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Mar, Nov

Conflicto, diálogo y reconciliación

Dos hermanos, Piet y Val, se reencuentran después de una guerra civil, que ha supuesto una limpieza étnica, en un espacio de entendimiento y reconciliación en el que Val ajusta las cuentas que tiene pendientes con su hermano. Pero ese espacio no es gratis porque supone el abismo que conduce a la muerte. Un ganador de la guerra, Piet, y un perdedor de la vida como es Val se deslizan por un tobogán de contradicciones hasta llegar a un punto de confluencia en el que ya todo está perdido, aunque ellos encuentren la paz y la concordia en el recuerdo, en aquellos momentos de la infancia, donde las relaciones son puras y transparentes, antes de que todo se enturbiara y desembocara en el conflicto civil que los mantuvo separados.

 

Con una construcción dramatúrgica exquisita, Cormann nos hace recorrer un largo e intenso camino de pluralidad de temas, dejando de manifiesto que la vida no es una línea recta y, mucho más aún, en situaciones extremas como son todas las derivadas de un enfrentamiento civil. La mirada plural del autor francés, sin intervenir los hechos sino solo mostrándolos a través de la contundencia de un texto denso y de largo recorrido, no deja al espectador ningún rincón donde poder refugiarse de la avalancha de temas, reflexiones y discordancias que se le vienen encima. 

El espectáculo transcurre a lo largo de una hora y media donde la adrenalina va circulando como si viajara en una montaña rusa, generando un extraordinario placer estético en el espectador, en el que anida la sensación de que todo lo que ha sucedido en el escenario es reconocible y que puede que no esté tan lejos, aunque el autor pretenda alejarlo del hombre de hoy. Esta obra es de 1995, un año después del final del enfrentamiento fraticida y de limpieza étnica que supuso la guerra de la ex Yugoslavia.

La interpretación, a cargo de Morgan Blasco y Toni Misó, empuja la puerta del universo dramático que propone Cormann dejando salir, como un torrente, todo el odio, el rencor, la angustia y el dolor de un Val abandonado que ha tenido que ir, junto con su madre, de campo en campo de concentración hasta convertirse en un extranjero en su propia tierra. El otro, el diferente, aquel desconocido que produce conflicto y desequilibrio ha de ser eliminado. Este es uno de los grandes temas que articula la obra, pero también el diálogo y la comprensión se alzan como temas que contrarestan el caos. También la necesidad de reconciliación surge como un espacio de emociones imprescindibles. Piet se explica, justifica su participación en la guerra y tras el diálogo viene el entendimiento. 

El extraordinario trabajo que realizan estos dos actores, que construyen sus personajes desde dentro del texto, desde la sobriedad de la palabra pero con la riqueza de su universo, con un profundo entrenamiento vocal y una desbordante y contenida expresión corporal, hace que haya un ligero extrañamiento en el desarrollo del acontecimiento. El ritmo es trepidante y la aparente linealidad de las transiciones contribuyen, desde la interpretación, a acrecentar la intensidad que caracteriza a Cormann. 

Juan Pastor ha mostrado una especial sensibilidad y sabiduría en el trabajo de dirección del espectáculo. Contando con dos actores de la talla de Morgan y Toni, ha realizado un trabajo minimalista en el que la dirección se ha puesto al servicio de la obra, favoreciendo que la interpretación y el texto estén, en todo momento, en el primer plano del espectáculo. En el trabajo actoral se ve claramente la mano del director y como ha ido llevando, con sutiliza, el desarrollo de la representación sin dejarse caer en la trampa del preciosismo estético como balón de oxígeno en una obra de contenido tan profundo e intenso como es Diktat. 

Asistimos a un espectáculo de teatro y no a la exhibición de lenguajes teatrales. Estamos ante un teatro puro que estrecha los lazos del espectador con el escenario. 

Con una interpretación magistral y una dirección de escena que ha sabido conjugar la exquisitez de los elementos con los que contaba, el demoledor texto de Enzo Cormann alcanza la excelencia, extendiendo sus efectos más allá de la misma representación. 

Fulgencio M. Lax

 

Diktat de Enzo Cormann

Traducción de Fernando Gómez Grande

Intérpretes: Morgan Blasco y Toni Misó

Dirección: Juan Pastor

Teatro Arniches - Alicante - 18-10-19