Sidebar

18
Dom, Abr

El Teatro Arriaga de Bilbao estrena del 8 al 11 de abril su nueva producción teatral: 'Faces'. Alex Gerediaga ha adaptado y dirige esta obra que se representará en castellano y que está basada en la película homónima de John Cassavetes, una joya de su filmografía por la que recibió diversos premios en festivales internacionales y por la que fue nominada a tres Premios Oscar en las categorías de mejor guion original, mejor actor de reparto y mejor actriz de reparto. 

 

La pérdida, la aceptación de la madurez y, sobre todo, el amor en su vertiente más pesimista y explicita son los temas que abordaba el filme y son los que interpretará sobre el escenario el elenco formado por Felipe Loza, Arrate Etxeberria, Miren Gaztañaga, Txubio Fdez. de Jáuregui, Jon Ander Urresti y Maria Urcelay. Con la carga que supone el vacío emocional de su vida en pareja, los dos miembros del matrimonio formado por Richard y María (encarnados por Felipe Loza y Arrate Etxeberria) se lanzan a nuevas relaciones con las que intentan, sobre todo, reencontrarse a sí mismos. A Cassavetes realmente le interesaban las personas y el amor, del que exploraba todas sus variaciones, pues el amor es el motor más fuerte en la vida de la gente, ya fuere para intentar conseguirlo o para alejarse de él. En el caso de 'Faces', incide en las desgastadas relaciones en las que se confunde amor con aceptación y resignación, ergo, miedo a la soledad.

Alex Gerediaga apuesta en su versión teatral de 'Faces' por una propuesta escénica estéticamente muy cuidada, con proyecciones audiovisuales que tienen un peso fundamental en la obra y con otros elementos importantes como la música o la iluminación.

En cuanto a la adaptación, Gerediaga ha trabajado en una versión del texto reducida pero fiel a los diálogos. Y en cuanto a la puesta en escena, su objetivo ha sido continuar su búsqueda entorno a la relación entre los códigos escénicos y cinematográficos, tanto a nivel estético como narrativo. Plantear un trabajo audiovisual previamente estudiado, ahondando en las posibilidades que ofrece la amplificación sonora y visual, para integrarlas posteriormente en la propuesta escénica, siempre en favor de las interpretaciones. Y buscar así, el acercamiento de lo que guardan esos “rostros”.