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Mié, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz

Hay palabras que esconden curiosas historias bajo su significado más extendido. Palabras que son como minúsculos libros que pueden abrirse y leerse para encontrar sorprendentes relatos, micro-poemas o incluso significados subliminales y ocultos de la palabra en cuestión. El Arte Escénico es un terreno particularmente fecundo a la hora de hallar sustratos lingüísticos velados bajo la superficie de las palabras. Así, por ejemplo, resulta cuando menos chocante que la palabra "persona" provenga del término griego que significaba máscara –el vocablo "máscara" en griego proviene de "personare", resonar–, dando a entender, para nuestro desasosiego, que toda persona es en realidad una máscara. Y significativamente, rizando el rizo en sentido contrario, "actor" nos remite a la palabra "actuar", por lo que un actor es esencialmente aquel que ejecuta una acción y no aquel que miente, finge o representa.

Metidos en esta harina, sumergirse en los significados escondidos que tiene el término "ensayo" en diferentes idiomas, abre un atractivo debate sobre las diferentes posibilidades que alberga ese espacio fundamental de la creación. Para los franceses, por ejemplo, ensayo es "repetition", sugiriendo explícitamente que se trata de una fase consagrada a la repetición. Qué duda cabe que la repetición resulta esencial en todo proceso de aprendizaje y de puesta a punto de una creación. El mismo Laurence Olivier, tal y como recuerda Peter Brook, pasaba infinidad de horas repitiendo los versos de sus personajes hasta adiestrar perfectamente todo su aparato fonador y poder, a partir de ahí, trabajar con mayor libertad creativa. Sin embargo, concebir el ensayo como mera repetición conlleva el riesgo de mecanizar el proceso creativo, logrando que a cada vuelta todo sea más fácil pero también más anodino. En este sentido, si la repetición es la antesala de toda rutina, resulta utópico pensar que la frescura y el fogonazo que necesita todo arte en vivo pueda alcanzarse a base sólo de repetir. Incluso cuando un espectáculo parece perfectamente ensamblado, ensayar con el único objetivo de repetir y engrasar los automatismos, puede ser la manera más rápida de acabar con la vida de un espectáculo.

La palabra castellana propone casi lo contrario. El ensayo nos habla de algo que linda con la experimentación, con un cúmulo de intenciones que se van a contrastar con la práctica. El ensayo es tantear, intentar, proponer lejos de cualquier certidumbre, es acechar un resultado asumiendo el riesgo del fracaso. El ensayo tiene pues una sombra inseparable, el error. En Alemania la cuestión nos lleva a un territorio similar: allí al ensayo le llaman "Probe", que viene de "proben", es decir, practicar, probar.

Pero probablemente de todas estas acepciones, la más seductora sea la palabra inglesa "rehearse", ensayar. Lingüistas que investigan la biografía de las palabras –pues las palabras, como las personas, tienen su propia biografía, y ésta también está llena de cruces, emparejamientos y soledades, de periodos de esplendor y decadencia–, dicen que el término tiene su origen en el verbo francés "rehercer". En su origen "rehercer" significaba volver a arar ("re-" como partícula que indica volver a hacer algo, y "herce" que significa "arado"). El pasado de "rehearse" revela una metáfora sugerente: la sala de ensayo es allí donde se ara una y otra vez, donde se remueve incansablemente una tierra para fertilizarla. La tierra que pide ser sembrada puede ser un texto que cae ante nuestros ojos, un objeto que inexplicablemente llama nuestra atención o quizá una acción que brota en una improvisación. Continuando con la misma imagen, es fácil proyectar la sala de ensayo como una suerte de invernadero donde se crea el clima idóneo para que en esa tierra salvajemente escarbada, crezcan y se desarrollen ideas.

Experimentar, sembrar, probar, repetir... Como ven, los diferentes significados de la palabra "ensayo" indican sólo algunas de las posibilidades que alberga una fase creativa que conjuga, como ninguna otra, lo tortuoso y lo sublime, el tedio y la magia, la desazón y el sueño.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
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Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€