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Lun, May

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Teóricamente una bomba de humo sirve para desorientar al enemigo al impedirle la visión pero si es arrojada sin los debidos conocimientos bélicos, el humo nubla sin distinción alguna la visión tanto de amigos como de enemigos al mismo tiempo que los asfixia llevándolos a todos a la desesperación.

Hoy en día no es muy difícil identificar la estrategia de lanzar bombas de humo mediáticas para impedir la visión de problemas verdaderos. Esta estrategia distractora se está haciendo tan frecuente que ni siquiera quienes las arrojan llegan a tener una real visión de las problemáticas que aquejan a nuestra sociedad. Generalmente detrás de un problema inmediato, está la posibilidad de un conflicto mayor a largo plazo. Prefieren ignorar las posibilidades de sus actos por cuanto eligen asegurar de manera inmediata sus mezquinos intereses.

Crisis política de tal o cual coalición amenaza gravemente la estabilidad institucional de la región, increíble cobertura total del importante partido de fútbol por esas copa a, b o c.

Se desmorona estrepitosamente el mercado económico mundial lo que incrementará los niveles de desempleo en el país, final del Concurso local Miss País para Miss mundo y Miss Universo.

La violencia ha aumentado drásticamente en la capital, un cometa de grandes proporciones pasará muy cerca de la tierra dejando una maravillosa estela incandescente apreciable a simple vista.

¿Afortunadas coincidencias?

Si claro, como no.

El comportamiento humano ha dejado de ser un misterio aleatorio. Está tan archi estudiado por diversidad de especialistas en todas las áreas que con una certeza casi absoluta se puede obtener una reacción dada si se utiliza el estímulo adecuado.

Solo si estamos conscientes de que somos manipulados seremos capaces de decidir sobre nuestros actos.

Al meternos en el juego de credulidad voluntaria que significa asistir por ejemplo a una obra de arte, hemos tomado la decisión de creer en lo que sabemos es ficción. Hemos decidido dejarnos engañar. Aunque esté basado en hechos de la vida real, no es real.

Todo entrenamiento rinde sus frutos a mediano plazo y el entrenamiento de meternos en el juego del arte, sin duda nos ayudará a darnos cuenta de cuando los medios tratan de distraer nuestra atención.

Pan y circo es una expresión tan valedera hoy como hace siglos atrás.

Las bombas de humo de misses siliconadas, partidos de futbol como verdaderas guerras entre barras bravas por conquistar territorios, peleas que nunca existieron o fenómenos naturales impresionantes, son los leones de antaño comiendo cristianos para distraer al pueblo de su miseria.

Solo el arte nos puede dar el entrenamiento necesario para discernir entre mentira y verdad para que al menos nos demos cuenta, cuando nos están distrayendo para evitar peligrosos cuestionamientos capaces de desestabilizar el sistema. Después será nuestra propia decisión si nos dejamos llevar o no por esas cotidianas fantasías utilitarias.

A ponernos la máscara anti gases del arte para seguir moviéndonos entre tanto humo mediático.