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Mié, Jun

Y no es coña | Carlos Gil

A lo largo de una semana uno pasa por situaciones relacionadas con las Artes Escénicas que le dan inspiración para escribir estas líneas. Unas veces se apuntan unas palabras en un papel que después son imposibles de entender, otras se aparecen asuntos o temas a tratar provocados por una obra, una conversación, una convocatoria o un simple reflejo de una lectura. Rescato un asunto recurrente.

La publicidad y las Artes Escénicas es un asunto que me tiene siempre en un tris de la negación absoluta de la razón de una supuesta relación entre causa y efecto. Dicho de otra manera, ¿cómo se entera a día de hoy la mayoría de las personas que deciden acudir a presenciar un espectáculo en vivo? Quizás esté muy equivocado, que me haya enrocado en una idea primaria que intenta desmontar los discursos que alimentan la idea de mercado. Mantengo que no es posible aplicar la misma lógica publicitaria en un producto de consumo mayoritario que uno que se dirige a unas cuotas muy delimitadas de posibles receptores que decidan ir a ver lo anunciado sin prevención anterior.

Lo digo en todos los sentidos, me parece que la posibilidad de aumentar públicos no puede ser únicamente por la publicidad clásica. Veo en casi todos los canales de televisión anuncios del musical “EL Rey León” y me quedo pensando de manera profunda el coste de esas publicidades. ¿Lo pagará la productora al precio de tarifa o será un intercambio? Insisto en que los veo en cadenas públicas, donde podría haber una colaboración “cultural” y en las privadas donde es una simple relación mercantil, pura y dura. Es un coste muy alto según tarifa y necesitarían un aumento de entradas bastante considerable para recuperarlo. Y es un musical que lleva años con ocupaciones máximas en un teatro de la Gran Vía madrileña. Siguen invirtiendo en publicidad para mantener la asistencia o aumentarla. Y se sobreentiende que ganan dinero. En cualquier caso arriesgan o invierten un dinero privado.

Un caso contrario, la semana pasada en Madrid aparecieron en ciertos puntos unas banderolas en las farolas, que ponía en una de ellas “Matadero, centro internacional de las artes vivas” y en la otra unas letras, que ahora no recuerdo pero que eran el título de un espectáculo, se supone y unas fechas: 3-5 de junio, creo. ¿A quién se dirigían esos anuncios? Solamente gente muy especializada podía entender que se trataba de una oferta de un espectáculo, no había ninguna pista, salieron solo dos o tres días antes de su actuación y era para unos días limitados,  tres o cuatro. ¿Qué eficacia pueden tener esos anuncios en el objetivo de llevar ciudadanos a la sala? Probablemente no era su función, pero uno empieza a cansarse de ver gastarse el dinero público en acciones tan inanes, dedicadas a una presencia casi invisible. Algo de lo que se debería hablar alguna vez.

Además de estos detalles y otros, como es ver anuncios institucionales de espectáculos en las unidades de producción del INAEM o los teatros municipales en los transportes públicos móviles o los túneles del metro, cosa que se entiende, pero que es un nuevo motivo de queja por lo que tiene de competencia desleal ya que esos teatros pagan esa publicidad con el dinero público y encima no cargan el IVA en sus entradas,  la verdad es que se crean distancias insalvables de oportunidades o posibilidades de subsistencia.

Se supone que se hacen estudios regulares sobre las maneras de conocer la ciudadanía las programaciones, porque la publicidad debe utilizarse para obtener rendimientos a corto o medio plazo, se debe estudiar si es más eficaz una revista especializada, un diario deportivo, las redes sociales,  los medios de comunicación audiovisuales o radiofónicos. Probablemente en el campo de los teatros institucionales no se preocupen tanto de la publicidad de un producto concreto como de la propaganda. Personal, institucional, política, partidista.

Mi argumentación final es la insistencia en las peculiaridades de lo que se oferta, de lo directo, de lo azaroso y de algo que se llama de boca a oreja que acaba siendo bastante eficaz. Lo principal es que se debe empezar a sensibilizar a toda la ciudadanía en las artes escénicas desde otros lugares, mucho antes, en la escuela. Es decir no publicidad de impacto, sino de convicción, de conocimiento, de actividad cultural.  No de moda, sino de hábito. Con la urgencia relajada.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€