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Dom, Abr

Teatro de sentimientos
Obra: El amigo de John Wayne
Autora: Garbi Losada
Intérpretes: Koldo Losada, Martxelo Rubio, Teresa Calo, Mila Espiga, Javi Tolosa, Jon Ezkurdia
Escenografía: Jon Berrondo
Vestuario: Ramón García
Vídeo: Javi Alonso, Raúl López
Iluminación: Carlos Salaberri
Música: Joxan Goikoetxea
Dirección: Garbi Losada
Producción: Ados Teatroa
Antzokia Zaharra –Donostia- 13-03-02
El miedo lo produce la diferencia. Cuando “el otro” no cumple con todas las características de la normalidad generalizada. En esta obra se trata de un entrañable ser con retraso mental que se queda huérfano y que intenta vivir no en un centro sino con su hermano. De esta situación tan aparentemente pequeña, cercana, melodramática incluso, Garbi Losada consigue hacer una gran muestra de un teatro de sentimientos, en donde las emociones se acumulan y se logra una identificación tan profunda que puede producir la enajenación por la alteración emocional que se va provocando conforme la presencia de este personaje interpretado por Koldo Losada se va haciendo con el eje central de esta bien estructurada propuesta dramatúrgica que no solamente busca esta inversión emocional, sino que plantea, además, varias subtramas, entre las que caben la parte metateatral, porque la acción sucede en los ensayos de una obra de teatro sobre el mito de Frankestein, lo que ayuda a los paralelismo, a poder definir la soledad por la exclusión del diferente.
También las relaciones fraternales, los intereses, las sensaciones y celos que se camuflan, toda una suerte de líneas argumentales que van confluyendo en un desenlace feliz, no edulcorado, sino amable, esperanzador, mientras hemos ido transitando por las miserias, los desamores, las incapacidades y la mitología popular, con un John Wayne que da consejos al personaje principal, en un buen juego interdisciplinar, al ser el vídeo quien nos trae las imágenes.
En una escenografía de Jon Berrondo, práctica, sugerente, muy bien resaltada por la iluminación de Carlos Salaberri, lo importante de este trabajo es que se ha resulto con una sabiduría teatral de buen pulso y una sensibilidad que lo coloca siempre en un punto exacto para que la identificación, incluso las emociones desbordadas, no acaben ocultando lo profundo del discurso, la idea general, la reflexión sobre las relaciones con las personas con deficiencias, que es el asunto central, pero tratado artísticamente.
Los roces con los géneros de menos reconocimiento según los cánones actuales se ven aquí reforzados por el bien hacer de la autora y la directora, Garbi Losada que da muestras tangibles de tener una idea muy clara del asunto elegido, de su tratamiento, de su plasmación estética y que sabe graduar todos los elementos para mantener en vilo a los espectadores. En la representación presenciada, hasta los jóvenes en grupo escolar se sintieron afectados por lo que se contaba y cómo se contaba, lo que es un magnífico síntoma. Un buen equipo de actores y actrices, con un texto muy bien escrito, bien dirigidos, logran un bello y emocionante trabajo que puede estar en el umbral del acontecimiento teatral.
Carlos GIL