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Vie, Jul

Y no es coña | Carlos Gil

Escribo estas entregas luneras en Madrid donde hemos entrado en fase 1, lo que significa que se mueven más energías por las calles y establecimientos. Debo indicar que como pequeño signo de estos avances, la Librería Yorick se abrirá a partir de hoy cada día de 10,30 a 16,30, en la calle Valencia, 21 de esta capital del reino de España y que todos saben que se puede seguir relacionándose por la web, pues ya podemos asegurar la entrega de los paquetes en condiciones adecuadas. 

 

Es decir, abrimos el telón para la adquisición de obras, estudios, ensayos, guías y manuales para la formación permanente. Es nuestra pequeña contribución para ir preparados a esa nueva anormalidad que se nos echa encima. Aunque comprendemos que la apertura de salas, la de festivales y eventos, necesita todavía de protocolos y decisiones que se irán tomando en las próximas fechas.

Perdonen este acto de publicidad, pero de los efectos colaterales de esta situación económica en las artes escénicas, las editoriales especializadas y las librerías dedicadas única y exclusivamente a ello, como está Yorick, hemos sufrido y seguimos sufriendo una descalabro económico que veremos si tiene solución. De momento un crédito hace que abramos Yorick. A ver cómo se soluciona ARTEZ y este periódico que ahora leen. Por nuestra parte no va a ser. Pero las fuerzas y las ilusiones a veces se deterioran por la falta de apoyos reales desde el exterior como ahora necesitamos. 

No obstante, lo que de verdad es importante es que un periódico catalán ha publicado un escalofriante reportaje sobre los abusos y agresiones sexuales que durante décadas se han producido en el Aula de Teatre de Lleida. Decenas de adolescentes que fueron tocadas, abusadas, agredidas sexualmente por un profesor que llegó a ser, incluso, director del centro, y que ninguna se atrevió a denunciar en su momento, porque se veía todo con esa normalidad cómplice que hace que se produzcan estas situaciones de abuso constante. Los datos aportados por el extenso y detallado reportaje, son escalofriantes y, lo peor de todo, es que puede ser el relato de algo que esté sucediendo con mayor o menor intensidad en otros centros de formación, además de los casos que conocemos de manera reiterada de actitudes semejantes en castings sin garantías y en otros estamentos de la cadena de producción en cine, televisión o teatro.  

Por mis quinquenios en estos oficios maravillosos he conocido de primera mano o voz casos desde tiempos inmemoriales. Siempre ha existido una prudencia excesiva a mi entender. Varias mujeres me comunicaron los abusos de un profesor universitario muy conocido, con cargos representativos gremiales importantes, algunas con desgarros emocionales graves, pero nunca dieron el paso de presentar denuncia formal, ni siquiera periodística, como en varias ocasiones se les ofreció. El sujeto murió, se le hicieron honores, el silencio cae como una nueva agresión sobre esas mujeres abusadas, chantajeadas. 

Días antes de empezar este confinamiento en la ESAD de Galicia se destapó una denuncia sobre algún profesor que según varias alumnas practicaba estos abusos. Indagué, pregunté, pero siempre se tiende un velo de pudor, de miedo que funciona a favor del delincuente y que hace que las sospechas se extiendan a todos los profesores de un centro. Está vivo y abierto este caso. Lo seguiremos atentamente.

Estos casos los he conocido de cerca, pero existen a lo largo de los años y por toda la geografía peninsular otros muchos. En muchos centros de enseñanza actoral, públicos, privados, mixtos, por lo que sin alarmarse demasiado, sí sería importante, necesario y hasta urgente animar a que se denuncie, rogar a los centros no se pongan directamente a favor del profesorado sin indagar, sin estudiar cada caso, porque lo que puede pasar es que con todos los estigmas sociales que tiene esta bendita profesión, si se extiende la sospecha sobre todo lo que lo rodea, podemos estar haciendo un daño irreparable a algo que es tan bello, importante, como es que la enseñanza, en sus primeros pasos consiga que los aspirantes encuentren un ambiente de descubrimiento limpio, atractivo, cultural, personal, profundo, artístico y no un lugar de acosos, abusos y componendas para aprobar, seguir o conseguir un papel en un taller, una obra o un experimento.

Hay que actuar rápido y en la dirección adecuada para que no se enquiste el asunto, para determinar lo que es educar y realizar prácticas en plena libertad corporal y lo que es prescindible, fruto del morbo de un profesorado turbio que sexualiza de manera obsesiva todo lo que es afrontar un proceso creativo o interpretativo. 

Y esto es extensible a todo el proceso de selección de repartos, de ensayos, de acceso a subvenciones, ayudas o becas. Limpieza absoluta. Y es una cuestión que nos afecta a todos y todas sin excepción.

Luchemos contra todo tipo de abuso sexual.