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Mié, Jul

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

¿Cuántas veces no lo hemos dicho y cuantas más no lo hemos pensado?

Mandar todo a la mierda sin medir las consecuencias de un acto tan irracional y fuera de norma, censurado por el que dirán.

Para llegar a ese nivel de descontrol la racionalidad también se ha ido ella misma a la mierda.

Tratar, tratar y seguir tratando hasta llegar al punto donde la idiotez humana nos hace caer para tener que levantarnos y seguir tratando.

Nadie nos prometió jamás que la vida iba a ser fácil, pero tampoco nos maldijeron con eternas penas y frustraciones.

¿O sí?

Los éxitos por mínimos que sean, se deben vivir a plenitud y aun así, de vez en cuando, mandar todo a la mierda es inevitable.

Chocar constantemente contra un muro de imposibles y cortapisas va minando gradualmente nuestra capacidad racional y sobre todo emocional de sobreponernos a las dificultades hasta que ese grito destemplado surge desde lo más profundo de nuestras frustraciones por no poder cambiar el curso de las cosas. En ese momento, mandarlo todo a la mierda incluso tiene cualidades curativas. Ese descontrol momentáneo incluso nos puede traer relajo.

Por algo el impopular martillazo en el dedo pulgar siempre se remata con el mayor improperio que conozcamos. Es como esas borracheras de medianoche donde en el límite de la inconciencia, casi noqueados por la intoxicación alcohólica, nos sentimos morir. Aguantamos confiando en nuestras fortalezas de buen bebedor hasta que no podemos más y el vómito explosivo no nos mejora del todo pero al menos nos alivia.

Esos descontroles los creo absolutamente necesarios porque de lo contrario la negatividad se acumula como residuos de una central nuclear, haciéndolos cada vez más peligrosos y difíciles de desechar.

¿Pero cómo tan negativo?

No hablo de un estado perpetuo de descontrol sino abrir la válvula de escape de vez en cuando para evitar una explosión mayor.

¿Y no sería mejor evitar llegar a ese punto?

Por supuesto pero el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, el que crea conocer la fórmula del control eterno, que me la envié rápido antes de estallar de nuevo.

Algunos parecieran "estar operados de los nervios" porque resisten estoicamente cualquier embate de negatividad con una pasividad monacal.

Cuidado. Son los más peligrosos porque el día que estallan, las victimas de su ira no pueden contarse tan fácilmente.

El ritmo de vida contemporáneo impuesto por esa mano negra anónima capaz de cambiar el curso de la historia en beneficio propio, nos obliga a acumular deudas, cansancio, stress, negatividad...

Las actividades fuera del horario de trabajo, si es que algo de tiempo queda, compartir con una familia ancianos tozudos como nosotros mismos lo seremos algún día, de adultos tan cansados como nosotros mismos y de niños pegados a sus dispositivos multimedia comprados por sus padres como chupetes electrónicos para dejarlos tranquilos, no basta.

Hacer deporte, yoga, baile, box, full contact,...tomar cursos del más variado tipo... hacer cualquier cosa que distraiga nuestras mentes, parecen ya no ser suficientes como para diluir la energía negativa.

A la mierda con todo sin dañar a nadie, respirar profundo y seguir tratando.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
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En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
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La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
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