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Sáb, Jul

Y no es coña | Carlos Gil

Escribo viendo una parte del Atlántico desde el Puerto de la Cruz en Tenerife, donde he estado inmerso en una marea humana que se llama Festival Internacional de arte en la calle Mueca 2019. Un festival con una trayectoria suficiente como para considerarlo veterano. Y, sobre todo, para considerarlo referente de una manera de entender la acción cultural, de convertir las artes de calle en una fiesta popular, en algo que se disemina y que cuenta con una suerte de cómplices que hacen posible su existencia. Los cómplices son particulares que colaboran de manera práctica junto a las instituciones que lo patrocinan.  

 

Como este mes de mayo empieza en el Estado español la temporada de teatro que se hace en espacios públicos  abiertos, de nuevo al estar yendo de una punta a otra de esta bella ciudad, al ver las aglomeraciones de la ciudadanía acudiendo a los lugares donde se concentran las actuaciones más mayoritarias, al ver las diferentes formas en las que se ha ido quedando la parte mayoritaria de la oferta para este tipo de teatro, artes escénicas, como se le quiera llamar, he vuelto a pasarme estos días recordando sin nostalgia de dónde venimos y hacia dónde vamos, que no soy capaz de discernirlo a partir de donde estamos hoy en día.

Voy a señalar las singularidades de Mueca, porque son miles de ciudadanos y ciudadanas, niños, jóvenes, maduros y ancianos que abarrotan los espacios habilitados. Son tres grandes espacios con gradas, más una parte de un estadio de fútbol. Es decir, se programan espacios de diferente índole de manera frontal, al aire libre y se abarrotan. En el espectáculo que inauguraba esta edición, un grupo local de humor muy local, cerca de dos mil personas estuvieron divirtiéndose de manera libérrima, y tenían dos funciones más. “Paganini” actuó ante unos largos cientos en otro espacio con todo repleto y en una actuación vibrante, especial, remarcable. Podría seguir, es impresionante estas movilizaciones de personas que parecen llegar de todas las partes de la isla, además de los turistas que se encuentran con ello de manera espontánea.

En muchos lugares de la ciudad se repiten actuaciones musicales, de danza, con la participación de grupos locales que le dotan a Mueca de una singularidad y una particularidad muy sugerente y que le convierten en una acción cultural participativa, colaborativa, popular en el sentido más amplio y positivo del término. 

Pero, de todo lo visto, lo único que yo calificaría de manera indudable como teatro de calle, pensado para la calle y que solamente se puede realizar en la calle debido al aprovechamiento de las personas y las circunstancias arquitectónicas y urbanas que encuentran es el trabajo del trío austríaco “Irrwisch”, con dos espectáculos muy diferentes, pero con la misma concepción de intervención en la vida cotidiana y transformación con la herramienta del humor de todas las circunstancias que van encontrando. Un pasacalle, alguna acción en movilidad en una calle, son cosas que se acercan a la teoría antigua, lo demás, teatro, danza y mucho, pero mucho circo, frontal con montajes que pueden pasar sin ningún tipo de problemas a un espacio cerrado, teatro o sala sin ninguna variación en toda su estructura interna y su poder de comunicación con los públicos.

Esto sucede desde hace algunos años de manera imparable en todas las programaciones y festivales que se convocan con esta advocación. Por eso he intentado hacer una colección de preposiciones para poner delante de Teatro. Aunque en ocasiones ya lo he dicho, ¿por qué no le llaman circo o danza? Durante parte del año hablo, discuto, debato, pienso, repienso, me contradigo, comprendo, me rebelo y vuelvo a empezar para saber los motivos que nos han llevado a este punto. Y son tantas, tan concurrentes, una confluencia de circunstancias que no se puede explicar sin entrar en una fase mágica, porque quizás la política de seguridad tenga tanta influencia como la economía. La precariedad, la bajada de presupuestos para la producción. Y la exhibición, la urgencia de ocupar los meses de verano donde apenas hay programación en interiores, muchas fiestas mayores y otros asuntos que no soy capaz de relatar sin que se me vuelvan los dedos agujas hacia dentro.

Por lo tanto, no hay manera de atrapar este fantasma. Casi todo en nuestra vida ha ido perdiendo consistencia, fundamento teórico, se renuncia a partir de un estudio, de una clasificación estética, social, artística, un planteamiento previo, un desarrollo. Da la sensación de que la coyuntura propicia la improvisación sin fuste, el todo vale, el aguanta mientras cobro, es decir, un deterioro real de lo ofrecido. Y en la otra parte, la contratante, por circunstancias varias, han admitido esto o quizás lo han propiciado involuntariamente porque se programa con la calculadora, con el equilibrio contable, y si se destina muy poco dinero, lo que se puede contratar acostumbra a ser de baja calidad. En las artes escénicas y en la pintura de fachadas. 

Por todo ello, aplaudiendo a quienes inciden en mantener sus programaciones en la calle, que procuran alimentar el espíritu, propongo que entre todos intentemos reconducir la situación. Volver a considerar esta parte de las artes escénicas desde perspectivas artísticas y no solamente por su coste barato y por otra cosa que me cuesta señalar, porque lo he escrito tantas veces, lo he proclamado en tantos foros, lo digo a quien me quiera escuchar: es una acción propensa a la demagogia. Decir en cualquier lugar y territorio que ha habido equis miles de espectadores es algo casi imposible de comprobar. 

Así que renuncio a fruncir el ceño y proclamo: ¡¡¡Viva las Artes Escénicas a, ante, de, desde, en, para, por la calle!!!!

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€