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Mié, Jun

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Siempre me ha llamado la atención cuando escucho a alguien decir que quien sufre no es el loco, sino su entorno. Muchas veces me he preguntado si los locos son los que están internados en un hospital psiquiátrico o los que deambulan por las calles de una gran ciudad. Al menos yo, de verdad creo que, así como los niños no mienten porque no tienen conciencia del engaño, los locos de verdad, no sufren porque no tienen conciencia de su locura.

El problema se presenta cuando gradualmente se va perdiendo eso que de mala manera llamamos cordura. Una persona 100% activa durante toda su vida, al menos en nuestros países aun sub desarrollados, de un día para otro se queda mirando el techo, sin nada que hacer. A duras penas puede sobrevivir con la jubilación, esa que suele ser subsidiada por su círculo más cercano. Se levanta por la mañana y…

Empiezan las revisiones de todo aquello que construyo su vida para disfrutar apenas de sus logros y recriminarse por tanto error cometido. Todo esto, con el sobre vuelo de la conocida pero ignorada hasta el límite, demencia senil.

Nunca hemos querido aceptar que al nacer nos encaminamos a la muerte y mientras más joven se es, más lejana e imposible nos parece. Para los otros si, para uno mismo, naaaaaaaaaa.

En la cultura de la inmediatez que hemos desarrollado, hemos perdido el respeto por las canas, por las experiencias acumuladas durante años, por aquella sabiduría que solo se puede lograr a través de la vivencia personal.

Puedo estar equivocado, pero me da la impresión que la demencia senil no afecta tanto a quienes la padecen como a quienes relegan la posibilidad de aprender de quienes han pasado por todo aquello que algún día nos tocará vivir.

Me considero demasiado racional y confieso que he llegado a ese punto sin retorno donde vanamente trato de cambiar el actuar de otros o simplemente acepto.

Hasta hace poco al conversar con personas de más edad, de manera racional trataba de hacerlos entender lo que para mí eran verdades comprobables, pero después de 15 minutos de frustración, la discusión se tornaba en pelea.

Creo haber aprendido algo y hoy en día, trato de razonar menos y si al minuto 14 noto malestar en mí, prefiero cambiar de tema o incluso, fingir que debo hacer algo importante.

¿Es posible hacer cambiar de opinión a quien está en el ocaso de su vida y no tiene nada que perder al equivocarse?

De manera obtusa tratamos de hacerlo, solo para alimentar nuestro ego racional.

Y si a los años les agregamos la condición de demencia senil, la situación se hace muy difícil.

¿Quién está loco? ¿El loco o quien trata de convencer al loco de su locura?

A medida que el tiempo pasa, la expectativa de vida aumenta. Según estudios, por cada generación que pasa, la expectativa de vida aumenta en 10 años. Claro que nos convertimos en verdaderas farmacias ambulantes, organismos desgastados capaces de seguir adelante solo por la ayuda, no gratuita, de laboratorios internacionales lucrando con la vida humana.

Lucremos nosotros también, pero no en bienes materiales como se nos ha hecho creer que es la única fórmula posible. Enriquezcámonos con la experiencia de quienes han hecho posible nuestra existencia; los ancianos.

El abuelo de cuentos con un hacha y saliendo al campo a ordeñar vacas mientras la abuelita horneaba galletas y tejía calcetines para el invierno, ya no existe. El abuelo toma viagra y la abuela se opera las tetas, pero siguen siendo un cumulo de vivencias de las cuales siempre podremos aprender.

¿Demencia senil?

Ja, ja, ja…

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€