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Lun, Nov

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Si bien es cierto la palabra no existe según la RAE, la suprema guardiana de nuestro idioma, al menos se entiende. Amo de tus silencios, esclavo de tus palabras. Por la boca muere el pez, y no solo el pez.

 

Todo esto me vino a la mente por la declaración, al decir lo menos, desafortunada, de la ministra de salud peruana, refiriéndose a la actual pandemia: “El asintomático contagia únicamente, en un porcentaje pequeño, cuando toca y respira”.

Cuando toca puede ser, pero ¿cuando respira?

¡Cuando respira!

La actual ministra de las artes, la cultura y el patrimonio de Chile, también hizo una declaración como para el bronce: “Un peso que se coloque en Cultura, es porque se deja de colocar en otro programa o necesidad de los ciudadanos”. ¿Quiere decir esto que el ministerio presidido por ella, es superfluo e innecesario? Como si la cultura no fuese una necesidad vital de todo ser humano.

Y para no ser tomado como un sexista, hace algunos años, el ministro de salud de aquella época, al ser consultado por la escasez de leche en polvo entregada a lactantes en los centros de salud donde las madres les hacen sus chequeos de rutina, contestó algo así como: "No me pregunten a mí por la escasez, pregúntenles a las vacas".

¿Cómo esos personajes llegaron a ocupar cargos tan importantes?

¿Será que no había otra opción, aunque fuese levemente mejor?

Nadie pide lumbreras dignas de un serio postulante al Premio Nobel, pero hasta donde sé, si alguien no respira, más que la mascarilla, el ataúd evita toda posibilidad de contagio, si la Ministra de Cultura no cree en su propio Ministerio, ¿quién podría creer en ella? Y en la carrera de periodismo no enseñan a hablar el idioma de las vacas, aunque la declaración esté a la altura del intelecto bovino.

Todo pueblo tiene los gobernantes que se merece.

Nooooooooooo, no creo merecer tanta estupidez con traje y corbata.

No creo que nadie merezca ser gobernado por la inoperancia hecha autoridad.

He leído algo de historia y según he deducido, antes existían valores e ideales de los gobernantes para con sus gobernados, quienes los elegían convencidos de ser bien representados. Comunismo, socialismo, fascismo, nazismo y otros ismos difíciles de enumerar, aunque no se estuviese de acuerdo con sus postulados, algún tipo de declaración de principios tenían como fundamento de su accionar.

Hoy en día, las declaraciones de principios de los diferentes partidos políticos, no son más que malabarismos verbales que harían prácticamente eyacular a los distinguidos miembros de la RAE, pero que después de aterrizadas las palabras, solo quedaría un gigantesco vacío.

¿Qué hace un abogado a la cabeza del Ministerio de Educación o Ministro de Vivienda y Urbanismo? ¿Y qué tanto puede saber una periodista, si el Ministerio que le tocó, es el de Deportes?

Zapatero a tus zapatos no se cumple ni por error.

El gran error es que somos dirigidos por parientes de los parientes o en el mejor de los casos, por amigos de los amigos.

No me queda más que declarar que la meritocracia está muy alejada, al menos, de la realidad latinoamericana.

Desde hace demasiado tiempo que no votamos por el mejor, sino que por el menos malo.

¿Nos lo merecemos?

¡He dicho!