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Vie, Oct

Y no es coña | Carlos Gil

Días antes de la certificación en Buenos Aires del fracaso para convertir Madrid en sede los Juegos Olímpicos de 2020 recibimos, y publicamos, un comunicado del Centro Dramático Nacional, firmado por su director actual, Ernesto Caballero que nos sorprendió por su posicionamiento acrítico con la iniciativa. Nos sorprendió que una entidad de estas características saliera públicamente a solicitar esa capitalidad olímpica, y lo hiciera con un lenguaje propagandístico que, de verdad, nos sonrojó.

En primer lugar no sé si el CDN, tan mudito institucionalmente ante tantas cosas que afectan a la cultura, al teatro, la sociedad y la ciudadanía, tiene que posicionarse y respaldar "con entusiasmo la candidatura..." de marras. Y a continuación escribir: "El teatro comparte con el deporte valores sustanciales como el esfuerzo, el trabajo en equipo, la entrega, la constancia, el compromiso y la capacidad de emoción. No en vano el olimpismo y el teatro occidental provienen de la misma cuna: la Grecia clásica." Perfecto, tenemos la excusa, pero ¿sabe el señor Caballero la inversión realizada por esa candidatura para que se lleven a cabo unas obras inacabadas, una ciudades olímpicas o unos estadios en esqueleto, en comparación con lo que se destina a las artes escénicas no solamente en su Madrid del alma, sino en todo el Estado español?

Así que su comunicado terminaba de una manera exultante, colocado en la ola de la Gran Mentira que decía que Madrid era la elegida por la Gracia de Dios, me imagino, "aplaudimos la labor realizada y deseamos con fervor que el año 2020 abra con éxito el telón de ese escenario mágico que es la ciudad de Madrid." Bueno, pues el fervor es ahora amargura, y esperamos que nos dé alguna explicación por emparentar el teatro actual con el olimpismo de hoy. ¿O no estamos hablando de un negocio mediático, de un espectáculo televisivo global, una exhibición de equipajes deportivos, banderas y sospechas de dopaje?

Yo entiendo que todos tengan expectativas, y que si hubiera sido Madrid la elegida, habría mucho negocio teatral: ceremonias, programaciones especiales, eso que ya hemos comprobado que arrasa, que enriquece a los de siempre y que después no deja nada más que deudas, frustraciones y más esqueletos de edificios sin contenido. ¿Es esa la opción que desde el CDN se propone para el futuro?

Tanto entusiasmo y fervor con la oficialidad, desde la oficialidad, nos provoca un empacho y nos cubre de dudas. Sin Juegos Olímpicos en el 2020 en la capital del Reino de España, ¿qué propone el entusiasta director olímpico para los próximos siete años de la vida teatral española desde una institución pública con presupuestos olímpicos de fondos comunes estatales en comparación con la realidad existente?

Claro, a él no le corresponde responder a estas cuestiones. Es el director de una unidad de producción. ¿Le correspondía mostrarse tan fervoroso ante un nicho de negocio teatral de futuro? Tengo una duda razonable que no quiere comprometer a nadie. ¿Le sugirieron desde el INAEM ese entusiasta comunicado o fue un acto voluntario propio? En otras unidades de producción de la misma institución nadie se manifestó con membrete y firma con tanto entusiasmo.

Bueno son efectos colaterales de una candidatura olímpica que se ha convertido en una metáfora del caos en el que este gobierno español se maneja y tiene sumida a la ciudadanía. Y el IVA al 21 % sigue siendo terrorífico, claro de esto le señor caballero no entiende, porque el en el CDN no hay IVA, curiosamente. Con menos entusiasmo y fervor a favor del que manda, las decisiones suelen ser más operativas y pensadas.