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Mar, Nov

Sangrado semanal | Juana Lor

En Roma han ocupado un teatro de los grandes, de los importantes, de los de terciopelo rojo en los asientos. Un teatro mítico, de esos con placa de 1996 en la escalera que reza: Hace setenta y cinco años, sobre el escenario de este teatro se presentaron 6 personajes en busca de autor, celebrando aquí, por vez primera, un rito que desde entonces se va repitiendo en el mundo entero.

¿Por qué lo han ocupado? – pregunto yo. Me responden: Porque se estaba convirtiendo en un restaurante, en un bistró, para ser exactos. Incluso se habló de la posibilidad de que transformarlo en un bingo, me dicen. Esto fue razón mas que suficiente para que saltaran todas las alarmas de cierta gente que declaró al teatro Valle en situación de emergencia. Así, el 14 de junio de 2011 un grupo de jóvenes (y no tan jóvenes) llamó al timbre de la casa y entró en el teatro, donde solo estaba el conserje, que llevaba trabajando allí la friolera de 30 años.

Lo que iba a ser una acción simbólica de tres días se ha convertido en una vivencia intensa que va ya por el 7° mes de gestación. Porque se dieron cuenta de que en aquel lugar residía su fuerza. Un lugar que era un símbolo, por ser el teatro mas antiguo de Roma que seguía en activo. Al menos, hasta el momento.

Son 30 las personas que han convertido en su hogar este emblemático teatro. Aquí duermen, luchan artística y políticamente, crean contenidos y limpian. Si, limpian. El suelo es aspirado continuamente y también sacan brillo a las superficies con mimo. El lugar esta cuidadísimo. ¿Se trata realmente de un espacio ocupado? Así es.

La primera impresión que una tiene al llegar al teatro es clara: en el foyer se ve a una serie de personas trabajando en red, con los ordenadores, en un espacio diáfano. La actividad es febril, pero ordenada. No tienen tiempo que perder, ya que el 13 y 14 de enero lanzan una primera campaña destinada a recabar fondos para crear una fundación basada en el autogobierno de la formación artística y la educación de públicos. Persiguen, en ultima instancia, un cambio de paradigma que consiga aunar las tradiciones populares con la excelencia. Ya cuentan con el apoyo de los espectadores, de los profesionales del ramo, de los ciudadanos. Esta noche del 7 de enero de 2012 actúa en el teatro Ascanio Celestini, un buen cuentacuentos. Lo hace gratis, para apoyar la causa.

Una causa que ha cambiado la vida a muchos de los ocupantes de este teatro. Ellos mismos me cuentan que han renunciado al trabajo, que han dejado aparcados los estudios por unos meses para vivir esta realidad que les ha arrastrado fuera de si mismos y de su vida personal. Creen que con esta acción cumplen, de alguna forma, con la tarea del teatro mismo, que no es otra que hacer creer lo increíble. Saben que se están ensuciando las manos, pero que no lo hacen por algo utópico, irrealizable o increíble, sino por un proceso que está teniendo lugar aquí y ahora, es decir, en Roma, al menos hasta ayer.

Porque, de momento, no les han desalojado. Todos nos preguntamos por qué. Quizás, la larguísima cola de gente que daba ayer noche, no una, sino dos vueltas a sendas esquinas de la calle VIA DEL TEATRO VALLE sea parte de la respuesta. La respuesta de un publico de toda edad y condición que aguardaba ayer pacientemente el turno para ver en pleno centro de la ciudad eterna a un cuentacuentos de los grandes. También estaban allí porque costaba muy poco dinero y para apoyar la contestazione. Es decir, la protesta, la contestación de estas personas que han decidido que si con la cultura no se come, al menos no transformarán nuestros teatros en restaurantes.

Que aproveche.