contra de ellos.

Es difícil pensar en un arte sin compromiso social y por tanto sin opinión en contra de un régimen dictatorial pero mi pregunta es si eternamente funcionaremos regidos por la ley del Talión en la que a mi parecer todos perdemos.

No puede ser que por manifestarse pacíficamente a través de las armas del arte un creador sea premiado o crucificado.

Hoy en día las subvenciones económicas han vuelto pero subsiste la duda si las asignaciones son por un estricto estudio de antecedentes y méritos artísticos o por afinidades o desavenencias con tal o cual pensamiento político.

Espero que así como el agua siempre termina por abrirse paso superando con paciencia cualquier barrera impuesta, el arte se abra camino para ser la más pura manifestación del sentir humano.

Que el arte no vende ni se vende puede ser algo discutible pero sin duda sobrevivirá.

 

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