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Mié, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz

Supongo que no es lícito decir que se siente nostalgia de un recuerdo que no se ha vivido. Al fin y al cabo uno no puede añorar paisajes que no ha visto, amigos con los que no ha charlado o maestros que no le han enseñado. Sin embargo, en ocasiones, cuando tomo un café en algún bar anónimo de la ciudad, nostalgia es la palabra que me viene a la cabeza. Mientras alguien mitiga inútilmente su soledad a tragos, mientras otro airea su chusca intimidad buscando consuelo en un camarero que ha aprendido a asentir mecánicamente al tiempo que piensa en cualquier otra cosa, o mientras los niños ven lo energúmeno que puede ser su padre viendo un partido de fútbol, en esos momentos, cuando el bar no es más que una cochambrosa vía de escape para gente perdida, siento nostalgia por los antiguos cafés. Me refiero a esos cafés que jamás conocí pero que, según dicen, fueron lugar de encuentro, rebelión y cultivo de numerosos artistas.

Pienso por ejemplo en los cafés de París del siglo XIX, pues fue en ellos y no en ningún museo o estudio de pintura donde nació el movimiento impresionista. Uno de los más célebres de estos cafés fue el Guerbois donde se juntaban y discutían, a veces con la boca y otras con los puños, artistas como Émile Zola, Claude Monet o Paul Cézanne. Pienso también en los cafés de Viena, allí donde acudían numerosos escritores para leer, charlar o escribir, con licencia para pasarse horas sin necesidad de consumir más que un modesto café. Los camareros incluso les rellenaban gratuitamente el vaso de agua, para que los debates no perdieran fuelle. En nuestras cercanías también hay algunos como el Café Gijón, famoso lugar de tertulia madrileño para infinidad de escritores, actores y directores. O el Café de Chinitas, en el que convergieron poesía y flamenco en múltiples noches antes de la Guerra Civil, y que Lorca hizo eterno con el poema cuyo título llevaba su nombre.

Estos cafés, apenas reconocibles hoy día, donde artistas de muy diversa índole cruzaron sus inspiraciones, sirvieron para plantear inimaginables horizontes creativos. Horizontes que, intuyo, a veces se perdían en la tupida niebla de los cigarros, pero que en otras ocasiones daban lugar a obras memorables. Como el caso del mencionado poema de Lorca que, en su versión cantada y envuelto en una escenografía de Salvador Dalí, La Argentinita llevó al Metropolitan Opera House de Nueva York. O como muchos de los cuadros impresionistas que, habiéndose fraguado en los cafés de París, han acabado colgados en las mejores galerías de Europa. Inverosímil el trayecto de estas creaciones: de una idea probablemente esbozada en una servilleta de taberna a los museos actualmente más prestigiosos.

Precisamente, en busca de acercarse a la atmósfera y encanto de este tipo de cafés, la SITI Company de Anne Bogart estrenaba esta semana su último espectáculo, titulado “Café variations”. Para ello, entre otras fuentes, han tomado libremente varios textos de Charles Mee, uno de los dramaturgos americanos más originales e inquietantes, cuyas obras el autor siempre pone a disposición de todo el mundo en Internet, invitando a cualquiera a leerlas y también a crear a partir de ellas (¡Ojalá podamos tener traducido alguno de sus textos pronto!). Bogart dice que han construido el espectáculo en módulos, de forma que la obra principal puede desgranarse en varias piezas que, a su vez, podrán presentarse en espacios fuera del edificio teatral, como los museos, los parques públicos y, por supuesto, también los cafés. Cómo me seduce la manera en la que esta compañía juega con la bisagra del pasado y el presente. Siempre innovando sin perder la mirada atrás. Espero toparme con el espectáculo o algunos de sus fragmentos en el futuro.

Con quien seguro he de cruzarme es con otro proyecto que también indaga este curioso vínculo entre los bares y la creación. Bajo el título “Tabernas fantásticas”, el Pabellón 6, con el impulso de Ramón Barea, acoge desde hace una semana diversas propuestas que nacieron en bares con vocación artística y que exploran los ámbitos de la poesía, la música o las artes gráficas.

Los dos proyectos mencionados, reivindican el brillo social y comunicativo de algunos cafés y tabernas de antaño, que hoy difícilmente podríamos encontrar. Para mí son una manera de intentar curar esa extraña nostalgia que aparece con recuerdos que sólo se han soñado. Desde aquí va un brindis por ellos.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€