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Dom, Sep

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Como muchas mañanas, hoy me desperté de un salto y es alarmante que hoy no exista alarma por nada. Y cuando digo hoy, solo me refiero a las últimas 2 horas porque me estoy recién levantando para comenzar este nuevo día.

¿Dónde quedaron las armas de exterminación masiva nunca encontradas, esas capaces de justificar guerras para enriquecer a los traficantes del dolor ajeno?

¿Que no hay un terremoto, erupción, aluvión, inundación, huracán o algún fenómeno natural que devaste mi moral a pesar de producirse a miles de kilómetros de mi realidad?

¿Y la crisis económica, sigue aquí o está acechando para volver a castigar despiadadamente nuestros precarios bolsillos?

Ni siquiera estamos llegando a fin de mes como para que los consabidos pagos de las eternas deudas me tengan nervioso. La profesora de mi hijo no me ha citado a una reunión urgente para hablarme de su mal comportamiento, el automóvil no presenta ningún problema y con mi pareja estamos pasando por una tregua de la discutida convivencia.

¡No puede ser! Alarma, necesito de alguna situación alarmante para sentir que estoy vivo.

Justo ahora en que me estaba acostumbrando a vivir con la preocupación constante, ningún asesino liberó su ira disparando al titular de las noticias ni miles de emigrantes se han ahogado en el mediterráneo tratando de desahogar su precaria condición. No se ha caído un avión al mar perdiéndose toda pista ni una conspiración alienígena está infiltrando agentes encubiertos en los medios de transporte público. Tampoco hubo heridos de gravedad entre los miembros de las barras bravas del último partido de futbol por la copa. Ni siquiera se ha producido la fuga de algún tigre del zoológico.

¿Qué puedo hacer ahora sin preocupaciones? ¿Cómo puedo vivir sin preocupaciones?

Ficticia o real no me importa. Necesito estar preocupado para no pensar.

Ya me acostumbré. Ya me acostumbraron.

Quizás me pueda acostumbrar a esta nueva condición momentánea para desempolvar esos proyectos creativos que nuca tuvieron la fuerza necesaria como para derrocar el imperio del alarmismo instaurado. Quizás pueda tratar de pintar, escribir, cantar, bailar o simplemente soñar con los ojos abiertos para no tener pesadillas cuando se cierren mis parpados.

¿Podré recuperar esa condición de creador que el ser humano siempre ha tenido pero que gradualmente se ha ido aplastando por el día a día?

Me estoy comenzando a preocupar. Esto de que no haya problemas puede que sea una nueva estrategia de las esferas de poder que rigen nuestros destinos para desconcertarnos.

Ahora sí que estoy preocupado. Me siento mejor.

Con una aspirina se me pasa el dolor de cabeza y mirando para otro lado fácilmente puedo hacerme el desentendido de los reales problemas que afectan a nuestra sociedad contemporánea.

Además. Cuando tenga deseos de crear simplemente lo voy a hacer pero no ahora que estoy preocupado de cosas más importantes que hacer un dibujito insignificante, escribir tonterías intrascendentes, tararear alguna melodía desconocida, moverme descoordinadamente o soñar tonterías.