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Mié, Feb

Velaí! Voici! | Afonso Becerra

La memoria es importante.

La memoria es importante en todos los ámbitos.

Se dice, incluso, que el cuerpo tiene memoria.

El cuerpo tiene memoria, recuerda los golpes y las caricias, y reacciona desde esa memoria.

La memoria es el depósito de la identidad.

La memoria es un mecanismo de supervivencia, porque nos permite adelantarnos a los hechos, prever, anticipar, prevenir…

La memoria es raíz.

La memoria nos enraíza y nos aporta la estabilidad necesaria para romper con el pasado, o no, y para lanzarnos hacia un futuro prometedor.

En función de la memoria, de su consciencia, el futuro es menos incierto y más nuestro.

La memoria nos da poder e impugna el destino arbitrario.

La memoria es importante.

La memoria de la danza es importante.

La memoria de la danza construye un cuerpo comunitario.

El arte de la danza necesita de la memoria para constituirse y crecer.

En Galicia las instituciones públicas llevan unos cuantos años abdicando de su responsabilidad con las artes escénicas y, en concreto, con la danza.

Ellas, las instituciones públicas que nos representan, deberían cuidar y custodiar el patrimonio de las artes escénicas. En un país civilizado esto es algo lógico, sin embargo en Galicia no acontece así. Hay alguna excepción, por ejemplo, el Teatro Rosalía Castro da Coruña con su TRCDANZA, una línea de programación expandida en danza contemporánea, exhibición de espectáculos, actividades relacionadas y documentación de los mismos a través de diferentes formatos (pre-textos). En su página web pe-trcdanza.gal se puede consultar.

Lo que no hacen las instituciones públicas lo hace la sociedad civil. Manu Lago, artista y gestor cultural, ha tomado la iniciativa de realizar un Archivo de la Danza Contemporánea de Galicia, en soporte digital, accesible a todo el mundo. Este regalo, de inestimable valor, lo ha presentado el 29 de abril de 2018, coincidiendo con el Día Internacional de la Danza. Se puede acceder en la página web: arquivocondanza.gal

Mi contribución, a petición de Manu Lago, ha consistido en un texto de presentación, que ahora traduzco al castellano y os ofrezco. Sirva para celebrar la danza y este Archivo Online de la Danza Contemporánea de Galicia:

Recuperando lugares.

El Archivo Digital de la Danza Contemporánea de Galicia

Por Afonso Becerra de Becerreá

La danza, a través del movimiento del cuerpo, crea y modifica el espacio y el tiempo. Nuestra experiencia del espacio y del tiempo se ve felizmente alterada por la danza, tanto como bailarinas o bailarines, tanto como espectadoras o espectadores. Porque el encuentro con la danza, más allá de su contemplación y de la emoción estética que pueda suscitar, es un encuentro que produce empatía y que opera por contagio.

Las tensiones rítmicas que despliega el movimiento corporal, articulado coreográficamente o explorado a través de una improvisación, en diálogo con otros cuerpos, objetos, espacios, luces, sonidos, silencios..., las tensiones rítmicas que despliega la danza nos alcanzan, cambian nuestro tono físico y nuestra respiración.

La danza, por tanto, genera ese lugar de recuperación de lo común, convoca, en su teatralidad, lo comunitario.

Cada pieza de danza responde, de un modo más o menos secreto, a una necesidad de recomponer el espacio y el tiempo, que van a ser ampliados y expandidos (contagiados) a la recepción, al público.

Por eso es importante el casi utópico empeño de guardar la memoria de las piezas de danza que pertenecen a un ecosistema cultural y, por supuesto, biológico. Porque esa necesidad, más o menos consciente, de recomponer el espacio y el tiempo, a través del movimiento corporal, de la coreografía y de la dramaturgia, también responde, de manera muy sutil, al diálogo y a la interacción con el ecosistema cultural y biológico en el que se da.

Es desde esta concepción orgánica y ecológica desde la que, bajo mi punto de vista, tiene sentido hablar de danza contemporánea gallega. Es desde esta concepción orgánica y ecológica, que estudia la danza como una flor que brota en un territorio con unas peculiaridades muy diferenciadas, desde la que me permito reivindicar la importancia de la diferencia en los trazos más sutiles, en las texturas más delicadas, en aquello pequeñito y marginal que puede distinguir la danza contemporánea gallega de la danza contemporánea catalana o flamenca de Bélgica.

Es por esto que el Archivo de la Danza Contemporánea Gallega, que comienza a elaborar Manu Lago, puede permitirnos observar esa especificidad nacional, matricial.

Más allá de la riqueza de estilos, técnicas y escuelas, que incorporan las creadoras y creadores de danza contemporánea en Galicia, se va a filtrar esa interacción, ese diálogo con el ecosistema, que inyecta unas tonalidades y un carácter, en sus trazos quizás menos obvios.

Por otra parte, el arte de la danza es imprescindible para cualquier colectividad, para cualquier territorio que tenga un mínimo de autoestima y que desee enriquecerse y crecer a través del cultivo de las artes.

Desde esta perspectiva, es muy relevante intentar guardar y documentar las piezas que constituyen la historia de la danza de un lugar determinado. Por la importancia lógica que tiene la memoria para el desarrollo, el aprendizaje y la evolución social y artística.

En los conservatorios de danza de Galicia debería haber una asignatura en la que el alumnado, que se quiere dedicar al arte de la danza, pudiese observar y estudiar a las coreógrafas y coreógrafos de su zona, de proximidad, más acá de las grandes figuras internacionales hegemónicas.

Porque el arte se hace desde el conocimiento de las grandes maestras y maestros internacionales, pero también desde el necesario conocimiento de las maestras y maestros que cosecharon la danza en nuestro entorno.

Igual que estudiamos la geografía y la historia de Galicia, e incluso de nuestra comarca, además de la historia y de la geografía general, en los conservatorios de danza, en las facultades de bellas artes, en las escuelas de arte dramático, debería estudiarse el repertorio de la danza del territorio en el que vivimos y en el que sería óptimo que ese alumnado de artes escénicas pudiese tomar el relevo y desarrollar su carrera como coreógrafas/os, bailarinas o bailarines.

Por eso, un archivo de la danza contemporánea de Galicia, es un bien de interés público para preservar el patrimonio del arte de la danza y para que, desde la memoria y no desde la amnesia, se pueda implementar su evolución y riqueza en un futuro.

¿Qué más?

Pues, por ejemplo, observando el archivo que está elaborando Manu Lago, me doy cuenta de que, a través de los indicios que me ofrecen los documentos aportados, la danza contemporánea gallega, porcentualmente, está realizada por poetas de la coreografía. Y con esto recupero un tópico (lugar) bueno, según mi opinión. El tópico de que el finisterre atlántico, con núcleos de población mayoritariamente pequeños y aislados, da lugar a una concepción de la danza contemporánea más lírica, más pegada a unas frases físicas que parecen conectarse con algo anterior al propio acto coreográfico, como si esas coreografías viniesen a alumbrar y dar forma a un espacio y a un tiempo primigenios, exultantes y melancólicos a la vez.

Para ilustrar lo que acabo de señalar, solo voy a exponer algunos de los casos documentados por Manu Lago:

Un ejemplo explícito de lo que acabo de apuntar son las piezas de la coreógrafa Branca Novoneyra, con títulos y sinopsis claramente alusivas a lo poético como material inspirador para la danza. La aliteración, el fonosimbolismo, la metáfora y la síntesis de lo poético trasladado y aplicado a la creación dancística. La primera pieza es Chove pra que eu soñe (2002), en ella recoge un verso como título. La última que aparece documentada es Aneis (2011) y se describe así: “propuesta en la que la intertextualidad entre la danza y la poesía guía la creación escénica.”

Otro ejemplo: la danza teatral de Estela Lloves, asumiendo la figura de una obrera, vestida con mono azul de trabajo, y jugando con los papeles de un periódico. Con la cabeza envuelta en papel de periódico. Frente a esa visión de la realidad periodística, que acaba por manipular nuestro pensamiento, aparece la presencia enigmática de Estela, avanzando, en danza, hacia el mar y lanzándose al agua desde el embarcadero de la isla de San Simón. Me refiero a la pieza Hoxe, na rúa, peguei un golpe na cabeza e quedei aterrorizada: en lugar de sangue saíu un pensamento propio. Que é o que vou facer agora? (2009)

Al azar, pienso en Que volvan as flores (2014) de Rut Balvís, un ejemplo diáfano sobre la danza como proceso de configuración de un espacio dinámico, en el que, además, se le dejan huecos a la recepción para que pueda implicarse en ese mismo proceso de co-creación, igual que acontece en un poema. Esa búsqueda de las flores que brotaron en una primavera anterior. Metáfora, el propio título, de la búsqueda de imágenes poéticas en el decurso de la pieza, para que vuelva a ser primavera.

Al azar, también, aparecen, como relámpago, los movimientos con los que Janet Novás se erige en la figura alegórica de una guerrera de reminiscencias celtas, en Si pudiera hablar de esto no haría esto (2016). Una Pepa Loba que aúlla con todo su cuerpo. Desde el susurro hasta el grito, desde el jadeo hasta el “aturuxo”, en un cuerpo que danza con los huesos percutiendo el suelo, para convocar a la fiera indómita, tan necesaria para romper el estado de falso bienestar en el que creemos hallarnos.

Velahí solo unas muestras de los tesoros que guarda este “Arquivo Online Danza Contemporánea Galicia”. Un paisaje tan excelso y exuberante como el que define el contorno de este territorio, en el cual el verde esmeralda del mar espejea los mil verdes del bosque y los azules de los cielos.

En la danza contemporánea de Galicia se esconden los ímpetus y los impulsos más inenarrables de lo que hoy es, o podría ser, Galicia. Porque la danza también está hecha de sueños y de ese profundo misterio que avanza por los cuerpos.

 

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