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Dom, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz
Hablar de motivación en teatro es tocar uno de los quid de la cuestión. Por un lado, es habitual analizar y trabajar las motivaciones de un personaje. Intentar visualizar los deseos velados que están detrás de sus acciones. Buscar los motores interiores que movilizan su comportamiento. Pero mencionar la motivación es también llegar al subtexto de la vocación, a esas razones desvestidas de palabras que dan sentido al oficio, a esa llama que sólo se apagará cuando ya no quede nada.

A vueltas con la motivación, hace poco conocí un curioso experimento que desarrolló Walter Mischel. Tan motivado como estaba por investigar los intríngulis de la motivación, a este psicólogo americano se le ocurrió hacer lo siguiente. Reunió a un grupo de niños de cuatro años e individualmente les planteó un dilema. Solos en una habitación, sentados frente a una mesa, el niño se encontraba con una sabrosa golosina a la cual era difícil negarle ojo y diente. Ante la evidente tentación, Mischel les ponía en un compromiso. Podían comerse la golosina, pero si conseguían esperar cinco minutos sin llevársela a la boca, él mismo les traería una segunda golosina y podían entonces darse el festín de comerse las dos. Las estrategias que los niños buscan en soledad para no sucumbir a la gula son múltiples: ponerse de espaldas y aplicar una de "ojos que no ven, lengua que no siente", cantar para distraer la mente, comerse las uñas como aperitivo menor, chupar la golosina sin querer dejar huella, y por supuesto también niños que asumen abiertamente que la tentación es más fuerte que ellos y se zapan la golosina sin mayor remordimiento. Pero más allá de admirar la desnuda sinceridad con la que los niños gestionan la tentación, lo cierto es que las conclusiones del experimento revelan que aquellos niños capaces de aplazar la recompensa, aquellos que –nunca mejor dicho– logran hacer de tripas corazón y esperan a la segunda golosina, son los que con los años tienen mejor proyección académica y profesional.

En una primera reflexión es fácil pensar que en teatro la doble golosina, la recompensa más objetiva es la actuación, el momento de compartir con los espectadores el trabajo realizado. En este sentido, aplazar la recompensa, asumir un largo y duro proceso de ensayos hasta que llegue el ansiado estreno forma parte del oficio. En nuestra manera de proceder, sin embargo, intentamos que el trabajo de creación sea una recompensa en sí misma, algo con entidad propia independientemente del resultado, entender que el pastel que antecede a la gran tarta puede ser tanto o más sabroso que esta última. En definitiva, cuidar que el proceso, con sus vaivenes, sea tan enriquecedor como el resultado.

En este complejo equilibro de motivaciones, cuando cada vez estamos más cerca del estreno, vamos ultimando los detalles. Azegiñe Urigoitia, responsable del vestuario, ya nos ha entregado todos los ropajes. Delicado y fino siempre su trabajo, cuidando hasta lo imperceptible la selección de los tejidos, los patrones, la composición de los colores y, por encima de eso, con la clara predisposición de remar a favor en esta poblada balsa colectiva. Eduardo Zallio sigue perfilando los diferentes espacios sonoros, cada vez con mayor sutileza, buscando anclajes en las acciones, en las palabras, en la luz. Con la iluminación también hemos avanzado, Javier García va dando las claves sobre un espacio escénico que sólo revela su potencial cuando los haces acompañan. Continuamos ajustando escenas, acortando algunas, añadiendo en otras, puliendo el ritmo. La búsqueda sigue viva. Y todo ello cuando el sábado 26 de noviembre hacemos un preestreno con una treintena de espectadores invitados.

Ya ven. Atrapados en el juego difuso de las motivaciones y las recompensas, empezamos a compartir el pastel, al tiempo que lo cocinamos y degustamos. Son días intensos.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€