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Lun, Jun

Y no es coña | Carlos Gil

Lunes ocho de abril de dos mil diecinueve, una fecha como otra cualquiera a la que se llega con una carga trimestral y una zanahoria vacacional. Nos faltan pocos días para que la estulticia de los candidatos políticos se convierta en petición de voto. En algunos lugares del poder cultural ya han perpetrado su acto de condenar al teatro y la danza oficial en Madrid, y en algunas provincias, a la dirección de unos elegidos bajo todas las sospechas de arbitrariedad, falta de transparencia y de precipitación. El INAEM acaba de cometer un incesto cultural. Cinco años, más sus prórrogas con los señores feudales asegurados en sus castillos de papel, es decir de dinero público, impunidad artística y pago de favores a correligionarios, amigos y amantes. O maridos. 

 

La decrepitud se manifiesta cuando se utilizan de manera reiterada ciertas frases que ya no son muletillas, sino salvaconductos para la insignificancia. La que más hiere al usarla es “ya lo había dicho”. Es el reconocimiento de ser alguien que está fuera del tiesto del poder temporal. En lo que nos ocupa, las artes escénicas, lo más normal es estar fuera, aunque son muchos los que se conforman con una caseta en el jardín, ataditos con una cadena compuesta por publicidades baratas, llamadas aparentemente confidenciales, entradas gratis, invitaciones a jurados y otras de las componendas que hacen que los que señores de los castillos se sientan protegidos, adulados, puedan tomar las decisiones que les pase por sus rotores y se les aplauda y premie.

Quizás no sea de su interés general, pero en este lunes que escribo, se presenta oficialmente un libro titulado “El Director”, escrito por David Jiménez, que fue durante 366 portadas el director del periódico El Mundo. Se han publicado extractos, le he escuchado en entrevistas y tertulias, he escuchado y leído la reacción virulenta con la que muchos de sus excompañeros de empresa o de otras cabeceras, han reaccionado a lo que intenta denunciar este hombre que tras muchos años de corresponsal en Asia, se atrevió de manera imprudente, claro está, a hacerse cargo de un diario que estaba en crisis económica y absolutamente intoxicado por los poderes reales vinculados a un partido político. Explica este hombre cómo se censura, cómo se controla, cómo se sugiere, la fuerza de los anunciantes poderosos para evitar críticas, para nombrar tertulianos. Cómo llegan los argumentarios del partido en el gobierno para reproducirlo. Y así sucesivamente.

Pues digo yo que, dentro de nuestra pequeñez económica, de nuestra poca incidencia social, económica y política, en las artes escénicas y sus medios especializados y las secciones de los periódicos generalistas que tratan de manera cada vez más ínfima de estos asuntos, existen presiones, cambalaches, consignas, miedos y ese largo etcétera que ustedes se imaginan. Es muy fácil, si la existencia de tu revista, el salario de los colaboradores depende exclusivamente de los anuncios de las unidades de producción del INAEM, ¿cómo va a tener un momento para pensar que se está haciendo algo mal, aunque sea remotamente? Si el CDN te pone anuncios que mantienen tu ego, tu sueldo y tu relativa “importancia” en los teatros de Madrid, ¿cómo vas a señalar que han existido repartos bajo la sospecha de poca objetividad, cuando no de otras figuras penales? 

Mi hermano mexicano, Jaime Chabaud, el soñador de la revista Paso de Gato, de una de las mejores colecciones de libros de teatro de este siglo, que tiene una librería especializada en Ciudad de México, anda despidiendo colaboradores, llevando a los imprescindibles a un rincón de su casa para seguir trabajando, con problemas para ubicar la librería en algún otro lugar, en medio de una crisis económica porque las autoridades han decido congelar las ayudas, porque el lugar donde tenía la redacción y la librería eran edificios de la SOGEM, la sociedad de autores de allá, y le han subido de manera criminal los alquileres. Aquí no me voy a meter en censuras, ni en otras cosas que desconozco al detalle, lo que quiero decir es que, al ser tan dependientes, tan dependientes, somos vulnerables, nos convertimos, sin darnos cuenta, en sumisos, en dóciles, en comprensibles. Jaime tiene una brillante columna semanal en un periódico donde puede explayarse, y quizás, su libertad ahí, le provoque dolores en el otro lugar.

Con esto se quiere decir que lo ideal sería que los medios de comunicación tuvieran la posibilidad de ser libres. Y eso es a base de tener repercusión social, suscriptores, publicidad real, es decir que los que usen nuestros medios lo hagan no por compromiso territorial, por callar voces o por tener una voz fiel, sino porque ayuda a conocer su trabajo, una parte de los públicos que acuden a los teatros lo hace por la confianza que tienen en nuestros medios y opiniones. Ya sé que esto anterior es para muchos una utopía. Pues para algunos es un objetivo. Lo que es diferente. La independencia, en concreto, no significa que tengamos que ser excluidos, ni que renunciemos a las ayudas que se convoquen, ni que no queramos publicidad institucional que se reparte graciosamente y sin atender a su eficacia, sino que sea como sea, debemos tener una base de suscriptores que paguen lo suficiente para tener nuestro suelo económico garantizado para subsistencia de manera que los caprichos de los poderosos no nos lleven al abismo.

Bueno, pues ya hemos colocado el marco para que todos se sientan agraviados, insistiremos en reclamar que se nos explique cómo se nombraron hace ocho años a la directora de la CNTC y posteriormente al director del CDN. Sobre todo, porque sacan esas frases vacías donde invocan a las buenas prácticas, que solamente se consideran así entre los Soprano y la cúpula del INAEM, porque son de lo más tramposo posible e inimaginable en ambientes culturales democráticos donde se premien los proyectos y no las sensaciones. Y otra recomendación final, a los recién nombrados se les rogaría que se abstuvieran de avergonzarnos, que no hicieran declaraciones improvisadas. Son tan tópicas sus apreciaciones que no pasan de ser cuatro frases y un wifi para consultar la Wikipedia. Cinco u ocho años con estos nuevos caciques tan poco ilustrados no son motivo de celebración ninguna. A no ser que seas amiguete, amante o marido. 

El cambio, a este que suscribe, a este medio y sus otros instrumentos al servicio de las artes escénicas, ARTEZ, la editorial Artezblai, la Librería Yorick, no le puede llevar a peor trato. En el INAEM, ya que he hablado con algunos cargos medios y altos, puedo asegurar que de manera consciente y consentida se nos ha discriminado de manera flagrante y totalmente grosera. Gracias a nuestra tozudez, seguimos y algunos se van, enriquecidos y con buena agenda para unos meses o años, pero a la realidad de la que llegaron. Y ellos ya saben lo que les digo. 

Y no he puesto ningún nombre propio, pero si es necesario los escribiré con mucho respeto, el que no han tenido con nuestra pequeña iniciativa privada.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€