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Jue, Ene

Y no es coña | Carlos Gil

He pasado unos días en mi Barcelona natal, una inmersión familiar, sin apenas acercarme ni a las carteleras de los teatros. Hay que purgarse de vez en cuando. Me ha tocado la muerte de Carles Flavià, un tipo vitalista, que se ha peleado con un maldito cáncer. Alguien que la mayoría de ustedes no conocerá ni identificará, pero que tras su primera vocación religiosa, decidió hacer otra evangelización, casi siempre nocturna, con el humor como herramienta de convencimiento, con la vida por bandera, que fue manager de conocidos artistas hasta que un día en una suerte de apuesta con su compadre Pepe Rubianes, se subió a los escenarios con sus famosas homilías. Y no se bajó hasta antes de ayer. Y se hizo muy conocido entre el público catalán con varios programas televisivos. Me imagino que hoy seguirán riéndose de todo y de todos, los dos, Pepe y Carles, allá donde mierda vayamos cuando se apaga la batería de nuestro chip.

En esas andábamos, reconociendo la gran calidad de los vinos del Montsant, cuando alguien se tuvo que ir a ensayar una zarzuela y antes de irse sentenció: en cinco años no existirá zarzuela en Barcelona. Y quizás ni en toda España. Y se armó una buena. Se notifica a los presentes que en Catalunya hay compañías privadas que hacen repertorio de zarzuela, que hay compañías aficionadas que hacen parte del repertorio, que en los teatros privados se ofrecen temporadas, pero parece que ya no se hace con los mismos resultados. Y se habla de que en Madrid hay compañías subvencionadas, institucionales o no, que se están haciendo con el mercado, aunque la calidad no se diferencie tanto.

Es como un falso dilema. La zarzuela ha sido siempre un tema de discusión. En la mesa donde estábamos eran muy zarzueleros, porque desde niños la han visto y la han hecho. Otra parte, entre los que me cuento, siempre hemos cuestionado el género, su repertorio, su poca intención de renovación. Pero confieso que sin ir hace muchos años a demasiadas zarzuelas, me conozco la mayoría de las partes más populares del repertorio más conspicuo y pertinaz. Por algo será.

Y ahí seguimos con otros falsos dilemas: es el teatro, la zarzuela, la música realizada desde el impulso amateur uno de los motores de una buena salud cultural general y, por ende, de trasvase de talento a los estamentos superiores más profesionalizados o por el contrario se trata de un lugar donde la repetición, el conservadurismo se establece de manera inconsciente. Y no hay solución. Las opiniones se enconan. Hay que potenciar lo de base, lo comunitario, pero hay que crear estructuras de formación para que esos talentos se canalicen de manera eficaz a cuotas superiores de investigación y creación. La frase que acabo de escribir parece de un programa electoral de esos partidillos que se marean tanto con el miedo a gobernar, pero no se puede aislar lo vocacional de lo profesional, sino dejarse contaminar.

Y claro está, en semana santa, con el domingo de ramos, nos lleva de golpe a las distintas pasiones representadas en diversos pueblos y ciudades de oda la península ibérica. Y en poblaciones catalanas como una atracción turística de primer orden. ¿Es teatro o religión? Teatro, teatro, en ocasiones teatro muy bien estructurado. Yo les juro que de las pasiones más reconocidas de Catalunya han salido escenógrafos, directores, actores y actrices para la escena catalana que han logrado convertirse en primeras figuras estatales y hasta internacionales.

Por lo tanto, no hagamos un problema de algo que no lo es y consideremos que es bueno que las vocaciones se provoquen haciendo teatro o danza, en la escuela, en el barrio, en los centros sociales. Quien crea que debe dedicarse profesionalmente, una vez envenenado, que se prepare en escuelas. Insistimos: hacer teatro es bueno a todas las edades, sea para ganarse la vida o para ganarse el amor de tu enamorado o familia. Pregúntenles a los programadores y les dirán que cuando programan teatro amateur en sus teatros, el lleno está casi siempre asegurado. O como dice Pau Llacuna, si quieres llenar un acto cultural, programa al coro infantil de la localidad.