Sidebar

17
Lun, Jun

Mirada de Zebra | Borja Ruiz

Entre las estrategias que existen para evitar el derrumbe de los rascacielos cuando hay terremotos, se distinguen dos fundamentales. Una es aquella en la que piensa todo el mundo que no sabe nada de ingeniería. Es decir, hundir los cimientos cuanto más al fondo mejor, y que el esqueleto del edificio sea lo más sólido posible. Pensar en ir a la contra de las circunstancias con el deseo de ser más fuerte que ellas. La otra opción es en la que solo algunos ingenieros han pensado, y que sigue la lógica opuesta a la primera. Aprovechar el efecto de las circunstancias para evitar que éstas echen abajo lo construido. Esta última estrategia se llama aislamiento sísmico y consiste en crear una base hecha de muelles, cojines de aire o placas deslizantes que separa al edificio del suelo, de tal forma que cuando el terremoto sacude, el edificio se mueve con el suelo de forma controlada. Para evitar que se desplaze sin colisionar las construcciones que tiene alrededor, el edificio está introducido dentro de pequeño un hueco excavado en el suelo, cuyo contorno le sirve de tope.

Las estrategias para consolidar una compañía de teatro estable creo que no son muy diferentes a las planteadas por los ingenieros antisísmicos. Se puede por un lado instaurar un código ético de acero sobre el cual construir el armazón ideológico y artístico del grupo. En tal caso las fronteras que delimitan la identidad del grupo son tan claras como inamovibles. Los miembros se mueven al son de códigos de conducta precisos y predefinidos. Si la música suena acompasada, si hay un acuerdo tácito y profundo, trabajado a través del diálogo y el tiempo, el grupo se equilibra en sintonía silenciosa, aunque desde fuera quizá se perciba cierta atmósfera marcial, como si en la cercanía las distancias se alargasen. Por otro lado, se puede generar un sustrato de valores flexible, que aún siendo claro, mantenga un margen de holgura suficiente para adaptarse a las circunstancias, particularmente cuando los vientos son desfavorables. El grupo se mueve buscando la armonía sobre un terreno que tiembla sin avisar, pero lo hace hasta un límite, el límite más allá del cual su identidad se difumina; tal y como los edificios en aislamiento sísmico están sobre un hueco que les impide moverse sin control. Esa pequeña parcela es su patria, un terreno cultivado con ideas, estéticas, con relaciones humanas.

Ambos acercamientos son posibles. Al menos yo he conocido compañías que han salido adelante siguiendo uno u otro camino. En mi recorrido, sin embargo, aunque la escala de colores oscila en la gama intermedia del negro al blanco, siempre me he inclinado hacia la segunda opción, buscando que la resistencia venga más por la elasticidad y la adaptación que por la inmovilidad y la dureza; una estrategia antisísmica que los ingenieros llamarían aislamiento sísmico. El término no es quizá del todo preciso. Aislamiento puede sugerir un encerramiento, una negación de lo que sucede más allá de las cuatro paredes. La idea que subyace es más bien la contraria: encender la atención y dialogar con lo que se mueve en el exterior, con el objetivo de no perder el discurso interno. No se trata pues de permaner inmóvil cuando el terremoto amenaza, sino de estar preparado para danzar si el suelo vibra.

Es tiempo de ciclogénesis explosivas. Aquellas que nos afectan no se anuncian como alerta en los boletines meterológicos. Pero sabemos que mucho de lo construido durante largo tiempo se ha desplomado, y que otro mucho de lo que aún sigue en pie vive bajo la amenaza de derribo inminente. Se buscan estrategias que hagan frente a estos terremotos ideológicos y económicos que desde algún lugar quizás no tan remoto alguien activa con una palanca. Ojalá que cuando la tierra vuelva a temblar, nuestros cimientos hayan aprendido el paso de baile que los mantenga erguidos.

Nuevo número de la revista ARTEZ


Visita nuestra librería online

Todos los libros de la editorial artezblai

NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€