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Jue, Ene

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Es la expresión que más se ha escuchado y leído desde hace ya más de tres turbulentos meses en mi país, Chile. Lo lamentable es haber despertado de una pesadilla que de tanta repetición, ya la habíamos normalizado y que lamentablemente la vivíamos con los ojos bien abiertos y la conciencia completamente engañada.

 

Sí, despertamos, pero lamentablemente, seguimos en la misma pesadilla, ahora acrecentada por la violencia descontrolada en la cual estamos inmersos.

Todas y cada una de las demandas sociales son sobradamente razonables e incluso mínimamente dignificadoras, pero ante la nula respuesta de los dirigentes a las demandas verbales, la violencia física se ha desatado.

En un comienzo quizás eran individuos altamente frustrados, con una necesidad incontrolable de vengarse contra el sistema tiránico que los tenía oprimidos y encadenados a su grillete de tarjetas de crédito, eso quizás fue así en un principio, pero ahora solo es la violencia de videojuegos llevada a las calles y esto inevitablemente le abrió las puertas de par en par a los ladrones auto denominados como profesionales.

No vivimos con el temor de ser asesinados sin motivo al transitar por las calles, aun, pero nadie, nadie, podría afirmar sinceramente que no tiene miedo de ser asaltado por los supuestamente malos o golpeado por los teóricamente buenos.

¿Cuáles malos? ¿Cuáles buenos?

Inútiles supuestos teóricos.

Los malos solo existen porque los buenos los han formado así; por el sometimiento económico llamado tarjeta de crédito, por la falta de oportunidades si no se tiene el apellido adecuado, por la deficiente educación a la que se puede acceder, porque el descanso de la jubilación mas parece un castigo que un premio a una vida de trabajo, porque se puede morir en la lista de espera antes de ser operado en el sistema de salud pública, porque nada es gratis salvo respirar el aire contaminado de una economía de libre mercado...

¿Quiénes son los verdaderos malos, los tildados de malos o los buenos de cuello y corbata siempre bien vestidos?

En cualquier grupo humano existe la más amplia gama de roles, aunque lamentablemente en mi país y sin duda en otros también, la base de la pirámide es gigantesca en relación a los pocos privilegiados que están en la cúspide todo poderosa.

Desesperación, cansancio, abuso, asimetría, depresión, se combinaron durante demasiado tiempo para hacer una poderosa bomba... y la bomba estalló para despertarnos con su ruido ensordecedor por demandas de justicia.

Tuvimos tantas pesadillas hechas realidad, que pareciera hemos perdido toda capacidad de soñar cosas agradables.

Parece utópico, pero creo que el arte en cualquiera de sus expresiones, con su característica única de transferir imágenes a nuestro subconsciente, puede devolvernos la capacidad de soñar y por tanto, devolvernos la capacidad de construir nuestros sueños sin necesariamente destruirlo todo.

Aquí no solo se ha destruido la infraestructura urbana del transporte público, las calles, las plazas e incluso algunos espacios culturales, lo peor de todo es que se han destrozado las confianzas.

No podremos salir de esta crisis sin la institucionalidad y el enorme problema es que ya nadie confía en las instituciones, salvo en los bomberos que han debido apagar un Chile en llamas.

Chile despertó, pero la pesadilla sigue.