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Sáb, Dic

El bilbaíno Teatro Arriaga presenta el estreno de ‘Tiempos mezquinos/Garai zekenak’, un texto original de la uruguaya Denise Despeyroux a partir de ‘Hedda Gabler’ de Henrik Ibsen. En el texto, publicado por la editorial Artezblai, Despeyroux sitúa a Hedda Gabler en un contexto académico con Oteiza como objeto de investigación. 

 

Raúl Cancelo dirige a Miren Gaztañaga, Kepa Errasti, Arantza Goikoetxea, Gabriel Ocina, Aritza Rodríguez y Pako Revueltas en esta propuesta de teatro de cercanía que se desarrollará en diferentes espacios del Teatro Arriaga en una quincena de funciones, tanto en euskera como en castellano, que tendrán lugar del 27 de noviembre al 24 de enero.

Ibsen ofrece en ‘Hedda Gabler’ un retrato realista y psicológico de la alta sociedad de finales del siglo XIX. Se trata de un drama sobre la ausencia de libertad. Hedda, la protagonista, se siente atrapada en una vida ridícula, ha perdido el contacto con su propio deseo y cree que solo tiene inclinación hacia una cosa en el mundo: aburrirse mortalmente. Los tiempos de Hedda y de los suyos son tiempos mezquinos, donde la energía está tan ocupada en lo propio que no alcanza para atender sinceramente al otro.

Denise Despeyroux realiza ahora una reescritura de la obra con el objetivo de acercarla al Bilbao del siglo XXI, situándola en un contexto académico, concretamente, en la Universidad del País Vasco. “Las dinámicas psicológicas que vinculan y dominan a los personajes del drama de Ibsen han sido trasladadas a un entorno vasco y contemporáneo fuertemente marcado por las ambiciones del mundo académico universitario”, afirma el director, Raúl Cancelo, quien opina que la obra se mostraba “antigua” en forma, escritura y entorno social: “alejada de nuestra realidad”. En su opinión, “la mirada contemporánea no es poner a Hedda en vaqueros. Es que Hedda esté diciendo cosas que la afectan directamente, ahora, como ciudadana del siglo XXI, pero en este caso respetando la estructura dramática de la original. Llevando la acción de la obra a una época presente, pero con aroma a la época en la que la obra fue concebida”.

El texto de Despeyroux convierte a los personajes en estudiosos sobre la vida de Oteiza. El escultor vasco será el objeto de investigación del marido de Hedda, erudito y obsesivo en su enfoque, y también de su rival, que posee una mirada más especulativa y visionaria. Por su parte, Hedda está interesada en la poeta uruguaya Blanca Luz Brum. Según explican, Oteiza vivió en varios países de Sudamérica, entre ellos Chile y Argentina, de 1934 a 1948. Ese periodo del escultor es conocido por sus biógrafos como “los años oscuros”, de los que nunca quiso hablar. Es bastante probable que Oteiza, en contacto con el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros, uno de los cinco maridos de Blanca Luz, la conociera en algún momento de esa etapa e intimara (o deseara intimar) con ella. Una pista es que aparece como imagen erótica en su poema ‘La ventana’, escrito en 1992. «Nuestra Hedda fantasea con este romance y busca materiales que lo atestigüen. Por eso, que el rival de su marido y antiguo amante suyo, Andrés Echevarría, descubra, junto a su nueva “amiga”, las cartas de amor originales entre Oteiza y Blanca Luz, es más de lo que está dispuesta a tolerar», revela el director.

Un viaje

El hall y el foyer del Arriaga serán los espacios habitados por los personajes de esta obra que se presenta como una pieza experimental, en la que el público, dotado de máscaras, será una especie de voyeur, con la intención de “romper con la idea del espectador tradicional”, buscando una participación activa de quien asista a la representación. “Se trata de un viaje por el Teatro Arriaga, la idea del espacio escénico pasa por crear espacios poéticos relacionados con los personajes. Los pequeños espacios y el poco público previsto por pase nos permiten construir en cada espacio un relato que sume intensidad a la narrativa de la obra”, finaliza Cancelo.

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