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Jue, May

Tras su estreno en el pasado Indifestival que organiza Santander la sala Miriñaque, la compañía The Zombie Company presenta en la Comunidad de Madrid (Nave de Cambaleo en Aranjuez el día 18 de febrero y en la Sala Triángulo de Madrid entre el 21 y 23 del mismo mes) su nuevo montaje, 'Exumación'. Se trata de una obra escrita y dirigida por Carlos Be y protagonizada por Carmen Mayordomo, Gabriel Moreno e Iván Ugalde. 'Exhumación' es una obra que parte de hechos históricos –la figura del astrólogo Tycho Brahe, en cuya vida se inspiró Shakespeare para escribir Hamlet– para desembocar en una obra de suspense no exenta de comedia, romanticismo, erotismo, terror, piedad...

Exhumación tiene como base a un personaje histórico, Tycho Brahe, y su sorprendente historia que, aún hoy, sigue dando qué hablar. ¿Cómo llegas a él y qué es lo que te provoca para ponerte a escribir?

Gracias a Jan Písařík, pintor checoslovaco que me puso sobre la pista de Tycho Brahe. Para la gente de su país, este astrónomo es una celebridad, como lo fue durante el siglo XVI en su tierra natal, Dinamarca. En 1572, a partir de las observaciones de una supernova, Brahe concluye que el firmamento no es inmutable como se creía. El descubrimiento corre como la pólvora y su fama trasciende fronteras. No es de extrañar que su nombre llegara a oídos de su coetáneo William Shakespeare, quien se inspirará en él para el papel protagonista de ‘Hamlet’. Las coincidencias entre la realidad de uno y la ficción del otro rebasan de largo la casualidad. Aparte, Brahe fue un adelantado para su época, un rebelde y un revolucionario. Nunca contrajo matrimonio con su mujer y en el ámbito profesional logró todo lo que se propuso. Recuerdo con claridad meridiana la conversación con Písařík. Era la vigilia de San Juan del año pasado. Písařík me contó que habían exhumado el cuerpo de Brahe. Su sepulcro se encuentra en Týn, la iglesia cuyas agujas, junto con el puente de Carlos IV, acaparan la mayoría de las postales de Praga. Las pruebas de la exhumación concluían que Brahe murió envenenado. La pregunta primera que me lleva a ponerme a escribir no es otra que quién mató al Hamlet real y cómo logró ocultarse el crimen. Exhumación indaga en el pasado de la mano de la historia y la obra de Shakespeare para descubrir una conjura que aún hoy en día, cuatrocientos años después de su muerte, sigue agitando ciertos sectores de la población danesa. Los tres investigadores que protagonizan la obra, dos historiadores y una filóloga, deciden apostar por la verdad, aunque tengan que avanzar a contracorriente y quedarse completamente solos, desasistidos, en su aventura.

No es la primera vez que escribes sobre obras de autores universales.

Tras abordar a Antón Chéjov, Christopher Marlowe, Lope de Vega y Miguel de Cervantes, sentí que había llegado el momento de acercarme a Shakespeare. Así pues, a través de la escritura y de tres ejes de partida sobre los que pivotan los tres personajes –el poder, la traición y la culpa– me percato que la interpretación de Hamlet que estamos realizando nos conduce hacia la pérdida. Y de eso trata Exhumación también: de la pérdida.

¿Tiene sentido exhumar a una persona cuatrocientos años después de su muerte?

A principios del siglo pasado se efectuó una primera exhumación de Brahe. Las técnicas empleadas en aquel entonces no permitieron concluir lo que, cien años después, se descubre. El avance de la ciencia siempre permite arrojar nueva luz sobre hechos que dábamos por sentado y, aún así, nos mostramos reacios a asumir semejantes giros en la historia. Nos han educado a dar por sentado casi todo y no a cuestionarnos lo preestablecido, tal como hacía el propio Brahe. Es terrible comprobar cómo arrastramos imposiciones y mentiras. Así pues, la obra pretende exhumar al propio Hamlet y descubrir lo que subyace de historia real en él. Es decir, Exhumación persigue el alma común que comparten la realidad y la ficción.

¿La búsqueda de la verdad puede confundirse con curiosidad?

Considero que se persigue la verdad por ánimo de perpetuarse, por lo menos a través del arte. Si apresas a la verdad, cabalgaras a lomos del tiempo. Si caes al oprobio, te tildarán de curioso. Las últimas palabras que pronunció Brahe fueron: “Espero no haber vivido en vano”. Creo que es un buen leitmotiv para cualquiera.

Da la sensación de que Exhumación es una obra de suspense basada en la Historia. ¿Es así?

En efecto, aunque combina muchos otros géneros. Se presenta bajo la forma de una obra de suspense aunque no está exenta de comedia, romanticismo, erotismo, terror, epicidad y algunas pequeñas licencias que no sabría cómo categorizarlas. El argumento parte de los tres investigadores, encarnados por Carmen Mayordomo, Gabriel Moreno e Iván Ugalde, imbuidos en un estudio que les conducirá a descubrir la identidad del asesino de Brahe a través de la única pista que aquél no consiguió borrar de la historia: la obra de Hamlet. Los actores transitarán por los personajes shakespeareanos para desembocar en el mismísimo Brahe –interpretado por Ugalde– y otros dos personajes de la época implicados directamente en la intriga.

En este juego escénico en diferentes planos, ¿cómo es vuestro Hamlet?

Nuestro Hamlet no sólo se presenta ligado al libro y a la ficción, sino que se extrapola hacia el futuro y el pasado y se personifica tanto en el investigador como en Brahe, su referente histórico. Esta triplicidad permite trabajar ciertas actitudes como la deshumanización progresiva en la que nos vemos sumidos en la sociedad actual, la pasividad y la incorrecta gestión de las emociones, así como la carencia de valores y modelos aptos. Además se establecen otras líneas en paralelo para la construcción de los personajes. El historiador que interpreta Ugalde traduce la “locura” de Hamlet en el motor que le impulsa a llevar la investigación hasta las últimas consecuencias sin importarle que su entorno se desmorone progresivamente. En el otro extremo, Brahe desarrolla ciertos aspectos oscuros de Hamlet, lo cual le orienta hacia una visceralidad arrasadora, despojada de ética y alejada de cualquier sublimación.

Háblame del equipo que participa en el montaje.

Al poco de conversar con Písařík propuse a los actores embarcarse en este proyecto. El equipo se constituyó con una fluidez sobrenatural. Mentxu Romero fue la primera en incorporarse al cuarteto como inestimable ayudante de dirección. A continuación se sumaron Jesús Antón a las luces y Ana Sánchez de la Morena, productora ejecutiva y socia de Korego proArte Producciones contemporáneas. La Sala Triángulo no dudó en acogernos en su espacio y la verdad es que nos ha abrigado mucho. Desde el primer momento el proyecto, como si contara con voluntad propia, nos ha ido cautivado uno tras otro y creo que es por la amplitud de su propuesta y, sobre todo, porque apostamos por un teatro libre, independiente, propio y con valores.

¿Cómo encaja el montaje en la trayectoria de The Zombie Company?

Con Exhumación la compañía prosigue con sus temas habituales: la paridad entre hombres y mujeres, el abuso de poder, el confiar y quererse uno mismo como motor de desarrollo personal, la necesidad de reivindicar una justicia superior a la establecida y la pureza de los sentimientos. La novedad radica en el traslado de la compañía a Madrid, una apuesta seria alimentada por las ganas de trabajar con los profesionales de la capital. Existe gente muy desencantada por la situación que viven las artes escénicas, pero creo que no es momento de rendirse, sino de arriesgar y desde la base, desde las personas, abriendo nuevas sendas a través de la maleza. Al fabuloso equipo humano de la compañía se ha unido a fecha de hoy más de medio centenar de mecenas particulares que creen en nuestro proyecto y apoyan activamente el montaje de la obra. Saber que cuentas con el respaldo de tanta gente en pleno proceso es algo muy emocionante y está convirtiendo Exhumación en una experiencia humana y teatral que nos tiene sobrecogidos. Esperemos que disfrutéis de la obra tanto como nosotros estamos disfrutando con el montaje.